Dinosaurios

Encuentran huellas de dinosaurio en una cueva de Francia y no dan crédito: todo apunta a lo mismo

Huellas de dinosaurio
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Paleontólogos de la Universidad de Borgoña-Franco Condado, durante una expedición realizada en 2015 en el sistema subterráneo de Castelbouc, bajo la meseta del Causse Méjean, hallaron tres huellas de dinosaurio de entre 166 y 168 millones de años de antigüedad con un nivel de conservación «excepcional». En ellas se aprecian dedos, almohadillas e incluso marcas de garras, algo poco habitual en contextos subterráneos y de gran valor para el estudio de grandes dinosaurios que habitaron antiguos sedimentos blandos.

El tamaño de las pisadas, de alrededor de 1,25 metros, indica que pertenecieron a algunos de los dinosaurios más grandes conocidos. Los investigadores no han podido identificar con certeza la especie, ya que corresponden al Jurásico Medio, una etapa en la que la evolución de los saurópodos aún presenta muchas incógnitas. La explicación geológica más aceptada se basa en la evolución del terreno. En su momento, los dinosaurios dejaron sus huellas sobre un sedimento blando que con el tiempo se solidificó. Millones de años después, la erosión del agua excavó la cueva desde niveles inferiores, dejando aquella antigua superficie convertida en techo de la cavidad.

Las huellas de dinosaurio halladas en una cueva de Francia

La idea de dinosaurios caminando sobre el techo puede parecer absurda, pero la explicación se encuentra en un proceso geológico extremadamente lento que se desarrolló a lo largo de millones de años. Cuando estos animales recorrieron la región, el suelo estaba formado por sedimentos blandos capaces de conservar cada pisada. Con el paso del tiempo, ese material se compactó y se transformó en roca sólida.

Mucho más tarde, el agua empezó a erosionar las capas inferiores del terreno, excavando de forma progresiva el sistema kárstico de Castelbouc. Este proceso fue vaciando el subsuelo de la formación rocosa, mientras la superficie donde quedaron impresas las huellas permanecía intacta. Como resultado, lo que en su momento fue el suelo terminó convirtiéndose en el techo de la cueva actual.

Saurópodos

Las huellas de dinosaurio de mayor tamaño alcanzan aproximadamente 1,25 metros de longitud. Estas dimensiones corresponden a saurópodos, concretamente a la familia de los titanosauriformes: dinosaurios herbívoros de cuello largo considerados entre los animales terrestres más grandes que han existido, con longitudes estimadas en torno a los 30 metros y pesos cercanos a las 50 toneladas. De hecho, la forma particular de una de las huellas era tan distinta a todo lo conocido en el registro fósil que los investigadores propusieron un nuevo icnotaxón (una clasificación basada en rastros fósiles): Occitanopodus, nombrado en referencia a la región de Occitania.

Los autores del estudio, publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, destacan el valor de este tipo de hallazgos, ya que la exploración de cuevas kársticas profundas puede revelar superficies excepcionalmente bien conservadas, incluso mejor que las expuestas en superficie. Este descubrimiento sugiere que aún podrían existir más registros ocultos sobre la vida prehistórica en sistemas subterráneos poco explorados.

«Los saurópodos eran dinosaurios de grandes proporciones que se caracterizaban por tener patas columnares, cuello y cola largos y cabezas pequeñas en relación al tamaño de su cuerpo. Eran herbívoros y cuadrúpedos, aunque en algunas ocasiones podían erguirse sobre sus patas traseras con el fin de alcanzar alimento o para asustar a sus depredadores. Debido a la forma de sus cráneos y a que los dientes no les ayudaban a masticar completamente las plantas de las que se alimentaban, estos dinosaurios usaban gastrolitos (piedras estomacales) para ayudar a su aparato digestivo a concluir este proceso. Los saurópodos podían alcanzar grandes dimensiones, ya que crecían toda su vida», detalla UNAM Global.

«Aunque las galerías profundas de las cavidades subterráneas naturales son de difícil acceso y a veces peligrosas, tienen el potencial de preservar icnofósiles. Aquí, informamos sobre el primer hallazgo de huellas de dinosaurios saurópodos dentro de una cueva kárstica. Tres rastros se conservan en el techo de la cueva Castelbouc, a 500 metros bajo la superficie de la meseta de Causse Méjean, en el sur de Francia. Las huellas son de edad batoniense (aprox. 168–166 Ma), un intervalo de tiempo crucial pero aún poco conocido en la evolución de los saurópodos. Los tres rastros producen huellas de saurópodos de hasta 1,25 metros de largo y, por lo tanto, se encuentran entre las huellas de dinosaurios más grandes conocidas en todo el mundo. Se hipotetiza que los productores de las huellas fueron titanosauriformes.

Algunas de las huellas están extremadamente bien conservadas y muestran impresiones de dedos, almohadillas digitales y garras. Erigimos el nuevo icnogénero e icnoespecie Occitanopodus gandi , igen. et isp. nov. Para caracterizar los ambientes de sedimentación, realizamos análisis sedimentológicos, petrográficos y mineralógicos. Las huellas de Castelbouc atestiguan la presencia de saurópodos en ambientes litorales proximales durante el Jurásico Medio. Este descubrimiento demuestra el gran potencial de la prospección en cuevas kársticas profundas, que ocasionalmente ofrecen superficies más extensas y mejor conservadas que los afloramientos al aire libre», concluyen los investigadores.

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