Baños

Adiós a las bañeras y los platos de ducha: los expertos coinciden y esta va a ser la nueva tendencia en 2027, más práctica y elegante

ducha tendencia
Blanca Espada

El cuarto de baño ha cambiado mucho en los últimos años. Hubo una época en la que tener bañera era casi imprescindible, hasta que los platos de ducha comenzaron a ganar terreno, especialmente en las casas con pocos metros. Sin embargo, las tendencias vuelven a cambiar, y cuando todavía quedan unos meses para que llegue 2027, una nueva forma de diseñar esta estancia se abre paso en las reformas.

Se trata de la ducha italiana, también conocida como ducha walk-in o ducha a ras de suelo. Su principal diferencia se aprecia nada más entrar en el baño ya que desaparece el plato elevado y también el escalón. En su lugar, el suelo mantiene prácticamente el mismo nivel y la zona de agua queda integrada en el conjunto. No es sólo una cuestión de estética. Este tipo de ducha facilita el acceso, puede hacer que un baño pequeño parezca más grande y elimina algunos de los elementos que más cuesta mantener limpios en los modelos tradicionales.

Adiós a las bañeras y los platos de ducha

A diferencia de una ducha convencional, el modelo italiano prescinde del típico plato diferenciado del resto del suelo. No hay que subir ni bajar ningún escalón para entrar y tampoco es imprescindible instalar una cabina cerrada. Una de las opciones más habituales consiste en colocar únicamente un panel fijo de cristal para contener las salpicaduras. Hay diseños que dejan incluso la ducha completamente abierta, aunque dependerá de las dimensiones y distribución del baño.

También se puede utilizar el mismo revestimiento en la zona seca y en la ducha. De este modo, el pavimento parece continuar de un extremo al otro y se consigue una imagen mucho más uniforme.

Una opción interesante para los baños pequeños

Los metros disponibles son uno de los grandes problemas a la hora de reformar un baño y no siempre existe la posibilidad de ampliarlo. La ducha a ras de suelo juega precisamente con la percepción del espacio. Una cabina cerrada o un plato que contraste mucho con el pavimento marcan claramente dónde empieza y termina la ducha. Al eliminar esos cortes, el baño puede parecer más amplio y despejado.

El cristal transparente también ayuda. En lugar de esconder una parte de la estancia detrás de una estructura, permite el paso de la luz y mantiene visible prácticamente toda la superficie. Y aunque puede ser especialmente útil cuando faltan metros, no es una solución reservada a los baños pequeños. En espacios mayores permite crear zonas de ducha amplias y abiertas.

Una ducha sin escalones y más accesible

Hay otro motivo que explica el interés por este tipo de duchas y que tiene que ver con la accesibilidad ya que al entrar en una bañera nos encontramos con una altura considerable y algunos platos de ducha también mantienen cierto desnivel. En una ducha italiana correctamente instalada, la entrada queda al mismo nivel que el resto del pavimento.

Puede resultar especialmente cómoda para personas mayores o con dificultades de movilidad, pero también simplifica su utilización para cualquier miembro de la familia. Además, hemos de tener en cuenta que la accesibilidad tiene cada vez más peso en las reformas. El estudio de tendencias de baños de Houzz de 2025 señalaba que un 68% de los propietarios encuestados había tenido en cuenta necesidades especiales al renovar esta estancia. Y entre las soluciones utilizadas se encontraban precisamente las duchas con bordes bajos o sin ellos.

Menos elementos que limpiar

El mantenimiento es otro punto a tener en cuenta. Los platos y mamparas tradicionales suelen incorporar perfiles, juntas, esquinas y sellados de silicona donde puede acumularse suciedad. Una ducha integrada permite reducir algunos de estos elementos, especialmente cuando se combina con un único panel de vidrio y revestimientos de gran formato.

Entre los materiales que permiten conseguir esa continuidad aparecen opciones como el porcelánico o el microcemento. Eso sí, no todo depende de la estética: el acabado elegido para el suelo debe ser adecuado para una zona constantemente expuesta al agua y evitar superficies excesivamente resbaladizas.

No basta con retirar el plato de ducha

Aunque el resultado pueda parecer sencillo, la instalación requiere planificación. Eliminar el plato convencional no significa colocar azulejos y abrir el grifo. Para que una ducha walk-in funcione correctamente, el pavimento necesita una pendiente que conduzca el agua hacia el desagüe. Además, es muy importante que se haga una correcta impermeabilización para evitar filtraciones y humedades y en cuanto al drenaje puede resolverse mediante diferentes sistemas, como un canal lineal integrado en el suelo. Todo ello hace que la obra pueda ser más compleja que la instalación de un plato convencional, especialmente cuando se reforma un baño ya existente.

Por ello, las bañeras puede que sigan resultando prácticas en muchos hogares y los platos tradicionales pueden ser una alternativa más sencilla, pero incluso con eso, lo que sí está cambiando es la forma de diseñar muchos baños así que las duchas sin barreras llevan tiempo ganando presencia y se perfilan como una de las tendencias que veremos durante 2027.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias