MALLORCA

La falta de voluntarios y de apoyo social obliga a suspender la fiestas de Canamunt de Palma este verano

Orgull Llonguet, entidad organizadora de la fiesta del agua del centro, lamenta la ausencia de gente implicada

Recuerda que en su nacimiento en 2015 obedecía a que tenía la "clara misión" de "hacer pueblo” en Palma

Palma fiestas
Imagen de participantes en la fiesta de Canamunt en Palma.
Indalecio Ribelles
  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

La falta de voluntarios y de apoyo social obliga a suspender las fiestas de Canamunt de Palma este verano, que organizaba la entidad Orgull Llonguet. Desde la asociación han anunciado esta «difícil» decisión, aunque han recalcado que se trata de «un paso atrás» para «continuar adelante», ya que necesitan «parar, repensar y reorganizarse» porque consideran que en Ciutat (Palma) «aún hay mucho trabajo por hacer».

Orgull Lloguet recuerda que en su nacimiento tenían la «clara misión» de «hacer pueblo en Ciutat», por lo que empezaron reivindicando el mote llonguet y continuaron con las «fiestas participativas» de Sant Sebastià. En el año 2015 dieron el paso de poner en marcha Canamunt i Canavall como una «fiesta de verano con elementos de una historia poco conocida».

«Canamunt i Canavall no es una batalla de agua, es historia de Palma. Es sentirse canamunter y canavaller y luchar por tu bando. Es unión y es hacerte amigo del enemigo cuando se acaba el agua y bailamos todos juntos», resaltan.

Sin embargo, explican que para organizar Canamunt i Canavall necesitan «gente implicada», tanto voluntarios de Orgull Llonguet, como participantes, colles y señores, es decir «gente que sepa quién es Jaume Joan de Berga».

Otro de los requisitos que destacan es el dinero, puesto que «hacer cosas como asociación autogestionada cada día es más difícil»; y «ayuda por parte del Ayuntamiento de Palma o un mínimo interés», algo que reconocen que, «por desgracia», desde hace dos o tres años conseguir estas cosas es «muy difícil».

«Es difícil tener comunidad cuando los llonguets ya no se pueden permitir vivir en Palma y es difícil hacer colles cuando la vida y la sociedad nos hacen ser individualistas. Es difícil hacer cultura si las instituciones están más preocupadas de vender la ciudad que en apoyar a asociaciones que sí que trabajan por el tejido, como las asociaciones vecinales, las colles de dimonis, Ben Amics o el Bar Flexas», puntualizan.

«Sin todo esto, Canamunt i Canavall pierde su esencia y se desvirtúa», alegan, de modo que ha llegado a un punto en el que sienten que la fiesta «ya no les representa», porque todo lo que para Orgull Llonguet debería ser «ilusión y orgullo», se convierte en «una carrera de obstáculos que les consume».

A modo de conclusión del comunicado, la asociación ironiza con que en esta ocasión «dejan las armas, pero nunca la lucha».

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