En 1980, se liberaron hurones en una pequeña isla de Irlanda para controlar los conejos: ahora amenazan una colonia de más de 250.000 aves
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Durante la década de 1980, las autoridades introdujeron cientos de hurones en la isla Rathlin, situada frente a la costa norte de Irlanda del Norte, con el objetivo combatir la creciente plaga de conejos. La medida pretendía recuperar el equilibrio del ecosistema insular, pero con el paso del tiempo aquella «solución» terminó convirtiéndose en un problema aún mayor. Los descendientes de aquellos hurones son ahora una amenaza para la mayor colonia de aves marinas de la región, formada por unos 250.000 ejemplares.
Tras asentarse en la isla, la población de hurones asilvestrados empezó a crecer hasta convertirse en uno de los principales depredadores invasores que amenazan a la fauna autóctona de Rathlin. Su impacto ha sido especialmente grave entre las aves marinas que anidan en el suelo y en los acantilados. Los ataques afectan tanto a huevos y polluelos como a ejemplares adultos, y se han documentado casos en los que un solo hurón llegó a matar 27 aves en apenas dos días.
Los hurones que amenazan a las aves en Irlanda
Los hurones nunca habían formado parte del ecosistema de Rathlin, sino que fueron liberados a mediados de la década de 1980 para controlar la población de conejos. Sin embargo, el plan se descontroló cuando los ejemplares empezaron a reproducirse y a establecerse por toda la isla.
Entre 1985 y 2021, la población de frailecillos disminuyó alrededor de un 83%, y apenas uno de cada tres polluelos conseguía sobrevivir el tiempo suficiente para abandonar el nido. El problema, además, no se limitaba a la fauna salvaje. Los hurones también entraban en propiedades de la isla y acababan con la vida de gallinas y otros animales domésticos.
«Los hurones y las ratas pardas, especies no autóctonas e invasoras, han provocado un grave declive de la fauna silvestre; solo la población de frailecillos ha disminuido un 74 % desde 1999», afirma Nikki Isles, directora del proyecto LIFE RAFT de la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB) de Irlanda del Norte.
Campaña de control
El proyecto de conservación LIFE Raft, que comenzó en 2021, utilizó drones térmicos, perros especializados en detección y la colaboración de los habitantes locales para localizar y eliminar los hurones de la isla de Rathlin, frente a la costa del condado de Antrim. Posteriormente, se implantaron medidas de bioseguridad destinadas a evitar que los animales regresen y garantizar que la isla permanezca libre de hurones.
«En zonas costeras de difícil acceso, se requirieron soluciones innovadoras, como estaciones de cebo móviles montadas sobre cables y el uso de pequeñas embarcaciones para acceder a zonas de acantilados remotas, lo que garantizó una cobertura completa de la isla a pesar del terreno accidentado», afirma Isles. «El proyecto LIFE RAFT demuestra cómo la erradicación selectiva de especies invasoras puede generar beneficios a largo plazo para la biodiversidad en las Zonas de Especial Protección y la restauración de los ecosistemas insulares».
El proyecto también constató el nacimiento de la primera pardela de Manx en Rathlin en más de dos décadas, un indicio esperanzador. Se trata de un ave marina de la familia Procellariidae que habita principalmente en el Atlántico. Su plumaje combina un dorso oscuro con las partes inferiores blancas y presenta unas alas largas y estrechas. Su alimentación se basa principalmente en pequeños peces, calamares y crustáceos, que captura habitualmente cerca de la superficie del agua. La especie se reproduce sobre todo en islas del Atlántico norte, donde construye sus nidos en el interior de madrigueras excavadas en terrenos insulares próximos a la costa.
«Es fantástico que ya no haya hurones», declaró Erin McKeown, directora del programa Life Raft de la RSPB NI. «Estas islas son el último refugio seguro para las aves marinas. Poder crear un entorno donde puedan reproducirse y criar a sus crías de forma segura será vital para muchas especies. Pero de ahora en adelante, debemos colaborar con la comunidad para mantener a los hurones alejados de Rathlin».
En otras islas británicas se están llevando a cabo programas de erradicación similares que demuestran que eliminar a los depredadores invasores puede favorecer una rápida recuperación de las aves marinas. En Lundy, en el Canal de Bristol, las poblaciones de estas aves llegaron a triplicarse después de acabar con las ratas negras y pardas. Un efecto parecido se observó en las islas Shiant, donde las poblaciones de aves reproductoras aumentaron tras la erradicación de la rata negra, una especie considerada en peligro de extinción.
«A mucha gente le gustan los hurones, pero son una especie no autóctona y la situación estaba empeorando», dijo Tom McDonnell de la Asociación de Desarrollo y Comunidad de Rathlin , uno de los socios en la iniciativa que abarca toda la isla, a The Guardian. «Esto va a marcar una gran diferencia, especialmente para la fauna silvestre: esperamos que la colonia de aves marinas se recupere hasta alcanzar el nivel de hace veinte años y que quienes crían gallinas en la isla puedan seguir haciéndolo. Es beneficioso para todos».