Sequía

Los científicos no dan crédito: EE.UU. está vertiendo millones de litros de agua por esta razón

Durante décadas, Estados Unidos ha sido considerado un país con abundantes recursos hídricos

Una imagen ha llamado poderosamente la atención: millones de litros de agua de mar

California concentra buena parte de la producción agrícola de Estados Unidos

Los científicos no dan crédito: EE.UU. está vertiendo millones de litros de agua por esta razón

Durante décadas, Estados Unidos ha sido considerado un país con abundantes recursos hídricos, pero esa percepción ha cambiado de forma acelerada en los últimos años. Sequías prolongadas, sobreexplotación de acuíferos y el impacto directo del cambio climático han colocado a amplias zonas del país, especialmente en la costa oeste, ante una situación crítica. En este contexto, una imagen ha llamado poderosamente la atención: millones de litros de agua de mar vertiéndose en tierra firme.

Lejos de ser un gesto absurdo o improvisado, esta práctica responde a una estrategia compleja para garantizar el suministro de agua en zonas donde ya no se llega con las fuentes tradicionales. El caso más representativo se encuentra en California, uno de los principales motores agrícolas del país y, al mismo tiempo, uno de los territorios más castigados por la escasez hídrica. Tras más de mil días marcados por sequías severas, las autoridades federales y estatales han acelerado proyectos de desalinización y reutilización de aguas residuales tratadas. El objetivo es claro: transformar el agua del mar en un recurso utilizable para el riego, la industria y, en algunos casos, el consumo humano, aunque ello implique un elevado coste energético y un intenso debate ambiental.

Por qué en Estados Unidos están vertiendo millones de litros de agua

Una crisis hídrica sin precedentes recientes

California concentra buena parte de la producción agrícola de Estados Unidos, pero también depende de un sistema hídrico extremadamente frágil. Ríos como el Colorado y grandes embalses han llegado a niveles históricamente bajos, mientras que los acuíferos subterráneos se han explotado muy por encima de su capacidad de regeneración.

Según informes del United States Geological Survey, la combinación de sequías más frecuentes y un aumento sostenido de la demanda ha empujado al sistema al límite.

Ante este escenario, el vertido de agua de mar en tierra firme no debe entenderse como un desperdicio, sino como parte del proceso de desalinización. El agua se capta del océano, se somete a tratamientos avanzados para eliminar la sal y otros contaminantes, y posteriormente se introduce en redes de distribución o se utiliza para recargar acuíferos agotados.

Desalinización como solución de emergencia

Como explica Alisson Ficher en un artículo de Click Petroleo e Gas, la desalinización no es una tecnología nueva, pero su uso a gran escala en Estados Unidos se ha intensificado en los últimos años. Plantas de ósmosis inversa, similares a las que funcionan en países con escasez estructural de agua como Israel o Arabia Saudí, se han instalado en puntos estratégicos de la costa californiana. Estas instalaciones requieren enormes cantidades de energía para funcionar, lo que explica que se hable de megaplantas de alto consumo energético.

Según diversos estudios como los publicados en El Foro Económico Mundial, la desalinización puede ser una herramienta eficaz en contextos de emergencia hídrica, siempre que se integre en una estrategia más amplia de eficiencia, reutilización y ahorro. En el caso estadounidense, se trata de ganar tiempo mientras se adaptan los sistemas agrícolas y urbanos a un escenario de menor disponibilidad de agua dulce.

Reutilización de aguas residuales tratadas

Junto a la desalinización, otro pilar fundamental de esta estrategia es la reutilización de aguas residuales. El agua procedente de depuradoras avanzadas se somete a procesos adicionales de filtrado y desinfección hasta alcanzar estándares muy elevados de calidad. Posteriormente, se utiliza para riego agrícola, usos industriales o para recargar acuíferos subterráneos.

La Organización Mundial de la Salud ha publicado directrices que avalan la reutilización segura de aguas tratadas, siempre que se cumplan controles estrictos. En Estados Unidos, este enfoque permite reducir la presión sobre ríos y embalses, al tiempo que se aprovecha un recurso que antes se consideraba un residuo.

El impacto ambiental y energético: verter millones de litros de agua

Uno de los aspectos más controvertidos de verter millones de litros de agua de mar en tierra firme tras su desalinización es el impacto ambiental. Las plantas generan salmueras altamente concentradas que deben gestionarse con cuidado para evitar daños en los ecosistemas marinos.

Además, el elevado consumo energético plantea interrogantes sobre la coherencia de estas soluciones en un contexto de lucha contra el cambio climático.

Instituciones europeas como la Agencia Europea de Medio Ambiente han advertido en diversos informes sobre la necesidad de evaluar el ciclo completo de estas tecnologías, incluyendo su huella de carbono. En respuesta, algunas plantas estadounidenses están incorporando energías renovables para reducir su impacto y avanzar hacia modelos más sostenibles.

Agricultura, el gran beneficiado y el reto

El principal destino del agua obtenida mediante desalinización y reutilización en California es la agricultura. Cultivos intensivos, muchos de ellos destinados a la exportación, dependen de un suministro constante que ya no puede garantizarse con métodos tradicionales. El uso de agua desalinizada permite mantener la producción, pero también obliga a replantear qué y cómo se cultiva.

 

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