La confesión de Julio Iglesias, Hijo Predilecto de Madrid, «Poseo la inmensa suerte de cantar para los pueblos, no para los gobernantes»
Hay frases que definen a una persona mejor que cualquier titular de prensa. En el caso de Julio Iglesias, una de ellas resume casi seis décadas de carrera repartidas entre escenarios de medio mundo, palacios presidenciales y plazas populares abarrotadas de gente que coreaba sus canciones sin entender una palabra de español.
Cuando Madrid decidió nombrarlo Hijo Predilecto de la ciudad, en 2015, el cantante aprovechó la ocasión (como tantas otras a lo largo de su vida) para recordar en qué se sostiene realmente su carrera y para quién ha cantado durante todos estos años. Su respuesta, breve y contundente, se convirtió en una de las frases más recordadas del flamante artista.
La confesión de Julio Iglesias: «Canto para los pueblos, no para los gobernantes»
La frase completa, tal y como la pronunció el propio Julio Iglesias, es esta: «Poseo la inmensa suerte de cantar para los pueblos, no para los gobernantes».
Podemos afirmar aquí que se trata de una declaración que resume su forma de entender la música: no como un instrumento al servicio del poder de turno, sino como un puente directo con el público, sin importar el país, el idioma o el color político de quien gobierne en ese momento.
Recordemos, por otro lado, que el propio Ayuntamiento de Madrid recogió en su día el motivo por el que Julio Iglesias fue distinguido: «su brillante y meritoria carrera artística reconocida internacionalmente, así como su condición de madrileño y español universal».
El pleno municipal, con Ana Botella al frente de la alcaldía, aprobó el título el 20 de febrero de 2015, sumándolo a una lista de Hijos Predilectos que también incluye a Plácido Domingo, Adolfo Suárez o Rafa Nadal.
Al recibir la noticia, el cantante se mostró visiblemente emocionado: «Tengo la ciudad donde nací en el alma y estoy muy agradecido a las madrileñas y los madrileños por todo lo que me han dado a lo largo de mi vida».
Julio Iglesias y su relación, no siempre neutral, con los gobernantes
La frase suena a manifiesto de independencia, pero la propia trayectoria de Julio Iglesias añade matices. Su padre, Julio Iglesias Puga, fue diputado provincial en pleno franquismo, una posición que, según varios biógrafos, ayudó a impulsar los primeros pasos artísticos de su hijo, incluida su participación en el Festival de Benidorm en 1968.
Con los años, el cantante mantuvo relaciones cordiales con políticos de distinto signo. Por ejemplo, invitó a cenar a José María Aznar en Miami en 1995 y llegó a compartir escenario con él en un mitin del PP, mientras que en otras ocasiones elogió públicamente a Felipe González.
Pero vamos, que la contradicción es solo aparente: para Julio Iglesias, cantar para los pueblos no significaba mantenerse alejado de los gobernantes, sino no deber su carrera a ninguno de ellos en particular.
Esa misma independencia, dicen quienes lo conocen, fue la que le permitió en los años setenta defender públicamente a artistas censurados por el régimen franquista, entre ellos Víctor Manuel y Ana Belén, que llegaron a declarar años después: «Julio fue de las pocas personas que dio la cara y nos defendió».
De un accidente de coche a los 300 millones de discos: lo que vivió Julio Iglesias
Julio José Iglesias de la Cueva nació en Madrid el 23 de septiembre de 1943, hijo del médico Julio Iglesias Puga y de María del Rosario de la Cueva.
Antes de dedicarse a la música, estudiaba Derecho y jugaba como portero suplente en las categorías inferiores del Real Madrid, donde llegó a entrenar junto a figuras como Alfredo Di Stéfano o Francisco Gento.
Todo cambió un día antes de cumplir diecinueve años. El 22 de septiembre de 1962 sufrió un grave accidente de coche que lo dejó con parálisis parcial en las piernas y encadenó un año y medio de hospitalización.
Fue su enfermero, Eladio Madaleno, quien le regaló una guitarra para entretenerse durante la larga recuperación, un gesto que terminó torciendo el destino de Julio Iglesias: en 1968 ganó el Festival de Benidorm con su primera canción y, dos años después, representó a España en Eurovisión, donde quedó cuarto.
Desde entonces, su carrera no ha dejado de crecer: ha grabado en 14 idiomas distintos, ha vendido más de 300 millones de discos en todo el mundo y en 1983 el libro Guinness de los récords le concedió el primer y único disco de diamante entregado a un cantante, por superar los 100 millones de copias vendidas en varias lenguas. Entre sus reconocimientos destacan:
- Grammy a la Mejor Interpretación Pop Latina (1988)
- Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood (1985)
- Grammy a la Trayectoria (2018) y Grammy Latino como Personalidad del Año (2001)
- Doctor honoris causa por el Berklee College of Music (2015)
El legado de Julio Iglesias, entre la fama global y la sencillez de sus raíces
A sus más de ochenta años, Julio Iglesias sigue siendo, según cifras de la industria, el artista latino más vendido de la historia.
Ha cantado en escenarios de Japón, Rusia, Estados Unidos y prácticamente cualquier país donde existiera un micrófono, casi siempre ante estadios y plazas repletas de público anónimo antes que ante palcos oficiales.
Entonces, uno intuye que en el fondo, esa acumulación de kilómetros, idiomas y aplausos populares es la prueba que sostiene su frase más recordada: mientras los gobiernos cambiaban de nombre y de color en cada país que visitaba, las plazas siempre estaban ahí, esperándolo con las mismas canciones de siempre.