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Cuál es el efecto psicológico de los gritos en niños

Los gritos en los niños pueden crear un efecto psicológico importante.

Cuál es el efecto psicológico de los gritos en niños
Efecto psicológico de los gritos en niños
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Los gritos en los niños pueden crear un efecto psicológico importante. El estrés diario, la falta de sueño y la tensión acumulada pueden provocar que alcemos más de la voz de lo que sería normal. Este acto que puede llegar a ser rutinario puede incidir directamente en nuestros hijos. La salud emocional es tan o más importante que la física para conseguir un equilibrio y desarrollo perfectos. Es importante que conozcamos de primer mano qué pueden hacer esos gritos casi diarios en los más pequeños, estos detalles pueden marcar la diferencia que los lleve hasta la felicidad o la tristeza.

Los gritos tienen un efecto psicológico

  • Evitar gritar a los niños cuando hacen algo mal o se portan indebidamente es algo casi imposible. A nosotros mismos nos han gritado de pequeños y generado esta idea que cuanto más alta esté la voz, más caso nos harán, algo totalmente sin fundamento y equivocado. Dar miedo o respeto, no se consigue con gritos, es más una actitud de dialogo y coherencia.
  • Los gritos eliminan la correcta comunicación. Una palabra más fuerte que la otra puede asustar al niño que se bloqueará y no seguirá escuchando todo lo que le decimos. La comunicación se interrumpirá, ese discurso por su propio bien acabará en nada porque no habremos podido transmitirse lo que necesitábamos.
  • La autoestima se verá afectada. Nada es más desagradable y perjudicial que gritar a un niño delante de la gente. Se sentirá el centro de una escena que le hará sentir especialmente mal, su autoestima descenderá. Interiorizar estos fritos y sentir que realmente no pueden hacer nada bien será algo recurrente.
  • El niño repetirá la misma actitud. Cuando sea mayor seguirá en la misma línea de gritos constantes que puede llegar a ser altamente perjudicial para su salud emocional. Es importante saber pedir perdón por los gritos, evitar que el niño se sienta mal y no caer en las redes de repetir los mismos patrones.
  • Pararse unos segundos, reflexionar y evitar que los niños se sientan amenazados es importante. La tarea de padres no es sencilla y menos en un ambiente hostil como el que podemos vivir día tras día. Controlar el estrés y reconocer que todos comentemos errores es un primer paso para conseguir una casa sin gritos, libre de cualquier tipo de efecto psicológico negativo.

Con estos consejos podremos emprender la labor de proteger y educar correctamente a nuestros hijos, evitaremos traumas del pasado y la repetición de pautas totalmente negativas.

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