Tierra

Descubrimiento sin precedentes en la historia de la astronomía: confirman una Nueva Tierra con firmas químicas idénticas a la Tierra

La NASA considera Gliese 12 b un candidato excepcional para estudios atmosféricos

El hallazgo destaca además por la participación de investigadores españoles

Completa una vuelta alrededor de ella cada 12,8 días y recibe aproximadamente 1,6 veces más energía

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El descubrimiento de Gliese 12 b ha puesto el foco sobre un pequeño mundo situado a unos 40 años luz de la Tierra. Su tamaño, cercano al de nuestro planeta y Venus, y su condición de exoplaneta templado lo convierten en una de las dianas más prometedoras para investigar cómo evolucionan las atmósferas de los mundos rocosos. El hallazgo destaca además por la participación de investigadores españoles, que aportaron observaciones decisivas. Aunque todavía no se sabe si Gliese 12 b conserva una atmósfera, su cercanía ofrece una oportunidad excepcional para estudiar un planeta que podría aportar pistas sobre la habitabilidad más allá del Sistema Solar.

El nuevo mundo orbita una estrella enana roja llamada Gliese 12, ubicada en la constelación de Piscis. Completa una vuelta alrededor de ella cada 12,8 días y recibe aproximadamente 1,6 veces más energía que la Tierra procedente del Sol. Si se supone que carece de atmósfera, su temperatura superficial rondaría los 42 grados Celsius, aunque esa cifra podría cambiar de manera importante si existe una envoltura gaseosa. El hallazgo fue posible gracias a observaciones de la misión TESS de la NASA y a instrumentos terrestres, entre ellos Carmenes, instalado en el Observatorio de Calar Alto, y MuSCAT2, situado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide. A su vez, investigadores del CSIC y del Instituto de Astrofísica de Canarias participaron en el estudio.

Gliese 12 b, la Nueva Tierra o un exoplaneta cercano

Según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Gliese 12 b es el exoplaneta templado, de tamaño similar al de la Tierra y detectado mediante tránsito más cercano conocido hasta la fecha.

Su diámetro es comparable al de Venus y ligeramente inferior al terrestre. La estrella tiene un 27% del tamaño del Sol y un 60% de su temperatura superficial, características que facilitan detectar planetas pequeños.

La técnica del tránsito resulta fundamental. Cuando un planeta pasa por delante de su estrella, bloquea una pequeña cantidad de luz y provoca una disminución periódica del brillo. Estos cambios permiten estimar su tamaño y periodo orbital. TESS identificó la señal inicial, después estudiada para confirmar Gliese 12 b.

Una estrella que facilita la investigación

Las enanas rojas son objetivos interesantes para buscar exoplanetas porque son pequeñas y poco luminosas. Un planeta que pase frente a ellas produce una variación de brillo relativamente más fácil de detectar. Además, su menor masa facilita observar el movimiento reflejo provocado por el planeta.

Gliese 12 b se encuentra a apenas el 7 % de la separación entre la Tierra y el Sol. Su proximidad explica su periodo orbital corto, pero no determina por sí sola que sea inhabitable. La existencia de agua líquida depende de factores como la atmósfera.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) destaca la comparación con Venus. Aunque la Tierra y Venus tienen tamaños parecidos, siguieron historias muy diferentes. Gliese 12 b podría ayudar a comprender esos destinos planetarios.

La gran incógnita de la atmósfera de Gliese 12 b

La temperatura estimada de 42 grados Celsius corresponde al escenario sin atmósfera. Si posee gases capaces de retener calor, la temperatura real podría ser diferente. Por lo tanto, para los investigadores, conocer su envoltura gaseosa es uno de los objetivos principales.

La actividad de Gliese 12 resulta importante. Las enanas rojas suelen presentar actividad magnética que puede afectar a las atmósferas planetarias. Sin embargo, los análisis indican que esta estrella no muestra un comportamiento extremo, lo que favorece su estudio.

Parte de la luz estelar atraviesa la posible atmósfera. Las moléculas presentes absorben determinadas longitudes de onda, dejando una huella química. Esas señales permiten buscar componentes atmosféricos y estudiar su composición.

¿Cuál es el papel de la investigación española?

El descubrimiento sobresale por la participación científica española. Investigadores del CSIC y del Instituto de Astrofísica de Canarias colaboraron en las observaciones y en la caracterización del planeta. Destaca Carmenes, instalado en el telescopio de 3,5 metros del Observatorio de Calar Alto, que permitió restringir la masa de Gliese 12 b.

El IAC señala también la participación de MuSCAT2, instalado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide. La combinación de datos espaciales y terrestres reforzó la caracterización del nuevo mundo.

Un objetivo para el telescopio James Webb

La NASA considera Gliese 12 b un candidato excepcional para estudios atmosféricos. Su cercanía y tránsito ofrecen condiciones favorables para detectar huellas químicas de una posible atmósfera mediante el telescopio espacial James Webb.

El siguiente paso será averiguar qué gases rodean al planeta y cómo interactúan con la radiación estelar. Las respuestas ampliarán el conocimiento sobre la evolución planetaria y explicarán por qué algunos mundos mantienen condiciones favorables.

Más que una nueva Tierra, Gliese 12 b representa una oportunidad científica: un laboratorio cercano para estudiar la diversidad planetaria y profundizar en una gran pregunta de la astronomía: qué condiciones permiten que un mundo sea habitable.

 

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