Especies invasoras

Este pequeño insecto tan común en los jardines es una nociva especie invasora que puede matar tus cultivos

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Jardín.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Hay insectos tan comunes en España que ya los consideramos parte del paisaje. Los vemos entre las plantas o volando cerca de los árboles y ni les prestamos atención. Pero en esa rutina diaria está presente un visitante que no debería estar ahí: un insecto que, poco a poco, va dañando huertos, jardines y cultivos.

En España hay más de 200 especies invasoras. Llegaron desde otros lugares, muchas veces sin que nadie lo notara, y desde entonces han causado problemas que todavía no se han podido resolver.

Algunas afectan al entorno natural, otras a la salud, y muchas atacan directamente a la agricultura. Entre ellas, hay una que destaca por lo difícil que es controlarla y por el daño que provoca: una pequeña mosca con una capacidad enorme para arruinar cosechas.

La pequeña especie invasora que acaba con los jardines

Se trata de la Ceratitis capitata, más conocida como la mosca mediterránea de la fruta. Aunque su nombre suena inofensivo, su impacto económico y ambiental es todo lo contrario. Originaria de África occidental, esta mosca se ha adaptado con una facilidad alarmante a numerosos ecosistemas. Hoy está presente en todo el sur de Europa, buena parte de América, Asia y Oceanía.

En España, sus efectos son particularmente graves. Las hembras depositan los huevos bajo la piel de frutas como naranjas, melocotones, uvas o albaricoques. Poco después, las larvas nacen y comienzan a alimentarse del interior del fruto, provocando su pudrición.

Esto hace que la fruta, aunque por fuera parezca sana, esté dañada por dentro. Al poco tiempo cae al suelo y ya no sirve para nada.

No obstante, lo más preocupante no es sólo la cantidad de fruta perdida, sino la velocidad con la que esta especie se reproduce y se propaga. Cada hembra puede poner cientos de huevos en muy poco tiempo. Además, su capacidad de vuelo es tan alta que puede recorrer hasta 15 kilómetros en una sola jornada. Esto la convierte en una plaga extremadamente difícil de contener.

Una especie que amenaza la agricultura y la economía

Desde hace décadas, agricultores, técnicos y administraciones han intentado controlar su avance. En los años 80, el Gobierno de la Comunidad Valenciana destinó más de 100 millones de pesetas a tratamientos preventivos sólo en cítricos. Y eso sin contar las pérdidas por exportaciones rechazadas, cosechas arruinadas y el esfuerzo constante en fumigaciones.

Este insecto tolera distintos climas, se alimenta de más de 300 tipos de frutas y hortalizas y apenas encuentra depredadores en los entornos donde se ha instalado. Es por esas razones que controlarlo se ha convertido en un trabajo continuo, caro y muy difícil.

Por otro lado, mientras países como Chile lograron prácticamente erradicarla gracias a barreras naturales y controles estrictos, en España sigue expandiéndose cada temporada.

¿Cómo se combate esta plaga?

Los métodos actuales incluyen trampas con feromonas, aplicaciones localizadas de insecticidas orgánicos como el Spinosad y medidas de cuarentena en las zonas más afectadas. Sin embargo, estos esfuerzos no siempre logran detener su avance.

Lo más efectivo sigue siendo la prevención: evitar el transporte de frutas sin inspección, vigilar las cosechas y actuar al menor indicio de infestación.

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