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El Govern de Armengol insta a los turistas a no usar las duchas públicas y asearse en el hotel

Lanza una campaña destinada, exclusivamente, a los turistas para que reduzcan el consumo de agua

Según un reciente estudio de la Universidad de las Islas Baleares, sólo consumen uno de cada cuatro litros

Los socios independentistas de Armengol arropan a los radicales acusados de un acto de turismofobia

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La presidenta del Govern, Francina Armengol, en la pasada edición virtual de la feria turística de Berlín.

El Govern balear que lidera Francina Armengol insta a los turistas a «no usar las duchas públicas y ducharse en el hotel» y lanza una campaña dirigida expresamente a los visitantes de las Islas, donde les insta a reducir el gasto en agua, pese a que un reciente estudio de la Universidad de Baleares (UIB) dejaba claro que los turistas sólo consumen uno de cada cuatro litros de agua.

En concreto, la iniciativa procede de los independentistas de Més per Mallorca, que dirigen la Conselleria de Medio Ambiente, con el conseller Miquel Mir al frente y el director general de la Agencia Balear del Agua de la misma formación política, Guillem Rosselló Alcina.

Pese al afán demostrado por los hoteleros de establecer todo tipo de mecanismos y medidas para reducir el consumo de este bien de primera necesidad, el Ejecutivo balear lanza una campaña dirigida únicamente a los turistas bajo el título En Baleares tenemos muchas cosas, pero poca agua.

«Las Islas Baleares tienen un clima mediterráneo privilegiado, caracterizado por veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y templados, que es un gran reclamo turístico para disfrutar de las islas», apunta a modo de introducción esta iniciativa que emplaza a los turistas a «reutilizar las toallas de baño», «no usar el váter como si fuese una papelera» y a «ducharse en el hotel y no en las duchas públicas».

Toda una demostración del perfil antiturístico de los socios independentistas de Armengol, que han secundado todo tipo de iniciativas en contra de la principal y casi única industria balear, desde el cierre de chiringuitos playeros, que ha fomentado la venta ambulante ilegal en la costa balear, la limitación de cruceros o la congelación de plazas hoteleras para los próximos cuatro años impuesta en la ya aprobada Ley Turística.

Y es que como reza esta campaña, el «crecimiento de la actividad turística ha causado un elevado incremento de la demanda de agua para el uso de la población, que ha supuesto la sobreexplotación de las aguas subterráneas».

El panorama que dibujan a medio plazo para el turista no puede ser más negativo porque «el cambio climático es un problema añadido en las Islas Baleares y uno de los principales retos a los que se enfrenta la sociedad por los impactos negativos que afectarán al agua y un mayor riesgo de sequía», sostienen, para añadir que «no sólo compromete el abastecimiento humano, sino que puede provocar la contaminación de los acuíferos, que requieren muchos años para recuperar su calidad, cuando son las reservas de agua estratégicas de las Islas».

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