Robótica

China vive en el futuro desde hace tiempo: tiene un ejército de ‘robots-spiderman’ para los trabajos en altura más arriesgados

robots-spiderman
Robot-spiderman en acción. Foto: Shihe Robotics.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El trabajo en altura es una de las actividades más peligrosas dentro de la construcción y la industria. Soldar una torre, pintar un depósito o limpiar la fachada de un rascacielos implica colgarse de un andamio o un arnés, con el riesgo de caída siempre latente. En España y en el resto del mundo, este tipo de tareas figura entre las principales causas de accidentes laborales.

China, sin embargo, lleva años apostando por una solución radicalmente distinta. Vídeos virales muestran a los llamados robots-spiderman trepando por paredes de hormigón, acero y cristal como si la gravedad no existiera para ellos. La pregunta que se hacen muchos al verlos no es solo cómo se sostienen, sino hasta qué punto ya están sustituyendo a los operarios humanos.

Los «robots-spiderman» que ya trabajan colgados de rascacielos y torres

Detrás del apodo hay una empresa muy concreta: Shihe Robotics, fundada en 2015 por Xu Huayang, doctor por la Universidad Tsinghua. Sus máquinas no llevan capa ni antifaz y tampoco pelean contra el Duende Verde, pero sí gozan de un sistema de adhesión que les permite subir por muros de hormigón, acero o cristal sin cuerdas ni andamios.

El primer uso comercial de estos robots-spiderman fue eliminar el óxido de los cascos de los barcos, una tarea que hasta entonces solo hacían operarios suspendidos con arneses sobre el agua.

Según la propia compañía, los robots alcanzan una velocidad de diez metros por minuto y duplican el rendimiento de un trabajador humano mientras reducen el coste de la operación a la mitad.

Ventosas, imanes y patas de gecko: así se sostienen estos robots sin caerse

Para no caer, cada modelo elige el sistema según la superficie: imanes permanentes en cascos de barcos y torres de acero, ventosas de vacío en hormigón, cristal o superficies sin atracción magnética, y almohadillas de microfibra inspiradas en las patas de las lagartijas (el mismo principio que usan los geckos para caminar por el techo) en superficies delicadas.

Inclusive, un equipo de la Universidad de Ingeniería de Harbin desarrolló su propia versión con ventosas para inspeccionar torres eólicas.

Su responsable, el profesor Zhang Lanyong, explicó que «subir manualmente a las torres es muy arriesgado» y añadió que el robot «resiste bajas temperaturas y vientos fuertes», dos condiciones habituales en los parques eólicos chinos.

De los cascos de barco a los rascacielos: ¿Dónde trabajan ya los «robots-spiderman»?

Estos robots-spiderman ya no se limitan a los astilleros. La lista de tareas que hoy cubren creció rápido. A continuación, se detallan algunas de ellas:

  • Limpieza de fachadas en rascacielos
  • Inspección de calderas en centrales térmicas
  • Pintura de depósitos químicos
  • Revisión de instalaciones eléctricas
  • Soldadura en superficies verticales
  • Limpieza de paneles solares

Otras compañías chinas, como AKA Robotics, desarrollan modelos similares bajo el nombre WallHiker, que combinan imanes y sistemas de cable para escalar superficies metálicas de gran tamaño.

Una revisión publicada en la revista Journal of Field Robotics señala que este tipo de máquinas «se han convertido en equipamiento esencial para el mantenimiento de infraestructuras en altura, la inspección industrial a gran escala y la respuesta a emergencias».

Un negocio que ya mueve 60.000 millones de yuanes al año

El mercado chino de estos robots trepadores factura ya unos 60.000 millones de yuanes al año (unos 7.400 millones de euros), según estimaciones del sector. Shihe Robotics ha cerrado varias rondas de financiación, incluida una serie C de varios cientos de millones de yuanes liderada por Qianggang Capital y Zhongji Innolight.

Hay que remarcar en este sentido que no es un fenómeno exclusivamente chino: la estadounidense Gecko Robotics, nacida en Carnegie Mellon, alcanzó una valoración de 1.250 millones de dólares tras una ronda de 125 millones en 2025.

La diferencia es que en China estos robots ya no son un prototipo de laboratorio: llevan más de una década trepando muros de verdad, mientras en otros países todavía se prueban en fábricas y talleres.

En España, donde los andamios siguen siendo la norma en cualquier obra o rehabilitación de fachada, este tipo de maquinaria todavía suena a ciencia ficción.

No obstante, la tendencia china apunta a un futuro cercano en el que trepar por una pared dejará de ser sinónimo de riesgo. El video citado al principio de este artículo es entonces una postal de ese futuro que, para Shihe Robotics, es simplemente el trabajo del día a día.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias