Jardinería

André Alonso, especialista en plantas: «El peor error con las luces de crecimiento es ponerlas detrás de la maceta»

Luces de crecimiento
Planta de interior con una luz de crecimiento. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Las luces de crecimiento se utilizan cada vez más en el cultivo doméstico de plantas. Este tipo de iluminación artificial permite suplir la escasez de luz natural en interiores y mantener especies que requieren niveles lumínicos más elevados. Sin embargo, su eficacia no depende únicamente del tipo de bombilla o del espectro de luz, sino también de su posición.

El especialista en jardinería doméstica André Alonso, conocido en redes sociales por su contenido sobre cuidado vegetal, ha explicado en uno de sus vídeos recientes que la ubicación de las luces de crecimiento puede alterar el desarrollo de hojas y tallos. Según afirma con seguridad, un error habitual consiste en colocar la fuente lumínica detrás de la maceta.

¿Por qué el peor error es poner las luces de crecimiento detrás de la maceta?

En una publicación de TikTok, Alonso analizó el comportamiento de un filodendro que no estaba creciendo de forma equilibrada. El especialista explicó que las hojas de la planta se orientaban en distintas direcciones buscando la luz. «Si te fijas, estas hojas están buscando la luz de la ventana y las demás arriba buscan la de la bombilla», comentó en el vídeo.

El fenómeno tiene una explicación biológica. Las plantas poseen la capacidad de orientar sus hojas hacia la fuente de iluminación más intensa, un proceso conocido como fototropismo positivo.

Cuando las luces de crecimiento se sitúan detrás de la maceta, la planta se ve obligada a girar sus hojas y estirar sus tallos para alcanzar esa fuente.

El resultado es un crecimiento irregular: algunas hojas se inclinan hacia la ventana mientras otras intentan orientarse hacia la bombilla. Este comportamiento puede terminar generando una estructura desequilibrada.

¿Cómo deben colocarse correctamente las luces de crecimiento?

El especialista explica que la posición de la iluminación artificial debe imitar la forma en la que la luz solar incide en la naturaleza. Según indica, las luces de crecimiento deberían situarse:

  • Delante de la planta o sobre ella, nunca detrás.
  • A una distancia aproximada de hasta un metro, dependiendo del tipo de bombilla.
  • Con un ángulo adecuado, para que las hojas reciban la luz de forma uniforme.

De acuerdo con André Alonso, cuando la iluminación se coloca correctamente las hojas tienden a orientarse en la misma dirección, lo que favorece un crecimiento más equilibrado. En su caso, explicó que había colocado la bombilla demasiado atrás por motivos estéticos.

«Por estética y manía mía la bombilla la coloqué demasiado atrás de la planta, obligándola a buscarla en el lado opuesto», explicó.

¿Qué ocurre en la planta cuando la luz llega desde atrás?

Más allá del aspecto visual, la posición incorrecta de las luces de crecimiento también puede afectar a procesos internos de la planta.

Uno de los motivos tiene que ver con la estructura de las hojas. La parte superior (conocida como haz) está diseñada para realizar la fotosíntesis, ya que contiene una mayor concentración de cloroplastos. En cambio, el envés posee más estomas, poros que intervienen en el intercambio de gases.

Cuando la iluminación llega desde atrás, el envés recibe la mayor parte de la intensidad lumínica. Esto reduce la eficiencia fotosintética y puede aumentar la transpiración de la planta, lo que genera un estrés hídrico innecesario.

Los especialistas también señalan factores físicos que explican la pérdida de eficacia. Uno de ellos es la disminución de la intensidad de la luz con la distancia, un principio conocido como ley de la inversa del cuadrado.

Si las luces de crecimiento se sitúan detrás de la maceta:

  • Parte de la luz queda bloqueada por la propia maceta.
  • Las hojas exteriores proyectan sombra sobre el interior de la planta.
  • Las zonas bajas reciben menos iluminación.

Esto puede provocar que las hojas inferiores se debiliten o mueran antes de tiempo, generando un crecimiento desigual.

Por último, a este problema se suma otro posible efecto: el calentamiento del sustrato. Algunas lámparas de cultivo emiten calor residual y, si se colocan demasiado cerca de la maceta, pueden elevar la temperatura del suelo. Si eso ocurre, podría acelerarse la evaporación del agua, alterando el entorno de las raíces.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias