Desde el siglo XVI es el colchón térmico más habitual en España: hoy los alemanes lo han convertido además en una fuente estable de energía solar
El producto permite ahorrar unos 450 euros al año en la factura de la luz.
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Una empresa emergente de Essen, en Alemania, ha desarrollado un toldo solar que actúa como colchón térmico, puesto que da sombra y produce electricidad a la vez. La lona fabricada lleva integradas células solares flexibles, de modo que la misma superficie que protege del sol genera energía solar para el autoconsumo.
Según la propia empresa, este toldo solar permite ahorrar unos 450 euros al año en la factura de la luz. Actualmente, se consigue a un precio de entre 4.500 y 5.500 euros. Sin embargo, la compañía calcula que la inversión se amortiza en unos 10 años.
El toldo tiene una larga tradición en España. Según un portal alemán de construcción, su uso está documentado en el país desde el siglo XVI, probablemente con origen árabe. En Alemania, ese toldo tradicional que se tiende de fachada a fachada en las calles estrechas se conoce como «toldo español» (spanische Markise).
¿Cómo genera energía solar el toldo desarrollado en Alemania?
El toldo solar incorpora las células fotovoltaicas en la propia tela. Así, cumple dos funciones con una sola instalación, ya que actúa como colchón térmico al dar sombra en terrazas, balcones o fachadas y produce electricidad para el consumo propio de la vivienda o del negocio, según la web de la compañía.
Según la revista alemana especializada PV Magazine, cada módulo tiene una potencia de 450 vatios y sus células monocristalinas alcanzan una eficiencia del 15 %. La tela solar se enrolla sobre bastidores de aluminio, bloquea el 100 % de la radiación ultravioleta y es totalmente impermeable.
Como central solar de balcón, el toldo puede verter a la red un máximo de 800 vatios. Por su parte, la empresa sostiene que la norma técnica alemana VDE-AR-N 4105 eleva el límite hasta 7.000 vatios, lo que permite combinar varios toldos en un mismo edificio.
En Alemania, el sistema se registra como una central solar de balcón (Balkonkraftwerk, en alemán), la categoría de las pequeñas instalaciones fotovoltaicas de uso doméstico. Desde 2023, los productos fotovoltaicos de este tipo tienen un IVA del 0 % en el país.
Los dos modelos de toldo solar alemanes
La empresa comercializa dos tipos de toldo; uno en modelo M que mide 3,51 metros de ancho y 3 de profundidad, pesa 77 kilos y alcanza 1,35 kilovatios de potencia por 4.499 euros. El modelo L tiene 4,35 metros de ancho, pesa 100 kilos y llega a 1,8 kilovatios por 5.499 euros.
Cada versión incluye un inversor especial. El modelo M lleva un Growatt NEO 1600M-X2, con 12 años de garantía. El modelo L incorpora el Anker Solix Solarbank 2 E1600 Pro, que integra una batería de litio ferrofosfato de 1,6 kilovatios hora, ampliable hasta 9,6. Esa batería permite almacenar parte de la energía solar que genera el toldo.
El toldo solar alemán tiene 10 años de garantía y resiste vientos de hasta fuerza 5 (entre 29 y 38 kilómetros por hora) cuando está desplegado. Además, cuenta con un sensor de viento que lo recoge de forma automática cuando sopla con más fuerza.
Según Eugen Mangazeev, fundador de la compañía, sabe perfectamente que el toldo solar cuesta entre un 10 % y un 15 % más que un toldo de calidad sin paneles fotovoltaicos. Sin embargo, la empresa defiende que el cliente recupera esa diferencia con el ahorro en la factura eléctrica.
«A largo plazo, eso nos convierte incluso en el producto más barato», afirmó Mangazeev.
Las primeras instalaciones del toldo solar fotovoltaico
La primera instalación se puso en marcha en abril de 2026 en un café de Colonia, con dos toldos que dan sombra a la terraza y producen electricidad para el propio local. En la misma ciudad, la empresa instaló otros dos toldos con 1.800 vatios de potencia en el restaurante Kebapland, en el barrio de Ehrenfeld.
En Essen, una de las instalaciones de referencia está en la consulta pediátrica de Tobias Gregor, en el distrito de Werden. El médico explicó su decisión al diario regional WAZ. Para Gregor, la rentabilidad no es la prioridad, ya que observa con preocupación los cambios del clima y quiere apoyar conceptos sostenibles.

Adrian Schmidt, responsable de marketing de la compañía, explicó al mismo diario que no todos los edificios tienen un tejado adecuado para una instalación fotovoltaica. Por eso, según Schmidt, la empresa quiere «aprovechar otra superficie para generar electricidad, allí donde de todos modos se necesita protección solar».
La empresa, fundada en 2025, fabrica los toldos en su taller de Essen-Haarzopf. La lona se confecciona en Iserlohn y los componentes fotovoltaicos llegan de socios especializados en Hong Kong.
Actualmente, la compañía prepara nuevas instalaciones en Essen y Düsseldorf, y prevé llevar el toldo solar a Austria y Suiza.