La cita del día de Jean-Paul Sartre: «El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace»
Ahondamos en una de las reflexiones más profundas del histórico filósofo francés
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Jean-Paul Sartre es uno de los filósofos modernos más importantes de la historia. El francés es uno de los exponentes del existencialismo y del marxismo y fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1964. Reconocimiento que rechazó, ya que tenía como regla rechazar toda distinción que proviniese de organizaciones establecidas por el sistema.
Más allá de sus innumerables obras literarias y aportaciones políticas, Sartre legó un sinfín de reflexiones acerca de las principales preocupaciones del ser humano. Entre ellas, «el hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace».
Con este pensamiento, el filósofo quiso transmitir que nadie pide nacer, pero una vez que lo hacemos, tenemos la obligación ética y moral de elegir nuestro propio camino sin excusas ni ayudas supraterrenales.
La reflexión de Jean-Paul Sartre
De esta histórica cita se pueden sacar varias lecturas. La primera es que la existencia precede a la esencia. Esto quiere decir que el ser humano nace primero («arrojados») y luego se define a través de sus palabras y actos.
Otra sería la propia condena («El hombre está condenado a ser libre»). El hombre no elige ser libre; la libertad es impuesta por sí misma. No se puede dejar de elegir, ya que incluso no decantarse por ningún aspecto de la vida es también una elección. Por tanto, al hombre no le queda otra que aceptar su propia libertad y su destino.
Por último, la responsabilidad absoluta. Sartre sostenía que no hay un Dios ni reglas universales fijas que nos salven de nuestros actos, por lo que somos totalmente responsables de quienes somos, de lo que decimos y de lo que hacemos. Culpar a términos como la sociedad, la familia o la propia suerte carece de validez según esta filosofía.
El núcleo de la filosofía del escritor parisino residía en el concepto de libertad, que tanto anhelaba, y su sentido de la responsabilidad. En una entrevista pocos años antes de su fallecimiento, afirmó que nunca había dejado de creer en estos dos pensamientos. «El hombre se hace a sí mismo».
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