La Guardia Civil avisa: multas de hasta 600 euros a los ciclistas que circulen por esta zona de La Roda (Albacete)

La Guardia Civil ha lanzado una advertencia a quienes circulen en bicicleta por la vía de servicio del trasvase Tajo-Segura en La Roda, Albacete. La prohibición aparece recogida desde hace décadas, pero ahora la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), responsable de la gestión de esta infraestructura, ha exigido su cumplimiento. Una situación que ha generado dudas entre algunos ciclistas, que cuestionan si es razonable mantener restringido el uso de determinadas vías infrautilizadas en lugar de adaptarlas como rutas ciclistas.
El Dominio Público Hidráulico establece junto a cualquier cauce una franja de servidumbre de cinco metros destinada al paso y al uso de vehículos oficiales. Sin embargo, la pista situada junto al canal es otra cuestión: se trata de una infraestructura de mantenimiento, sin barandilla, junto a un tramo de agua rápida y sin fondo visible. En este contexto, el tramo que utilizan los ciclistas, queda fuera del uso público salvo que los organismos competentes lo reclasifiquen expresamente. Y eso no ha ocurrido en La Roda. Desde el SEPRONA recuerdan que los ciclistas pueden ser sancionados por circular indebidamente por motas, diques o caminos de servicio no autorizados, con multas que pueden oscilar entre los 100 y los 600 euros.
Prohibido circular por esta zona de La Roda (Albacete)
Una ruta que los ciclistas de La Roda, en Albacete, llevan décadas utilizando se encuentra ahora en el punto de mira de las autoridades. Se trata de una vía de servicio situada junto al trasvase Tajo-Segura que no está autorizada para el tránsito público y sobre la que la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha pedido que se aplique una restricción que, hasta el momento, apenas había tenido consecuencias prácticas.
El nuevo escenario podría implicar sanciones de hasta 600 euros para los ciclistas. Más allá de este caso concreto, la situación pone de nuevo sobre la mesa las diferencias existentes entre las infraestructuras hidráulicas de España: mientras determinados caminos paralelos a canales se han integrado en rutas cicloturistas reconocidas, otros continúan teniendo el acceso limitado pese a que llevan años siendo utilizados con fines deportivos y de ocio.
La normativa de aguas establece una zona de servidumbre de cinco metros junto a los cauces públicos, destinada, entre otras funciones, al paso y a determinados aprovechamientos de carácter público. Tanto el texto refundido de la Ley de Aguas como el Reglamento del Dominio Público Hidráulico contemplan de forma expresa esta franja de protección.
Sin embargo, la existencia de esta servidumbre no implica que las pistas creadas para las labores de inspección, conservación o mantenimiento de canales, presas y otras instalaciones hidráulicas pasen automáticamente a ser de uso público. En el caso de La Roda, el camino está relacionado con la explotación del trasvase y no consta que haya sido acondicionado o autorizado específicamente como recorrido ciclista. Por ello, la CHS puede restringir su uso y exigir que se cumpla dicha limitación.
La polémica se explica también por las diferencias en la gestión de los canales españoles. En algunos casos, antiguas pistas hidráulicas han terminado incorporándose a caminos naturales o rutas cicloturistas, mientras que en otros su función continúa centrada exclusivamente en garantizar el mantenimiento de las instalaciones. El régimen de uso depende de las autorizaciones y de la gestión particular de cada espacio, por lo que no existe un permiso general para circular por cualquier camino situado junto a un canal.
Alternativa
La alternativa al canal pasa por la A-31 o la N-301, con arcenes estrechos, tráfico de camiones a velocidades elevadas y muy poco margen de seguridad para quienes circulan en bicicleta. Sin embargo, cabe recordar que cada año pierden la vida decenas de ciclistas y las carreteras comarcales con arcenes reducidos continúan siendo algunos de los escenarios más peligrosos. El último balance oficial de Interior, elaborado con una metodología diferente y más reciente, contabilizó 40 ciclistas fallecidos en 2025.
Según datos ofrecidos por la DGT, durante el mes de julio se registraron en las carreteras españolas 97 siniestros mortales, en los que perdieron la vida 107 personas. Aunque las carreteras convencionales continúan concentrando el mayor riesgo y acumularon casi siete de cada diez víctimas mortales durante el mes, las autopistas y autovías registraron un incremento de fallecidos respecto al mismo periodo del año anterior.
En concreto, en estas vías murieron 34 personas, frente a las 21 de julio de 2025, lo que supone 13 víctimas más. Por el contrario, el resto de vías interurbanas contabilizó 73 fallecidos, 21 menos que un año antes. En conjunto, el número total de víctimas mortales descendió un 7%, pasando de 115 a 107.
Sin embargo, los datos esconden una evolución especialmente preocupante para los ciclistas. Aunque el número global de usuarios vulnerables fallecidos se redujo en nueve personas respecto a julio de 2025, hasta situarse en 39, la cifra de ciclistas muertos aumentó de forma significativa. En julio de 2025 fallecieron tres ciclistas en las carreteras españolas, mientras que este año fueron seis, es decir, el doble y tres víctimas más.