Madrid acoge una gran muestra de Miguel Milá, el diseñador preindustrial obsesionado con la luz adecuada

Milá es una figura pionera en la creación y desarrollo del diseño en España

La muestra en el centro cultural Fernando Fernán Gómez entrelaza trayectoria personal y creaciones de Milá a través de ocho salas que albergan más de 200 piezas

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Madrid acoge una gran muestra de Miguel Milá, el diseñador preindustrial obsesionado con la luz adecuada
Miguel Milá, diseñador preindustrial.

La exposición Miguel Milá, Diseñador (pre)industrial, marca el apogeo de la carrera excepcional de esta figura pionera en la creación y desarrollo del diseño en España, reconocido también internacionalmente (Compasso d’Oro 2008).

La muestra entrelaza trayectoria personal y creaciones de Miguel Milá (Barcelona, 1931) a través de ocho salas que albergan más de 200 piezas – desde prototipos hasta sus obras más recientes-, planos y dibujos originales. Es su mayor retrospectiva hasta la fecha y encabeza el programa del Madrid Design Festival. Esta exposición puede visitarse en el centro cultural Fernán Gómez de Madrid hasta el próximo 17 de marzo.

La exposición ha sido comisariada por Claudia Oliva y por Gonzalo Milá, hijo de Miguel Milá y también diseñador industrial. Ambos comisarios afirman que no solo se expondrá la mayor cantidad de piezas, sino que «se las acompañará de una voz muy personal acerca de quién es Miguel Milá». La idea es «hilar el recorrido a su vida y obra» con piezas pero también con dibujos e imágenes de sus inicios.

«Tiene una forma de trabajar que se basa en la funcionalidad, le preocupa también la estética. Hace una línea media que resuelve con mucha naturalidad. Toda la familia estamos encantados con la exposición», explica Gonzalo Milá, su hijo y comisario.

Esencialista y humanista

Montaje de la exposición Miguel Milá, preindustrial.

Con el apoyo de Santa&Cole y la colaboración de FINSA, la exposición invita a sumergirse en la mente creativa de Milá, revelando cómo su influencia ha dejado una marca distintiva en la evolución de nuestro entorno cotidiano. Un homenaje a la visión creativa y la contribución perdurable de Miguel Milá al mundo del diseño.

En su extensa carrera, Miguel Milá ha mantenido una búsqueda constante de la simplicidad. Su enfoque se basa en la economía de recursos y el rechazo a la ostentación y el despilfarro. Diseñar, según Miguel Milá, es simplificar lo complejo para que sea hermoso. Cada pieza, aparentemente sencilla en su imagen, alberga una riqueza de ingeniosos recursos que revelan la profundidad de su pensamiento creativo.

«Es un referente esencial en el diseño en España y, probablemente, en el mundo, aún cuando quizás queda mucho por decir de su nombre, aunque su trabajo habla por sí solo. Es un diseñador esencialista y muy humano, diría, es capaz de meter en sus piezas una empatía y una manera de acompañar, consiguiendo que todo sea cercano al usuario», explica la comisaria de la muestra junto al hijo del diseñador.

Con la exposición, detalla, quieren que se conozca el trabajo y la forma de trabajar de Miguel Milá, pero también dar difusión a algunos aspectos importantes de la vida del diseñador. «Tiene un aspecto cultural y didáctico, tiene muchos documentos, piezas históricas, prototipos, acompañados de una historia lineal del diseño y su vida».

Rechazo de la ostentación y el despilfarro

Silla Miguel Milá. Exposición Miguel Milá, preindustrial en Madrid.

Además, la estética no es algo buscado deliberadamente, sino un resultado genuino del proceso de depuración de formas. «En los buenos diseños se produce un punto de encuentro entre forma, diseño, material y economía que te indica que solo podría ser así», afirma el diseñador catalán.

La obra de Miguel Milá se erige sobre la tríada fundamental de función, ingenio y tecnología, creando  diseños atemporales que resisten la prueba del tiempo y que continúan vendiéndose.  Ejemplo de ello son la lampara TMM, o la Cesta, ambas editadas por Santa &Cole; la silla Salvador, una reedición de Trenat; la mesa Altar recientemente editada por Kettal o la mesa Porciones editada por Kendo.

«Ha creado muchos objetos de iluminación. Tanto por necesidad, ya que no había piezas diferentes, como por la obsesión con la luz adecuada y adecuada para cada contexto. Esto le llevó a investigar mucho sobre las diferentes tipologías, incluso en lo que es una lámpara de pie, él cambió el listón y creó algo muy adaptable a la demanda del momento y situaciones. Son luces amables, llenan los espacios sin predominar, con calidez muy especial», señala Oliva.

Miguel Milá sostiene que la clave radica en una buena idea y una sencilla ejecución. Su obra se erige como un testimonio de la atemporalidad y la perdurabilidad. Sus diseños trascienden las modas pasajeras y se mantienen vigentes, fusionan lo innovador con lo cotidiano y tienen capacidad para elevarse y convertirse en clásicos.

Más allá de las modas pasajeras

El recorrido expositivo inicia explorando la vida de Miguel Milá, un joven con dotes para el dibujo, criado en una familia burguesa en la época de la guerra y postguerra.   

Olivia señala que «tiene una carrera muy larga, hoy sigue editando piezas. Por tanto, su trayectoria es muy longeva. Tiene productos muy icónicos, como la Cesta o la TMM, que son parte de nuestro paisaje doméstico y comercial, se ven habitualmente en muchos contextos».

Desde 1950, durante sus años universitarios, trabajó como interiorista con los arquitectos Alfonso Milá (hermano) y Federico Correa, una asociación que marcó el inicio de su carrera en una época de transformación en la que todo estaba por diseñar. Posteriormente, su mentor principal fue el arquitecto Jose Antonio Coderch, quien le dejó una impronta imborrable.

En 1957 fundó la plataforma Tramo e inició la producción independiente de sus creaciones. Posteriormente, se sumergió en iniciativas empresariales pioneras como Polinax, fundada por su hermano Leopoldo, o en la editora de muebles GRES, un proyecto audaz liderado por las empresarias Montserrat Tayà, Montserrat Tort y Mª Rosa Ventós.

Compromiso con el taller

Lámparas y matamoscas diseñados por Miguel Milá.

Miguel Milá no solo ejerce el diseño como oficio, sino que lo eleva a la categoría de profesión a través de su compromiso con el taller. Este taller es un espacio sagrado donde la artesanía y la capacidad de experimentar en el diseño convergen para dar forma a creaciones excepcionales. Milá comprende que el taller es un lugar de producción dinámico, que se adapta y evoluciona según las demandas cambiantes del entorno y el momento.

Oliva, en esta línea, explica cómo Miguel Milá explica que es un diseñador preindustrial: «Lo cuenta con mucha naturalidad, dice que cuando él comienza no hay industria, con lo cual un diseñador industrial no podía ser, así que se definía como diseñador preindustrial, que precede a la industria de diseño, piezas seriadas, identidad moderna de su época. Sus pasos dan inicio a una pequeña industria del diseño».

Colaboró estrechamente con pequeñas industrias y talleres semiartesanales que aún trabajaban manualmente. Adoptó un enfoque único al revalorizar las tradiciones artesanales existentes, fusionándolas con la cultura y forma de vida mediterráneas, interpretadas desde la modernidad.»Mi defensa de la artesanía y del proceso artesanal no tiene otra finalidad que la de defender el deseo que el hombre tiene de participar en los procesos de las cosas», afirma Miguel Milá.

Del entorno doméstico al espacio urbano

Para Miguel Milá, el espacio doméstico es un lienzo donde cada detalle es cuidadosamente considerado. Su filosofía es clara: «Diseñar es ver la vida con lupa». Este enfoque meticuloso se refleja en su profunda comprensión de cómo el diseño puede influir profundamente en los estilos de vida de las personas.  Es innovador justamente porque se centra en el usuario. La experiencia estética y placentera del uso es también un componente fundamental en sus diseños.

Al adentrarse en el diseño del espacio urbano, Miguel Milá abraza la confortabilidad y la amabilidad como criterios para poblar el espacio público. Nuevamente, su enfoque no se limita únicamente a la estética, sino que se sumerge en la importancia de crear entornos que promuevan el bienestar y se compromete en mejorar la calidad de vida en las ciudades. Así, la confortabilidad va más allá de la ergonomía; implica crear lugares agradables para las personas. La amabilidad, por otro lado, se traduce en el diseño de espacios que fomentan la interacción social y el sentido de comunidad. 

La investigación meticulosa de Milá sobre bancos y asientos urbanos revela su dedicación a la mejora del mobiliario urbano y desemboca en la redefinición de los estándares que existían hasta el momento en España. «Siendo un elemento bastante anónimo, la gente no sabe qué diseñador lo ha hecho, Miguel aportó el concepto del banco urbano como los conocemos hoy. Creó un listón de confort que hoy están presentes en todos los bancos urbanos de nuestro país, nos dio un estándar nuevo», apunta Oliva.

«Un profesional de diseño debe mantener una postura racional desde una formación absolutamente humanista. Se debe enriquecer la intuición cultivándola y después resolver los problemas de la manera más racional posible porque así las soluciones serán espontáneas y humanas», concluye Miguel Milá.

Rediseñar el mundo

La séptima edición de Madrid Design Festival volverá a convertir a la capital en referente de esta disciplina, entre el 8 de febrero y el 17 de marzo de 2024.

En esta edición, y bajo el lema común de las anteriores ‘Rediseñar el mundo’, MDF quiere reivindicar el diseño como la herramienta capaz de promover un diálogo y aportar una nueva mirada a los problemas y circunstancias que marcan el día a día, aportando soluciones de una mesa de diseño.

@MaríaVillardón

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