Sabores gourmet

Los helados de Rivareno Gelato: una experiencia de sabor «sinceramente natural» que triunfa en Palma

Un helado 100% artesanal, elaborado con excelentes materias primas, la premisa irrenunciable de esta heladería italiana

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La cremosidad, un rasgo que define los helados de Rivareno Gelato.
La cremosidad, un rasgo que define los helados de Rivareno Gelato.
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Rivareno Gelato se ha convertido en una de las heladerías referentes en Palma. En tan sólo cinco veranos, la inconfundible variedad de sabores sumados a la calidad de sus artesanales elaboraciones les ha erigido en un sitio idóneo donde poder deleitarse con un cremoso helado, en versión tarrina o cucurucho -eso ya a elección de cada uno-.

«¿Qué nos distingue de la competencia? Nosotros elaboramos nuestros helados cada día», asegura Riccardo Falcone, copropietario del negocio. El mismo refiere que los helados de Rivareno no son simples «helados de turista», razón por la que no se exponen a la vista del público, como sí hacen la gran mayoría de heladerías. «Los clientes no pueden ver los helados. Los tenemos tapados porque está demostrado que así, protegidos del aire y la luz, se conservan mejor», explica.

Asimismo, el empresario italiano afirma que la materia prima que utilizan es «sinceramente natural». «Los sabores se consiguen con productos 100% naturales, sin ningún añadido químico, sin colorantes, ni conservantes, ni grasas hidrogenadas», cuenta Riccardo. También apunta que durante el proceso de fabricación, Rivareno no escatima en nada, pues así lo demuestran las «generosas» composiciones de sus elaboraciones.

«Nuestros helados nunca mienten. La composición de cada sabor contiene, como mínimo, más de la mitad del ingrediente que da nombre al helado. Y casi siempre llega al 60%», revela el artesano, destacando «la fruta local de temporada y la leche italiana de los pastos alpinos» como los elementos esenciales de su cocina. A tenor de los resultados, de hecho, estos últimos podrían considerarse como los tangibles sine qua non de su éxito.

Por otro lado, Riccardo cuenta que otra seña identitaria de Rivareno es la cremosidad de sus helados y señala que la temperatura, nunca inferior a diez grados bajo cero, es fundamental para conseguir tal textura. Además, explica que por debajo de los -10ºC, el frío hace que se anestesie parcialmente el paladar y que, por ende, apenas se identifiquen los sabores.

«En el laboratorio de Rivarero, cada mañana fabricamos 30 o 40 kilos, que no litros, de helado para cada sabor. Por la tarde, en cambio, preparamos la fruta fresca», explica y recuerda que su negocio se mantiene abierto todo el año pese al evidente condicionante estacional de sus productos, que no son únicamente helados, también hay sorbetes y granizados.

Para gustos, sabores

«Rivareno trata de rendir homenaje a la calidad artesanal heredada de los maestros heladeros de antaño, aquellos que mimaban todo el proceso sin ayuda química ni tecnológica», afirma Riccardo, que añade que su heladería posee la receta exclusiva de 120 sabores diferentes. «En la carta tenemos fijos ciertos sabores -22 de helado, 6 de sorbete y 4 de granizado- y cada semana vamos incluyendo o cambiando uno o dos para hacerla más atractiva al cliente», indica.

Al mismo tiempo, confiesa que dentro del mundillo heladero existen, como en todas las artes y profesiones, secretos bien guardados . «Por ejemplo, en condiciones normales, que un helado se derrita enseguida suele indicar que no lleva nada artificial», nos desvela amablemente Riccardo, que gerencia junto a tres socios más de 20 heladerías en todo el mundo, la mayoría de ellas en Italia.

En España, Cartagena y Marbella tienen la suerte de contar con un Rivareno Gelato en su ciudad. Por su parte, la empresa italiana desembarcó en Mallorca hará cinco años, en el verano de 2018. Si bien el puesto más visitado se encuentra en una «ubicación gourmet» como es la Plaza de La Lonja (Palma), en la Isla hay dos heladerías más, una enfrente de La Seu y otra en Magaluf.

Le preguntamos cuáles son los helados más demandados y destaca tres: «El de pistacho, ese nunca falla. Luego hay dos que gustan mucho. Uno es el Cremino Rivareno, que lleva chocolate blanco, avellana y nata, intercalando capas de crema de gianduia. Y el de ricotta con higo caramelizado también triunfa un montón».

Finalmente, gracias a su proceso natural, cabe destacar que la gran mayoría de los helados de Rivareno son aptos para personas con intolerancias, por ejemplo al gluten, para quienes hacen especial énfasis y tienen mucho cuidado con la contaminación cruzada. En el caso de las personas intolerantes a la lactosa, encuentran su paraíso de sabores en los sorbetes, entre los que sorprende y apasiona el de chocolate (sin leche).

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