Trucos de cocina

Las abuelas cocineras lo tienen claro: «Para conseguir una puntilla perfecta en el huevo frito, el truco es no mover el huevo dentro de la sartén»

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Recreación de un huevo frito.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Hacer un huevo frito muchas veces parece de lo más sencillo, pero tiene más ciencia detrás de lo que uno cree. Que quede duro, pegado o sin forma depende de un solo gesto, y las abuelas lo tienen claro: no mover el huevo desde el momento en que toca el aceite caliente.

El movimiento brusco rompe el proceso de fritura antes de que los bordes tengan tiempo de rizarse y dorarse. La clara se expande, se pega a la sartén y pierde la textura crujiente que distingue a un huevo frito bien hecho de uno a la plancha.

Así se consigue la puntilla del huevo frito, paso a paso

Lo primero es que el huevo debe estar a temperatura ambiente, porque uno recién sacado de la nevera enfría el aceite de golpe y arruina el resultado. Cascar el huevo primero en una taza o cuenco pequeño permite comprobar que la yema está entera y deslizarlo después en la sartén con control, sin riesgo de romperla ni de que caigan trozos de cáscara.

El aceite de oliva virgen extra debe cubrir al menos medio dedo de profundidad y calentarse a fuego medio-alto hasta el punto justo antes de humear. Un trozo de pan echado en el aceite confirma el punto exacto si burbujea con fuerza de inmediato.

El huevo se desliza entonces desde la taza hacia el centro de la sartén, y ahí llega el momento decisivo: no tocarlo. Los bordes se rizan y se doran en cuestión de segundos gracias al choque térmico.

Con la espumadera se recoge un poco del aceite caliente de los lados y se baña la yema y la clara que la rodea, lo que cuaja la capa superior sin endurecer el interior. En un minuto o minuto y medio la puntilla queda dorada y crujiente, lista para escurrir y servir con un pellizco de sal.

Errores que arruinan la puntilla del huevo frito

Usar poco aceite es el fallo más habitual, porque el huevo necesita flotar para que los bordes se ricen en lugar de quedar planos contra el fondo de la sartén. Un aceite todavía templado provoca el efecto contrario: la clara se expande sin control y queda gomosa en vez de crujiente.

Mover el huevo antes de tiempo interrumpe la formación de la puntilla, y cascarlo directamente en la sartén multiplica el riesgo de romper la yema o de quemarse con las salpicaduras. Pasarse del minuto y medio de cocción también compromete el resultado, porque la yema termina cuajando por completo cuando el objetivo es dejarla líquida.

Cuáles son los beneficios de comer huevo

El huevo aporta proteína de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para mantener y reparar la masa muscular y los tejidos. Es además una de las mejores fuentes de colina, un nutriente clave para el desarrollo del cerebro, la memoria y el sistema nervioso.

La yema contiene luteína y zeaxantina, dos antioxidantes que protegen la vista y reducen el riesgo de cataratas y degeneración macular. Su combinación de proteínas y grasas saludables sacia el apetito durante más tiempo, lo que ayuda a evitar el picoteo entre horas, y suma vitaminas del grupo B, vitamina D, fósforo, hierro y zinc a la dieta diaria.

La ciencia ha desmontado además el viejo mito sobre el colesterol, el consumo moderado de huevo, incluso uno al día, no eleva el riesgo cardiovascular en personas sanas, porque su grasa es mayoritariamente insaturada y contiene lecitina, una sustancia que bloquea parte de la absorción de su propio colesterol.

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