China rompe todas las leyes físicas y construye una máquina capaz de comprimir el espacio-tiempo
Una nueva centrífuga de hipergravedad desarrollada en China promete comprimir el espacio-tiempo al generar miles de veces la fuerza G de la Tierra. La máquina, conocida como CHIEF1900, puede soportar hasta 1.900 toneladas combinadas con aceleración gravitatoria y abre la puerta a experimentos físicos que antes requerían décadas o enormes distancias.
El dispositivo no solo multiplica la gravedad terrestre a niveles extremos, sino que permite observar en laboratorio fenómenos naturales que, en condiciones normales, tardarían siglos en desarrollarse. Desde terremotos hasta procesos vinculados al cambio climático, su capacidad técnica redefine el alcance de la investigación experimental.
¿Qué es CHIEF1900 y cómo logra simular gravedad extrema?
La CHIEF1900 es una centrífuga de hipergravedad instalada 49 pies bajo tierra en la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou, al este de China. Forma parte de la instalación subterránea CHIEF (Centrifugal Hypergravity and Interdisciplinary Experiment Facility) y supera ampliamente a sus predecesoras, CHIEF1500 y CHIEF1300.
Su potencia le permite generar desde cientos hasta miles de veces la fuerza G que experimentamos en la superficie terrestre. Esta capacidad hace posible «comprimir» tiempo y distancia en términos experimentales, acelerando procesos físicos para observar resultados en escalas mucho más breves.
Según explicó Dan Wilson, ingeniero civil y ambiental y director asociado del Center for Geotechnical Modeling (CGM) de la Universidad de California en Davis, la CHIEF1900 será una de las cuatro centrífugas dinámicas más grandes del mundo equipadas con sistemas sísmicos. Las otras instalaciones comparables se encuentran en UC Davis, en la corporación Obayashi en Japón y en K-water en Corea del Sur.
El sistema funciona mediante enormes brazos que giran a velocidades extraordinarias alrededor de un eje central. Al rotar, generan fuerza centrífuga, una fuerza que empuja los objetos hacia afuera cuando se mueven en trayectoria circular, similar a la sensación de ser presionado contra la pared en una atracción giratoria de parque de diversiones.
Para operar con seguridad a estas escalas, los brazos cuentan con un equilibrio de precisión extrema que evita efectos de resonancia elevada, fenómeno que podría amplificar vibraciones y dañar las estructuras sometidas a prueba.
Qué fenómenos puede estudiar esta máquina de hipergravedad
Uno de los usos más destacados es la simulación de terremotos y su impacto sobre suelos y estructuras. La centrífuga puede alojar modelos a escala de puentes y represas ya construidos, que luego son sometidos a fuerzas intensas para anticipar posibles daños por estrés.
También dispone de actuadores de carga que transforman energía en fuerza mecánica, además de sistemas de control climático que previenen el sobrecalentamiento durante los experimentos. Estas características son clave para ensayos predictivos de alta precisión.
Más allá de los sismos, las centrífugas de hipergravedad permiten medir niveles de presión en las profundidades del océano y del interior terrestre. Esta información puede influir en planes de construcción de nuevos espacios subterráneos y en el desarrollo de infraestructuras más resistentes.
La máquina también puede modelar cómo los contaminantes se filtran en el entorno si no se controlan, algo relevante en un contexto de creciente preocupación por el cambio climático. Además, ayuda a comprender procesos como la dinámica de glaciares y plataformas de hielo, el deshielo del permafrost y la erosión costera.
Lejos de ser un experimento de laboratorio convencional, la CHIEF1900 representa un salto en la investigación de fenómenos naturales extremos, concentrando en un espacio subterráneo fuerzas capaces de reproducir condiciones que antes solo podían imaginarse.
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