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En 1970 todos los pediatras recomendaban que los bebés durmieran boca abajo: 55 años después, se considera riesgo por asfixia y recomiendan todo lo contrario

Bebés, curiosidades, pediatras
Un bebé durmiendo boca abajo. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Durante décadas, dormir boca abajo formó parte de las recomendaciones habituales para los bebés. La evidencia científica cambió esa práctica al relacionar esa posición con un mayor riesgo de muerte súbita del lactante.

Actualmente, las principales recomendaciones pediátricas aconsejan acostar a los bebés boca arriba durante el sueño.

Dormir boca abajo pasó de ser una recomendación habitual a una práctica de riesgo

La forma de acostar a un bebé ha cambiado de manera radical en poco más de medio siglo. En los años 70 todavía se consideraba que colocar al recién nacido boca abajo podía ofrecer determinadas ventajas, entre ellas reducir el riesgo de aspiración o favorecer el descanso en algunos casos.

El problema apareció cuando distintos estudios epidemiológicos empezaron a encontrar una relación consistente entre la posición boca abajo y el síndrome de muerte súbita del lactante.

La investigación modificó progresivamente las recomendaciones médicas y las campañas de salud pública comenzaron a insistir en que los bebés durmieran en otra posición.

El cambio no ocurrió de un día para otro. Durante los años 80 aumentó la evidencia procedente de distintos países y, a comienzos de los 90, las autoridades sanitarias empezaron a modificar sus indicaciones.

La revisión científica publicada en BMJ Open, disponible en PubMed Central, explica que la posición boca arriba pasó a considerarse la opción más segura, mientras que dormir boca abajo presentaba un riesgo significativamente mayor de muerte súbita.

¿Cuándo cambiaron los pediatras la recomendación de dormir boca abajo?

En Estados Unidos, la Academia Americana de Pediatría recomendó en 1992 que los bebés sanos durmieran de lado o boca arriba para reducir el riesgo de muerte súbita. Dos años después comenzó la campaña nacional «Back to Sleep», destinada a extender la nueva recomendación entre las familias.

Los datos muestran el impacto del cambio. El estudio publicado en JAMA analizó anualmente la posición en la que se acostaba a unos 1.000 bebés entre 1992 y 1996. En 1992, el 70% dormía habitualmente boca abajo; en 1996, la proporción había caído hasta el 24%. Durante el mismo periodo, la colocación boca arriba aumentó del 13% al 35%.

La investigación también registró una caída aproximada del 38% en las tasas de muerte súbita durante esos años. Los autores advierten, no obstante, de que los datos observacionales no permiten demostrar por sí solos una relación causal directa entre el cambio de postura y ese descenso.

¿Cómo debe dormir un bebé actualmente?

La recomendación actual es colocar al bebé boca arriba, sobre una superficie firme y plana, para todas las horas de sueño. Dormir de lado tampoco ofrece la misma seguridad porque el bebé puede girarse con facilidad y terminar boca abajo.

La Asociación Española de Pediatría señala que el bebé debe colocarse en decúbito supino (boca arriba), salvo que exista una contraindicación médica específica. También aconseja evitar almohadas, juguetes blandos y exceso de abrigo en la cuna.

Otro cambio importante afecta a una creencia frecuente: dormir boca arriba no aumenta el riesgo de atragantamiento. La evidencia revisada por los especialistas indica que los mecanismos protectores de las vías respiratorias permiten mantener esta posición incluso en bebés con reflujo gastroesofágico.

La diferencia entre las recomendaciones de hace décadas y las actuales refleja cómo la medicina modifica sus pautas cuando aparecen nuevas evidencias.

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