El vuelo más corto del mundo dura 53 segundos: el billete cuesta 15 dólares
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El tráfico aéreo europeo registró un notable crecimiento durante 2025, según los datos de Eurocontrol. El año terminó con cerca de 11 millones de vuelos, una cifra que superó ligeramente los niveles anteriores a la pandemia, registrados en 2019, y que representó un incremento del 4 % respecto a 2024.
La red aérea contabilizó una media de 30.474 vuelos al día, frente a los 29.207 del ejercicio anterior. Esta evolución estuvo impulsada por el aumento de la demanda de pasajeros y una mayor coordinación de las operaciones.
Durante los meses de verano, en algunas jornadas se rozaron los 37.000 vuelos diarios. El periodo comprendido entre junio y septiembre de 2025, el Centro de Control del Tráfico en Ruta de Maastricht (MUAC) gestionó más de 677.000 vuelos. El día de mayor actividad de todo el año fue el 18 de julio, cuando se contabilizaron 37.034 operaciones, una cifra próxima al récord alcanzado en 2019.
Éste es el vuelo más corto del mundo
Entre las islas de Westray y Papa Westray, en el archipiélago escocés de las Orcadas, se encuentra el vuelo más corto del mundo. El recorrido abarca apenas 2,7 kilómetros y se puede en menos de dos minutos. Cuando las condiciones del viento son favorables, el trayecto puede completarse en apenas 53 segundos, un tiempo récord atribuido al piloto Stuart Linklater. Éste veterano aviador, cuando se jubiló en 2013, había realizado alrededor de 12.000 vuelos entre ambas islas.
Papa Westray, conocida también como Papay, es una pequeña isla escocesa que cuenta con unos 70 habitantes. Por su parte, Westray ocupa el sexto puesto entre las islas más grandes del archipiélago de las Orcadas, con una superficie aproximada de 47 kilómetros cuadrados. En ella residen alrededor de 600 personas, concentradas principalmente en la localidad de Pierowall.
La ruta se cubre con un Britten-Norman BN2B-26 Islander, un avión de ocho plazas equipado con un ala alta y dos motores de pistón. Muchos pasajeros desean sentarse en alguno de los cuatro asientos delanteros, ya que desde esa posición pueden observar de cerca cómo trabaja el piloto durante el trayecto. Sin embargo, los lugares se asignan con antelación para asegurar una distribución equilibrada del peso y garantizar las condiciones adecuadas para el vuelo.
El origen de este servicio se remonta al año 1967, año en el que la compañía regional escocesa Loganair puso en marcha la ruta con el objetivo de facilitar las comunicaciones entre éstas pequeñas islas del norte de Escocia. Hasta entonces, los desplazamientos dependían principalmente de las embarcaciones, cuyos trayectos podían resultar lentos y complicados debido al estado del mar.
Hoy en día, para los habitantes de la zona, viajar en avión forma parte de la rutina diaria: pueden utilizar este servicio para acudir al trabajo, ir a la escuela o hacer la compra. Por lo tanto, se trata de un servicio regular que utilizan los residentes para desplazarse entre ambas islas.
Las islas Orcadas
Las islas Orcadas son un archipiélago situado al norte de Escocia, en aguas del Atlántico Norte y cerca del mar del Norte. Este territorio está formado por unas 70 islas e islotes, de los cuales aproximadamente 20 están habitados. La isla más grande es Mainland, donde se encuentran Kirkwall, la capital administrativa del archipiélago, y Stromness, una localidad portuaria. La población de las Orcadas ronda las 22.000 personas, que mantienen una estrecha relación con la agricultura, la ganadería y la pesca.
El clima es oceánico, con temperaturas moderadas, vientos frecuentes y cambios meteorológicos que pueden condicionar los desplazamientos entre las islas. El archipiélago alberga monumentos prehistóricos de gran valor, entre ellos Skara Brae, un asentamiento neolítico excepcionalmente conservado, y el Anillo de Brodgar, un impresionante círculo de piedras construido hace miles de años. Estos lugares forman parte del Corazón neolítico de las Orcadas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otros vuelos cortos
Un trayecto muy interesante es el que conecta Brazzaville y Kinshasa, dos capitales situadas a orillas del río Congo y separadas por unos 24 kilómetros. En el Caribe, la conexión aérea entre Bonaire y Curazao dura aproximadamente entre 20 y 25 minutos y facilita los desplazamientos entre estas islas. Una situación similar se da en el canal de la Mancha, donde el vuelo entre Guernsey y Jersey permite completar el recorrido en unos 20 minutos.
En Grecia, el trayecto entre Karpathos y Kasos también ronda los 20 minutos. También en Europa, en Irlanda, el vuelo entre Indreabhán e Inis Mór, en las islas Aran, dura alrededor de 15 minutos y ofrece una alternativa para llegar a este territorio, donde las condiciones meteorológicas pueden complicar los desplazamientos marítimos.
En el océano Pacífico, el trayecto entre Saipán y Tinian se completa en aproximadamente 15 minutos. Por su parte, en Hawái, la conexión entre Hoʻolehua y Kalaupapa dura unos 18 minutos, con un recorrido condicionado por la particular geografía volcánica de la región. Por último, en América Central destaca la conexión entre Cayo Caulker y Cayo Chapel, en Belice, cuyo recorrido aéreo puede durar apenas nueve minutos.