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La enseñanza de Don Quijote a Sancho Panza sobre la solidaridad: «Si viniera a verte a tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger y agasajar»

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Quijote y Sancho en acuarela. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Don Quijote dio grandes consejos a Sancho para que gobernase la ínsula de Barataria. Lo que pocos saben es el gran valor de este fragmento de la obra magna de Miguel de Cervantes y cómo podemos aplicarlo en nuestra vida para ser unos buenos líderes.

Esto ocurre exactamente en el capítulo XLII de la segunda parte de El Quijote. Por ejemplo, el hidalgo recuerda lo siguiente a su escudero: «Si viniera a verte a tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger y agasajar».

En este momento Don Quijote abandona sus historias de caballería y da a Sancho toda una lección sobre humildad, familia, justicia y solidaridad que deberíamos aplicarnos.

La frase de Don Quijote a Sancho para ser un gran líder y ser solidario

Aunque la forma más común de recoger la cita es «Si viniera a verte a tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger y agasajar»lo cierto es que en El Quijote aparece algo más extensa.

La cita exacta de Don Quijote es esta:

Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes, antes le has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él hizo y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada.

Es decir, no habla únicamente de recibir bien a un familiar, sino que recuerda a Sancho que el poder no debe llevarle a avergonzarse de los suyos ni a despreciar su origen, por muy humilde que sea.

De hecho no es casualidad que este consejo se lo dé justo después de recordarle que la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale. Es decir, Cervantes coloca la dignidad moral por encima del linaje, del cargo y de cualquier apariencia social.

Cómo aplicar la enseñanza de Don Quijote sobre la solidaridad en nuestra vida diaria

Por desgracia, varios siglos después la tentación de rechazar a los nuestros cuando se alcanza cierto estatus sigue muy presente. Básicamente, cambiar de trato cuando cambia nuestra posición.

Sancho va a ser gobernador, aunque sea dentro del engaño de los duques, y Don Quijote le advierte contra la soberbia. Aplicado a la vida diaria esto se traduce en no usar los logros propios para mirar por encima del hombro a quienes vienen del mismo lugar que nosotros.

También sirve para entender la solidaridad como algo más concreto que una palabra bonita. Acoger, agasajar y no afrentar significa tratar con respeto a quien llega en una situación de menor fuerza, aunque no aporte prestigio ni beneficio.

Por ello puede aplicarse al trabajo, a los vecinos o a cualquier relación en la que alguien necesita ayuda, reconocimiento o una mínima atención.

Por qué los consejos de Don Quijote a Sancho para el gobierno de la ínsula son tan importantes

Hay que entender que el capítulo XLII de la segunda parte de El Quijote narra la preparación de Sancho Panza para asumir el gobierno de la ínsula Barataria, un engaño organizado por los duques.

Eso motiva que el capítulo ponga el foco en los consejos morales y éticos que Don Quijote da a Sancho antes de partir. De hecho, por un momento, la novela deja a un lado el disparate caballeresco y muestra a un Don Quijote sorprendentemente lúcido.

Por ejemplo, le habla a Sancho de temer a Dios, de conocerse a sí mismo, de no avergonzarse de su origen humilde y de valorar la virtud por encima de la nobleza heredada.

También le pide que sea justo y compasivo. Le advierte contra los sobornos, contra las pasiones personales y contra el peligro de juzgar movido por el rencor.

Sancho escucha con atención y promete guardar esos consejos en la memoria. Además, esa reacción refuerza el vínculo entre ambos, porque Don Quijote ya no le habla sólo como amo, sino como alguien que quiere ver a su escudero actuar con dignidad.

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