Educación

Cómo educar a los niños sin gritar

Advertir a los niños, o dejarles claros cuáles son las reglas que se tienen que cumplir, son algunas de las claves de los padres para educar a los niños sin gritar.

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Descubre las claves para educar a los niños sin gritar

Gritar a los niños, cuando se portan mal o cuando tienen una pataleta, es algo que todos los padres han hecho en alguna ocasión, pero lo cierto es que esos gritos al margen de no educar y no ser un ejemplo, pueden acabar provocando que la actitud de nuestro hijo empeore. Veamos algunas de las pautas a seguir para conseguir educar a los niños sin gritar.

Cómo educar a los niños sin gritar

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Muchos son los niños que viven acostumbrados a los gritos en casa, por lo que al margen de saber que es algo que está mal, debemos pensar si existe algún método para que nuestros hijos nos hagan caso sin tener que elevar el tono de voz.

Lo primero que pueden hacer los padres para evitar gritar a los niños es pensar que el grito en sí, es un mal hábito que impide el diálogo y la convivencia porque se convierte en la forma estándar de reacción ante cualquier situación de frustración.

Puede que en el momento del grito, el niño reaccione, se asuste y nos haga caso, pero lo cierto es que lo único que conseguimos es dar pie a  a mayores problemas de comportamiento. Esto se debe a que, entre otras razones, estaremos enseñando a los niños a resolver conflictos y lidiar con la frustración mediante gritos y violencia verbal.

Establece claramente las reglas

Como padres debemos entonces evitar gritar a toda costa, y una de las primeras cosas que podemos hacer es establecer reglas claras sobre lo que se espera de los hijos. 

Teniendo claro que pueden hacer y que no, nos ahorraremos muchos gritos y si los niños tienen dificultades para recordarlas, entonces es una buena idea tenerlos escritos en un lugar visible. Esto también servirá como un recordatorio para los adultos.

Hacer una lista escrita de las reglas y normas de convivencia en la familia será un recordatorio para que los niños tengan claro que se espera de ellos.  También sirve como un buen recordatorio para los padres sobre los comportamientos a tener en cuenta. De este modo podemos consultar la lista según sea necesario para adaptarla a las necesidades cambiantes. Si los niños son pequeños y no saben leer, podemos usar dibujos e íconos.

Advierte a los niños sobre las consecuencias negativas de antemano

Como padres, tenemos que explicar con tiempo a los niños cuáles son las consecuencias negativas si rompen las reglas y explicarles además qué pasará si no obedecen.

Con base en esto, los padres pueden trazar un plan para tratar el mal comportamiento, cuyas consecuencias deben ser efectivas para aprender del error. Usa esto como estrategia cuando estés a punto de gritar. Si queremos que lo que hacemos funcione, se tienen que aplicar medidas disciplinarias desde el principio. Si no, esto no servirá de nada.

Proporciona refuerzo positivo

Los padres pueden animar a los hijos a seguir las reglas a través del refuerzo positivo. Si hay consecuencias negativas por romper las reglas, entonces también deben tener consecuencias positivas por seguirlas. Felicita a tu hijo cuando se porte bien y demuéstrale tu alegría por su comportamiento. Esto puede ayudar a prevenir problemas de comportamiento.

Además, debes tener en cuenta que muchas veces el mal comportamiento del niño se debe tan solo a que desea llamar la atención de los padres. Si tu hijo tiene dificultades con ciertos problemas de comportamiento, es posible que desees crear un sistema de recompensas para que entienda que sí que le haces caso.

Analiza las razones por las que le gritas

Si gritas a tu hijo con demasiada frecuencia, debes considerar por qué. Muchos padres desahogan su estrés y frustraciones sobre sus hijos. A veces gritar se convierte en un hábito, una forma de descargar o simplemente acaba por convertirte en una costumbre tóxica.

Tienes que aprender estrategias para calmar tus emociones y controlar la ira de una manera más saludable. Esto también servirá como modelo para que tu hijo pueda aprender a controlar sus impulsos.

Si estás gritando porque te das cuenta de que tu hijo no te está escuchando, intenta nuevas estrategias para atraer su atención . Muchas veces gritamos por costumbre, cuando es más fácil acercarse hasta el niño y decirles en un tono normal que queremos o que tiene que hacer.

Advierte antes de tomar medidas

En lugar de gritar, será bueno avisar al niño cuando no esté escuchando. Recuérdales lo que sucederá si no prestan atención a lo que les estás diciendo o no responden a tu llamada. Si gritas, estás estableciendo una lucha de poder a partir de la cual no puedes generar nada positivo.

Cuanto más le grites a un niño, más probable será que se vuelva desafiante. Sin embargo, proporcionar una advertencia de lo que podría suceder le mostrará al niño que hablas en serio. Eso sí, hemos de tener claro que estas advertencias deben observarse si el niño no obedece y que en el caso de que así sea, llevar a cabo la acción o castigo que estábamos advirtiendo.

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