Mundial 2026

La ‘americanización’ del Mundial: pausas de hidratación de 3 minutos para la publicidad y partidos de cuatro cuartos

Los partidos cuentan con dos pausas de hidratación que dividen los partidos en cuatro cuartos, como el baloncesto

Cada pausa de hidratación es utilizado por como bloque comercial

La final del Mundial contará con un descanso de media hora y espectáculo musical, a lo Super Bowl

España Mundial
El momento de la pausa de hidratación. (Getty)

«Hasta aquí el primer cuarto», exclamó el narrador de Fox cuando el partido del Mundial entre Estados Unidos y Paraguay se detuvo en el minuto 24 para que los jugadores se hidrataran y recibieran instrucciones técnicas. La temperatura apenas superaba los 24 grados y la humedad registraba un 67%, guarismos alejados de los más de 30 grados necesarios en la Liga para hacer el cooling break, otro anglicismo que se cuela en el castellano, dicho sea de paso.

No obstante, la voracidad de la FIFA, que ya no tiene punto de retorno, las ha convertido en obligatorias independientemente de las condiciones. Salvaguardar la salud del futbolista, argumenta. La realidad es que han convertido las pausas de hidratación, que se llevan a cabo una en cada parte —en el minuto 22 y en el 67 de partidos, aproximadamente— en espacios comerciales millonarios.

Las cadenas de televisión aprovechan los más de 3 minutos, en la Liga apenas duran un minuto, para emitir bloques completos de publicidad. En términos globales, el Mundial se iría a 800 pausas publicitarias. Algo legal y legítimo, pero rompedor con los cánones del fútbol. O soccer, como le llaman en Estados Unidos. Las pausas de hidratación son familiares del deporte estadounidense en general. Baloncesto, béisbol, hockey y fútbol americano caminan saciados de experiencia.

La FIFA hizo pública la medida en el Mundial a través de una reunión con los operadores televisivos a los que distribuyó una guía sobre cómo podían usar las nuevas pausas como ventanas de explotación publicitaria. La salud de los futbolistas, ya ven. La medida ha sobrepasado el umbral de la polémica, como cada modificación significativa que sacude el fútbol, deporte con identidad propia donde los haya.

Las pausas de hidratación inciden directamente en el desarrollo del juego y condicionan las inercias. El planteamiento pasa de dos partes a cuatro cuartos, más microventanas cortoplacistas para el juego de los equipos. La americanización ha llegado al fútbol. Y qué decir cuando llegue la final del Mundial, cuyo descanso pasa de 15 a 30 minutos y contará con un espectáculo musical a lo Super Bowl. Atractivo para los anunciantes, inédito en el fútbol de siempre.

La crítica más contundente la ha lanzado Jürgen Klopp. El ex entrenador del Liverpool denunció que el fútbol está siendo «secuestrado por ejecutivos atrincherados en oficinas con aire acondicionado» y describió las pausas de hidratación como «una jaula dorada para los patrocinadores». La controversia ha alimentado la percepción de que la FIFA ha adaptado el Mundial al mercado estadounidense, país al que debe un Mundial desde el FIFA Gate. Show must go on. Bienvenidos al nuevo fútbol.

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