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«Dile a tu marido que prepare el testamento»: condenado por intentar quemar la casa de un policía de Manacor mientras dormía

El delincuente tendrá que pagar 33.000 euros de responsabilidad civil por los graves daños y el sufrimiento causado a la familia

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Imagen del arrestado entrando en el vehículo policial.
Julio Bastida

El hombre acusado de intentar prender fuego de madrugada a la vivienda de un policía local de Manacor mientras dormía junto a su mujer y sus hijos ha aceptado una condena de dos años de prisión, además del pago de 33.000 euros de responsabilidad civil por los graves daños y el sufrimiento causado a la familia.

La sentencia, alcanzada mediante conformidad judicial, incluye además una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse a menos de 200 metros del agente y de su esposa durante cinco años, así como la prohibición absoluta de comunicarse con ambos por cualquier medio durante ese mismo periodo. Aunque el acusado ya ha permanecido un año y nueve meses en prisión preventiva, el tiempo restante de condena le ha sido suspendido. Sin embargo, el juez le advierte de que cualquier nuevo delito en los próximos cuatro años supondrá su inmediato ingreso en prisión.

El caso conmocionó profundamente a Manacor por la extrema gravedad de los hechos y por el clima de auténtico terror que sufrió durante meses la familia del agente. Según trascendió durante la investigación, el ahora condenado mantenía una obsesiva campaña de amenazas contra el policía local, al que responsabilizaba de una detención ocurrida años atrás. Las llamadas se repetían a cualquier hora, muchas de ellas de madrugada.

El individuo telefoneaba tanto al móvil del policía como al teléfono fijo de la vivienda familiar, ocultando siempre su identidad. Sin embargo, una frase se repitió en numerosas ocasiones y terminó helando la sangre de la víctima y de su esposa. Cuando ella descolgaba el teléfono, el acosador le decía fríamente: «Dile a tu marido que vaya preparando el testamento».

Aquellas palabras acabaron convirtiéndose en una pesadilla real la madrugada del pasado 30 de enero. El policía local salió aquella mañana de su domicilio acompañado de uno de sus hijos cuando sufrió un resbalón justo frente a la entrada de la vivienda. Al observar el suelo, descubrió que toda la fachada había sido rociada con gasoil u otra sustancia inflamable.

En un primer momento pensó que podía tratarse de una pérdida accidental de algún vehículo de limpieza, pero enseguida comprendió que alguien había actuado de forma totalmente intencionada. La escena era estremecedora. El combustible había sido lanzado hasta una altura aproximada de un metro sobre la fachada de la casa. Además, aparecieron restos de hollín, carbonilla y señales evidentes de que habían intentado prender fuego al inmueble mientras toda la familia dormía en el interior.

La vivienda, una planta baja situada en Manacor, se encontraba ocupada en ese momento por el agente, su esposa y sus hijos, completamente ajenos a que alguien había tratado presuntamente de convertir la casa en una auténtica trampa mortal durante la madrugada. La denuncia activó inmediatamente todas las alarmas en la Policía Nacional. Investigadores de Policía Judicial de la Comisaría de Manacor pusieron en marcha la denominada operación Fum, considerada desde el primer momento un asunto de máxima gravedad.

En la investigación participaron también especialistas de Policía Científica, que realizaron una inspección minuciosa en el domicilio atacado. Los expertos confirmaron la existencia de varios focos de incendio y detectaron el uso de sustancias acelerantes para favorecer una rápida propagación de las llamas. También hallaron restos de carbonilla tanto en las persianas como en el suelo frente a la puerta de entrada.

Los investigadores concluyeron que el ataque se había producido de madrugada, aprovechando que toda la familia se encontraba durmiendo en el interior de la vivienda. Tras aquellos hechos, el miedo se apoderó completamente del entorno familiar del policía local. El agente terminó cogiendo la baja laboral ante el temor constante de que las amenazas pudieran materializarse nuevamente.

La familia vivió durante meses con ansiedad, miedo y una profunda sensación de inseguridad tras el brutal episodio sufrido en su propio domicilio. Finalmente, agentes de la Policía Nacional lograron detener al sospechoso, un hombre de 45 años, acusado de un delito de intento de homicidio y amenazas graves.

La jueza de guardia de Manacor decretó entonces su ingreso inmediato en prisión sin fianza dada la gravedad de los hechos y el evidente riesgo existente para la víctima y su entorno familiar. Tanto la Fiscalía como la acusación particular, ejercida por el letrado Óscar Navarro, solicitaron desde el primer momento una contundente respuesta judicial ante unos hechos que pudieron acabar en tragedia y que mantuvieron durante meses a una familia entera viviendo bajo el miedo.

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