Cuidados de los bebés

El dato sobre los bebés que sorprende a muchos padres: hasta los seis o siete meses pueden respirar y tragar al mismo tiempo

bebés respirar tragar al mismo tiempo
Blanca Espada

Los primeros meses en la vida del bebé están llenos de comportamientos que a los padres, especialmente si son primerizos pueden parecerles sorprendentes. Uno de ellos ocurre varias veces durante las tomas ya que mientras succiona, el bebé parece capaz de alimentarse sin dejar prácticamente de respirar, algo que resulta mucho más complejo de lo que aparenta. Detrás de ese gesto cotidiano intervienen la anatomía de sus vías respiratorias y una precisa coordinación entre succión, deglución y respiración.

Esta particularidad ha llamado la atención también en las redes sociales. La cuenta de Instagram @unapediatrabiker la explica aludiendo al «superpoder» que tienen los bebés, ya que en realidad parece que así sea, aunque luego explican que todo tiene que ver con la laringe del recién nacido que se encuentra situada más arriba que la de un adulto y su sistema está especialmente preparado para afrontar una actividad fundamental en esta etapa: alimentarse con seguridad mientras mantiene la respiración. Algo que la ciencia lleva décadas estudiando con el fin de dar respuesta a cómo los bebés consiguen coordinar estos procesos sin sufrir consecuencia alguna y cómo es que sólo ocurre durante los primeros meses de vida.

Hasta los seis o siete meses los bebés pueden respirar y tragar al mismo tiempo

La clave para comprender este fenómeno está en que las vías respiratorias de un bebé no son simplemente una versión pequeña de las de un adulto. Durante las primeras etapas del desarrollo existen diferencias anatómicas importantes. Entre ellas destaca la posición relativamente elevada de la laringe, una característica que favorece una organización distinta de las estructuras implicadas en la alimentación y la respiración.

Una revisión científica sobre los mecanismos de succión, alimentación y deglución explica que esta posición elevada permite una disposición en la que la epiglotis queda próxima a la parte posterior del paladar blando. De este modo se generan vías funcionalmente diferenciadas para el paso del aire por la nariz y del líquido durante la alimentación. Esta anatomía ayuda a entender por qué desde fuera puede parecer que el bebé está respirando y tragando simultáneamente. Es precisamente el detalle que destaca @unapediatrabiker en Instagram. Según señala la cuenta, este «superpoder» se debe a «la posición alta de su laringe», resulta esencial durante los primeros meses y desaparece aproximadamente a partir de los seis meses debido a que con el crecimiento, las estructuras de la garganta cambian y la laringe adopta progresivamente una posición diferente.

El importante matiz científico

Decir que un bebé respira y traga literalmente en el mismo instante simplifica, sin embargo, un mecanismo bastante más sofisticado. Lo que realmente destaca durante la lactancia es la extraordinaria coordinación entre succionar, tragar y respirar. Los tres procesos se suceden con tal rapidez y sincronización que la alimentación puede desarrollarse de manera continua.

De hecho, algunos estudios han observado que los bebés sanos pueden succionar y respirar simultáneamente, y también coordinar succión y deglución, pero que durante la deglución propiamente dicha se produce una brevísima interrupción respiratoria. Una investigación sobre lactantes alimentados al pecho describe precisamente esa pausa necesaria para tragar, manteniéndose al mismo tiempo unos niveles elevados de oxigenación.

No todos los trabajos han descrito el mecanismo exactamente de la misma forma. Algunas revisiones anatómicas sí hablan de la posibilidad de mantener respiración nasal mientras se produce el paso del líquido gracias a la disposición de las estructuras infantiles. Otros estudios fisiológicos han registrado cierres de la vía aérea durante la deglución. Esta diferencia explica que la popular afirmación de que los bebés pueden «respirar y tragar al mismo tiempo» necesite contexto.

Una coordinación fundamental durante la lactancia

Más allá de la curiosidad, esta coordinación cumple una función básica. Un recién nacido necesita ingerir alimento muchas veces al día y hacerlo sin comprometer la entrada de oxígeno. El denominado patrón de succión-deglución-respiración permite organizar cada una de esas acciones y constituye una pieza esencial para una alimentación eficaz y segura.

Además, este mecanismo no permanece exactamente igual conforme pasan los meses. Las investigaciones realizadas con bebés a término muestran que los patrones de succión, deglución y respiración van modificándose con la maduración. Un estudio que siguió a lactantes durante sus primeros cuatro meses observó, por ejemplo, que con la edad se hacían más eficientes al alimentarse: prolongaban las secuencias de succión y necesitaban pausas más cortas. Por eso, detrás del «superpoder» que podemos imaginar que tenemos cuando somos bebés de pocos meses, existe en realidad un complejo mecanismo fisiológico. No se trata simplemente de que un bebé haga dos cosas incompatibles para un adulto, sino de una anatomía particular y una coordinación extremadamente precisa que le permiten respirar, succionar y deglutir durante la alimentación. Una capacidad que va transformándose a medida que crece y su anatomía empieza a parecerse cada vez más a la que tendrá durante el resto de su vida.

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