Los bomberos coinciden y advierten a los ciudadanos: «Lo recomendable en los garajes es cerrar siempre las puertas de las escaleras y de los aparcamientos»
Quizás no sea un dato que todos tengan presente, pero los garajes comunitarios son sin duda uno de los puntos más vulnerables de cualquier edificio en caso de incendio. Guardan vehículos, productos inflamables y muchas veces también trasteros, todo en un espacio cerrado con poca ventilación donde el fuego encuentra combustible de sobra para crecer rápido.
Y ante este panorama, el Cuerpo de Bomberos de Barcelona lo tiene claro: hay una medida sencilla que cualquier vecino puede aplicar sin obras ni gastos, y que marca la diferencia entre un incendio contenido y uno que se extiende por todo el bloque de viviendas.
¿Por qué los bomberos piden cerrar las puertas de los garajes?
La recomendación es tan simple como efectiva: cerrar siempre las puertas que conectan el garaje con las escaleras del edificio y las que dan acceso al propio aparcamiento. Así lo señalan los bomberos de Barcelona en su web de consejos ciudadanos sobre incendios domésticos.
El motivo tiene puramente que ver con la física del fuego: el humo y el calor buscan siempre el camino más fácil hacia arriba. Una puerta de garaje abierta convierte el hueco de la escalera en un tiro directo hacia cada piso del edificio.
La recomendación forma parte de una guía más amplia sobre incendios domésticos, pensada para cualquier vecino, no solo para quien tiene coche.
Cerrar puertas al salir de una zona con fuego es, de hecho, el primer consejo que repiten todos los cuerpos de bomberos consultados.
La normativa que exige puertas cortafuego en los garajes
El Código Técnico de la Edificación obliga a que las puertas entre el garaje y el resto del edificio (escaleras, ascensores, zonas comunes) sean cortafuego de clase EI2 60-C5. Esto es porque resisten el fuego 60 minutos y se cierran solas de forma automática.
La normativa también limita el tamaño de cada sector de garaje sin rociadores automáticos a 500 metros cuadrados, un límite que sube hasta 10.000 si hay un sistema de extinción operativo. Además, exige ventilación mecánica con 120 litros de aire por segundo y plaza.
El mantenimiento de estas puertas cortafuego corre a cargo de la comunidad de propietarios, no de cada vecino por separado. Revisarlas cada año, comprobando que cierran solas y que nadie las bloquea con cuñas o cajas, evita que la normativa quede solo en el papel.
Y ojo, porque no respetar estas medidas, además de ser arriesgado, acarrea multas por incumplir la normativa contra incendios en garajes, que van de 601 a 30.000 euros, y pueden llegar a 600.000 euros en los casos más graves.
¿Por qué se suelen incendiar los coches aparcados en un garaje?
La causa más habitual es un cortocircuito en la instalación eléctrica del propio vehículo. También pesan los descuidos durante el mantenimiento, como añadir gasolina desde una garrafa y derramarla sobre piezas del motor todavía calientes, algo típico en motos.
Los modernos coches eléctricos añaden además otro nuevo riesgo: sus baterías de litio pueden entrar en un proceso térmico descontrolado y arder cuando el fuego ya está avanzado, antes de que salte cualquier alarma. Por eso se recomienda reforzar la detección cerca de los puntos de carga.
Una vez prende, el fuego encuentra combustible de sobra en un espacio cerrado y con poca ventilación: neumáticos, plásticos, líquidos inflamables y otros vehículos aparcados cerca. El humo se vuelve denso y complica tanto la evacuación como el trabajo de los bomberos.
Por eso los bomberos también insisten en no acumular trastos, líquidos inflamables ni bombonas de gas en el garaje: cuanto más combustible haya cerca del vehículo, más rápido crece un incendio que empieza pequeño.
Qué hacer si hay un incendio en el garaje
Si el fuego ya se ha iniciado, la Dirección General de Tráfico y los propios bomberos recomiendan seguir estos pasos:
- Evacuar de inmediato, sin intentar salvar el vehículo ni recoger pertenencias.
- Cerrar las puertas al salir, para frenar el paso del humo hacia las escaleras.
- Llamar al 112 y dar la ubicación exacta del garaje y del edificio.
- Si el fuego afecta a las zonas comunes del bloque, quedarse dentro de la propia vivienda con la puerta cerrada hasta que lleguen los bomberos.
- No usar nunca el ascensor durante la evacuación.
- Si el vehículo afectado es eléctrico y estaba cargando, avisar de ese detalle al llamar, porque cambia cómo actúan los bomberos.
Esa última puerta cerrada, la del propio garaje, es la más fácil de olvidar. Y es, según los bomberos, la que define si el incendio se queda en un coche calcinado o termina afectando a todo un edificio de viviendas.