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Psoriasis en el embarazo: ¿cuáles son los síntomas, riesgos, complicaciones y remedios?

Todo sobre esta afección y cómo tratarla cuando se está embarazada

Todo sobre la psoriasis: causas, síntomas y tratamientos

Psoriasis en el embarazo
Blanca Espada
  • Blanca Espada
  • Redactora de contenidos en OkDiario. Escribiendo para blogs y empresas de contenidos digitales desde 2007.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a alrededor de un millón de personas en España. Se caracteriza por la aparición de placas rojas, escamosas y pruriginosas en diferentes partes del cuerpo. La psoriasis puede afectar a la calidad de vida de las personas que la padecen, tanto física como emocionalmente.

El embarazo es una etapa especial en la vida de una mujer, que implica cambios hormonales, inmunológicos y fisiológicos. Estos cambios pueden influir en el curso de la psoriasis, así como en el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad. Además, la psoriasis puede tener repercusiones en la salud de la madre y del bebé, por lo que es importante un seguimiento adecuado por parte de los profesionales sanitarios.

A continuación, vamos a abordar los principales aspectos relacionados con la psoriasis en el embarazo, tales como los síntomas, los riesgos, las complicaciones y los remedios que existen para controlar la enfermedad y garantizar el bienestar de la madre y del hijo.

Síntomas de la psoriasis en el embarazo

La psoriasis es una enfermedad que puede variar mucho de una persona a otra, tanto en la intensidad como en la extensión de las lesiones cutáneas. Además, la psoriasis puede evolucionar de forma diferente según las etapas de la vida, y el embarazo es una de ellas.

No hay una regla fija que determine cómo va a afectar el embarazo a la psoriasis, ya que depende de cada caso individual. Sin embargo, algunos estudios han observado que la psoriasis tiende a mejorar en el embarazo, especialmente en el segundo y tercer trimestre, debido al aumento de los niveles de estrógenos y progesterona, que tienen un efecto antiinflamatorio y regulador del sistema inmunitario.

En concreto, se ha estimado que la psoriasis mejora en el 55% de las embarazadas, empeora en el 23% y no cambia en el 21%. Estos porcentajes pueden variar según el tipo de psoriasis, siendo más frecuente la mejoría en la psoriasis en placas que en la psoriasis pustulosa o eritrodérmica1.

Los síntomas más habituales de la psoriasis en el embarazo son los mismos que en otras etapas de la vida, es decir, la presencia de placas rojas, escamosas y pruriginosas en la piel, que pueden afectar a cualquier zona del cuerpo, pero sobre todo al cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la espalda. Estas placas pueden causar molestias, dolor, sangrado, infecciones o alteraciones estéticas que afectan a la autoestima y la calidad de vida de las mujeres embarazadas.

Además, la psoriasis puede afectar también a las uñas, provocando cambios en su color, forma o grosor, o a las articulaciones, causando inflamación, rigidez y dolor, lo que se conoce como artritis psoriásica. Estas manifestaciones pueden dificultar el desarrollo normal de las actividades cotidianas de las embarazadas, así como el cuidado del bebé.

Riesgos de la psoriasis en el embarazo

La psoriasis en el embarazo no solo implica un problema dermatológico, sino que también puede conllevar riesgos para la salud de la madre y del bebé, especialmente si la enfermedad es moderada o grave, o si no se trata adecuadamente.

Algunos estudios han sugerido que la psoriasis aumenta la probabilidad de aborto espontáneo, preeclampsia, parto prematuro (parto antes de la semana 37) o la necesidad de una cesárea. La preeclampsia es una forma grave de hipertensión que puede causar complicaciones potencialmente mortales para la madre y el bebé.

Asimismo, la psoriasis en el embarazo puede estar asociada a otras comorbilidades, como diabetes, síndrome metabólico o enfermedad cardiovascular, que también pueden afectar al desarrollo del embarazo y al estado de salud del feto.

Por otro lado, la psoriasis en el embarazo puede tener un impacto negativo en el aspecto emocional de la mujer, ya que puede provocar estrés, ansiedad, depresión o baja autoestima, que pueden interferir en el vínculo afectivo con el bebé, así como en la adaptación a la maternidad.

Complicaciones de la psoriasis en el embarazo

La psoriasis en el embarazo puede causar complicaciones tanto para la madre como para el bebé, que pueden requerir una atención médica especializada y un seguimiento estrecho.

Entre las posibles complicaciones maternas, se encuentran las siguientes:

  • Infecciones cutáneas: las lesiones de la psoriasis pueden infectarse por bacterias, hongos o virus, lo que puede agravar la inflamación y el prurito, así como favorecer la transmisión de microorganismos al bebé.
    Eritrodermia: se trata de una forma grave de psoriasis que afecta a más del 90% de la superficie corporal, causando enrojecimiento, descamación, fiebre, deshidratación, alteraciones electrolíticas y cardíacas, que pueden poner en peligro la vida de la madre y del bebé.
  • Psoriasis pustulosa generalizada: es otra forma grave de psoriasis que se caracteriza por la aparición de pústulas (ampollas con pus) en todo el cuerpo, acompañadas de fiebre, escalofríos, malestar general y alteraciones metabólicas, que pueden provocar un shock séptico o una insuficiencia orgánica múltiple.
  • Artritis psoriásica: es una complicación que afecta a entre el 10 y el 30% de las personas con psoriasis, y que se manifiesta por la inflamación y el dolor de las articulaciones, especialmente de las manos, los pies, las rodillas y la columna vertebral. La artritis psoriásica puede limitar la movilidad y la funcionalidad de la madre, así como aumentar el riesgo de parto prematuro o bajo peso al nacer.
  • Trastornos psicológicos: la psoriasis en el embarazo puede generar un alto nivel de estrés, ansiedad, depresión o baja autoestima en la madre, que pueden afectar a su salud mental, a su relación de pareja, a su adaptación a la maternidad y a su vínculo con el bebé.

Entre las posibles complicaciones fetales, se encuentran las siguientes:

  • Bajo peso al nacer: ocurre cuando el bebé pesa menos de 2.500 gramos. Puede deberse a la psoriasis, sobre todo si la madre está muy enferma, malnutrida, infectada o con preeclampsia. Aumenta el riesgo de muerte y problemas de salud en el bebé.
  • Parto prematuro: ocurre cuando el bebé nace antes de la semana 37. Puede estar relacionado con la psoriasis, especialmente si la madre tiene una enfermedad grave, una infección, una artritis psoriásica o una preeclampsia. Puede causar complicaciones en el bebé, como dificultad respiratoria, sangrado cerebral, infecciones, ictericia o retraso en el desarrollo.
  • Malformaciones congénitas: son defectos en el bebé que se forman durante el embarazo. Pueden estar asociados con la psoriasis, sobre todo si la madre ha tomado medicamentos prohibidos, como metotrexato, acitretina o ciclosporina. Algunos defectos que se han visto en bebés de madres con psoriasis son cardíacos, craneofaciales, esqueléticos o neurológicos.
  • Psoriasis neonatal: es la psoriasis que aparece en el bebé al nacer o poco después. Es muy rara y suele ser leve y transitoria. Puede afectar a la piel, las uñas o las articulaciones del bebé.

Cómo tratar la psoriasis cuando se está embarazada

El tratamiento de la psoriasis en el embarazo debe ser individualizado y consensuado entre la mujer, el dermatólogo y el ginecólogo, teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad, los beneficios y los riesgos de cada opción terapéutica, y las preferencias de la paciente.

El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas, prevenir las complicaciones, mejorar la calidad de vida y asegurar el bienestar de la madre y del bebé. Para ello, se pueden utilizar diferentes medidas, que se clasifican en tres niveles:

  • Medidas generales: son las más seguras y se recomiendan para todos los casos de psoriasis en el embarazo. Incluyen el cuidado de la piel con productos hidratantes y emolientes, la exposición moderada al sol o a la fototerapia con luz ultravioleta B (UVB), el control del estrés y la ansiedad con técnicas de relajación o apoyo psicológico, y el seguimiento de una dieta equilibrada y saludable, rica en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitaminas .
  • Tratamientos tópicos: son los que se aplican directamente sobre la piel, y se utilizan para casos de psoriasis leve o moderada. Los más seguros y eficaces en el embarazo son los corticoides de baja potencia, el alquitrán de hulla, el ácido salicílico y la vitamina D tópica. Se deben evitar los corticoides de alta potencia, el antralín y el ácido retinoico, ya que pueden tener efectos adversos para el bebé .
  • Tratamientos sistémicos: son los que se administran por vía oral o inyectable, y se reservan para casos de psoriasis grave o refractaria a otros tratamientos. Los más seguros y eficaces en el embarazo son la ciclosporina y el infliximab, que son inmunosupresores que actúan sobre el sistema inmunitario. Se deben evitar el metotrexato, la acitretina y el etanercept, ya que pueden causar malformaciones congénitas o abortos. También se deben evitar los nuevos fármacos biológicos, como el ustekinumab o el secukinumab, ya que no hay suficiente evidencia sobre su seguridad en el embarazo .

El tratamiento de la psoriasis en el embarazo debe ser supervisado por un equipo multidisciplinar, que incluya al dermatólogo, al ginecólogo, al pediatra y al farmacéutico, para garantizar la mejor atención posible a la madre y al bebé. Además, se debe informar a la mujer sobre los posibles efectos secundarios de los medicamentos, las precauciones que debe tomar, y la necesidad de un control periódico de la enfermedad y del embarazo.

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