China se está partiendo en dos y la grieta no para de crecer: los científicos avisan de que ya mide 10 km y no va a parar de crecer
El valle de Pinglu, en el centro-norte de China, continúa alargándose progresivamente
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En el norte de China podemos encontrar un paisaje que parece más propio de una película de ciencia ficción que de un fenómeno geológico. Una enorme grieta o abertura que atraviesa el terreno durante unos 10 kilómetros, alcanza en algunos puntos los dos kilómetros de anchura y llega a tener paredes de 100 metros. Se trata del valle de Pinglu, en la provincia de Shanxi. Sus dimensiones impresionan, pero hay algo todavía más llamativo y es que la zona continúa activa y los movimientos que dieron origen a esta formación siguen produciéndose después de millones de años.
No se trata entonces de una grieta reciente, sino que para encontrar el comienzo de esta historia hay que retroceder entre 10 y 12 millones de años, cuando empezó a estirarse la corteza en el Bloque del Norte de China y aunque sorprende, hoy en día ese proceso no ha terminado. Algunas investigaciones han calculado que el valle podría alargarse entre 0,5 y 1,6 milímetros al año, aunque los datos GPS muestran un escenario bastante complejo y existen estimaciones diferentes. Lo que sí saben los geólogos es que Pinglu no está aislado, sino que forma parte de una estructura muchísimo mayor. Se trata del sistema de rift de Shanxi, que supera los 1.200 kilómetros y se extiende desde la provincia de Shanxi hasta el valle del río Wei. Esto no significa que el país en sí se vaya a dividir en dos, pero parte de su corteza está sometida a tensiones que provocan desplazamientos entre distintos bloques. Y seguirá cambiando mientras esas fuerzas permanezcan activas, aunque hablamos de velocidades tan pequeñas que sus efectos se entienden mejor a escala geológica.
China se está partiendo en dos y la grieta no para de crecer
El valle de Pinglu se encuentra en la meseta de loess de Shanxi y resulta difícil que pase desapercibido. Sus paredes son prácticamente verticales en algunos puntos y la geometría del terreno le da un aspecto muy poco habitual. Tanto es así que este paisaje llegó incluso al cine. Apareció en La Gran Muralla, película estrenada en 2016, donde sus formas naturales sirvieron como escenario.
Pero ni el agua ni el viento explican por sí solos cómo llegó a formarse. Pinglu pertenece a la grieta de Fen-Wei, que a su vez forma parte del sistema de rift de Shanxi. En esta zona existen fallas normales y diferentes bloques de la corteza se hunden o elevan unos respecto a otros. Con el paso del tiempo, estos movimientos han ido dejando depresiones y grandes desniveles sobre el terreno.
Por qué la grieta de China continúa creciendo
La gran pregunta es qué está provocando estos movimientos. Y aquí no existe una respuesta tan sencilla como imaginar una grieta que se abre poco a poco desde uno de sus extremos. Los estudios apuntan a varios procesos que actúan al mismo tiempo. Un trabajo publicado en 2020 en la revista científica Tectonics relacionaba el rift, entre otros factores, con el desplazamiento lateral de material provocado tras la colisión de India con Eurasia.
A ello se añadirían un debilitamiento anterior de la litosfera y los movimientos de convección que se producen en el manto terrestre. Las estimaciones que sitúan el crecimiento del valle entre 0,5 y 1,6 milímetros anuales ayudan a poner el fenómeno en perspectiva. No es algo que se pueda percibir a simple, pero sí un proceso que puede dejar enormes transformaciones cuando se prolonga durante millones de años.
La erosión también está detrás del aspecto de Pinglu
Hay otro elemento que ayuda a entender por qué el valle tiene esas paredes tan marcadas. Buena parte de Shanxi está cubierta por loess, un sedimento fino que se erosiona con facilidad. Cuando los movimientos de la corteza crean desniveles, el agua y los desprendimientos hacen el resto. El terreno se desgasta, aparecen barrancos y las pendientes pueden hacerse cada vez más pronunciadas. Por eso, lo que hoy vemos en Pinglu no es únicamente obra de la tectónica. El movimiento del terreno crea la estructura y la erosión termina de darle forma, una combinación que explica buena parte de su espectacular apariencia.
Una región marcada por los terremotos
El sistema de Fen-Wei también tiene un importante historial sísmico. El episodio más conocido ocurrió en 1556, cuando un devastador terremoto golpeó la región de Shaanxi-Shanxi y dejó más de 800.000 muertos. La enorme cifra de víctimas estuvo relacionada, entre otros motivos, con el derrumbe de las viviendas y cuevas excavadas en el loess que utilizaba parte de la población.
Eso no quiere decir que el crecimiento actual del valle de Pinglu sea el aviso de que vaya a repetirse un terremoto de esas características. Su importancia para los científicos es otra: constituye una muestra visible de que esta parte de China continúa tectónicamente activa. Mientras sus enormes paredes atraen actualmente a turistas y fotógrafos, los geólogos encuentran allí el resultado de millones de años de movimientos. Una grieta de 10 kilómetros que sigue cambiando, aunque a priori lo haga a un ritmo que resulta prácticamente imposible percibir a simple vista.
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