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Los científicos ponen el grito en el cielo: EEUU está electrocutando ríos para acabar con éste animal

Ríos
Pez carpa.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La carpa asiática se introdujo en Estados Unidos en el siglo XX con el objetivo de controlar la proliferación de algas y, de esta manera, mejorar la calidad del agua en estanques agrícolas. Sin embargo, esta especie invasora escapó a los ríos que se encuentran conectados al sistema del río Mississippi, y desde entonces su propagación se ha descontrolado. Actualmente, esta especie amenaza con desplazar a especies nativas y alterar la biodiversidad, razón por la cual el Ejército de Ingenieros de Estados Unidos, junto con otras agencias federales, ha optado por la instalación de barreras eléctricas en ríos y canales para evitar que siga avanzando hacia el norte, en dirección a los Grandes Lagos y el Lago Michigan.

Lo que busca Estados Unidos con esta estrategia no es acabar con la vida de los peces carpa, sino crear un entorno que les resulte incómodo para que se vean obligados a retroceder o desviarse, evitando que crucen hacia zonas protegidas. Asimismo, en los últimos años se han implementado otros sistemas adicionales, como barreras de burbujas y pantallas en compuertas, sobre todo en determinadas épocas del año en los que el flujo del agua crece, lo que podría facilitar el paso de esta especie.

Control del pez carpa en Estados Unidos

Todas las medidas para controlar la expansión del pez carpa en Estados Unidos forman parte del proyecto bautizado como «Brandon Road Interbasin Project». Este proyecto nació para establecer un sistema de defensa que pudiera adaptarse a los cambios tanto en el clima como en el comportamiento de la especie o en las condiciones del río. Sin embargo, se han detectado rastros genéticos de este pez aguas arriba de las barreras, lo que indica que puede superar las medidas de contención y evidencia la necesidad de un monitoreo constante.

Más allá del reto ecológico que supone el control de la carpa asiática en EEUU, su proliferación también tiene consecuencias a nivel económico y social. La pesca comercial y recreativa en los Grandes Lagos representa una fuente de ingresos de miles de millones de dólares al año. El caso de esta especie se ha convertido en un ejemplo ante los desafíos de las especies invasoras en todo el mundo.

Los expertos señalan que la clave del éxito consiste en una estrategia combinada de investigación, tecnología e inversión. Para reducir la propagación del pez carpa en Estados Unidos, actualmente se está trabajando con métodos biológicos, tecnológicos y físicos, pero ninguna de éstas garantiza su erradicación cuando se establece en un ecosistema.

En definitiva, el caso del pez carpa demuestra que la gestión ambiental requiere soluciones integrales para lograr soluciones sostenibles a largo plazo. Sólo a través de la prevención, el control físico y el monitoreo es posible proteger los ecosistemas y cuidar la biodiversidad.

Situación en España

«Los métodos preventivos y la detección temprana constituyen la estrategia de gestión más rentable y efectiva, y deberían complementarse con métodos de gestión directa y de restauración posterior.

Entre los métodos propuestos para el control de la carpa asiática se encuentra el control físico mediante recolección, barreras, trampas y manipulación del nivel del agua. La pesca puede ser útil en lugares donde esta especie es apreciada por las pesquerías, pero en otros casos no resulta práctica, ya que la reducción del número de individuos no sería suficiente. El control químico no es recomendable dado que no existen pesticidas específicos para esta especie en hábitats acuáticos, aunque las feromonas que modifican el comportamiento de los peces podrían tener cierta eficacia.

El control biológico ha sido planteado mediante el uso del virus de la carpa Rhabdovirus carpio. La biomanipulación consiste en manipular las relaciones dentro del ecosistema para alcanzar un nuevo equilibrio, por ejemplo, reduciendo las poblaciones de peces zooplanctívoros o introduciendo depredadores, aunque es un método ecológicamente controvertido. Otros enfoques incluyen la inmunocontracepción, que consiste en la infección mediante un virus recombinante que bloquea los mecanismos de reproducción, así como la esterilización de individuos salvajes mediante un gen inductor que vuelve estériles a los ejemplares de una población.

También se han propuesto enfoques moleculares, como genes inductores de fatalidad que provocan debilidad frente a una sustancia determinada, considerados una estrategia potencialmente viable a largo plazo. No existe un único método capaz de erradicar a esta especie una vez establecida, por lo que se requiere el uso de técnicas integradas y más investigación para desarrollar métodos efectivos que puedan aplicarse.

Las tecnologías de control químico, biológico y genético probablemente sean rentables a largo plazo, aunque todavía están en desarrollo. Todas estas medidas de intervención localizada tienen potencial en cuerpos de agua determinados de interés para el ocio o la conservación, y un monitoreo y evaluación cuidadosos tras la intervención son cruciales para garantizar el éxito final», detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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