Pueblos

Hoy parece sacado de una película de Disney, pero en los 70 este pueblo de Aragón se quedó desierto hoy resurge como uno de los más bonitos del mundo

Hoy forma parte del término municipal de Sallent de Gállego

Se ha convertido en uno de los rincones más reconocibles del Pirineo aragonés

Tras décadas de abandono, el pueblo comenzó a recuperar parte de su aspecto tradicional y su actividad

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Hoy parece sacado de una película de Disney, pero en los 70 este pueblo de Aragón se quedó desierto hoy resurge como uno de los más bonitos del mundo

Aunque hace años se quedó casi desierto, hoy es uno de los pueblos más bonitos y parece que salga de Disney. Hablamos de Lanuza, uno de esos pueblos pirenaicos que parecen suspendidos entre la montaña y el agua. Situado en el Valle de Tena, en la provincia de Huesca, es un pueblo de Aragón que conserva una imagen singular: sus casas de piedra se asoman al embalse que lleva el mismo nombre y recuerdan una historia marcada por el abandono y la recuperación. Hoy forma parte del término municipal de Sallent de Gállego y se ha convertido en uno de los rincones más reconocibles del Pirineo aragonés.

Su paisaje, su arquitectura tradicional y el relato de su desaparición hacen que visitarlo sea mucho más que contemplar un pequeño pueblo de montaña. La historia reciente de Lanuza está estrechamente relacionada con la construcción del embalse. El Archivo Histórico Provincial de Huesca explica que el núcleo quedó despoblado durante los años setenta del siglo XX debido a la construcción de la infraestructura y que posteriormente dejó de existir como ayuntamiento independiente. La documentación conservada demuestra, sin embargo, que su trayectoria histórica es mucho más antigua. DARA recoge que Lanuza formaba parte de la Junta del Valle de Tena y que en 1495 contaba con 27 fuegos, una forma histórica de contabilizar hogares.

El bonito pueblo de Aragón al que querrás ir

Tras décadas de abandono, el pueblo comenzó a recuperar parte de su aspecto tradicional y su actividad. El resultado es un lugar donde pasado, naturaleza y turismo conviven junto al agua.

Lanuza: un pueblo marcado por el embalse 

La construcción del embalse transformó por completo la relación de Lanuza con su territorio. El antiguo núcleo quedó abandonado y parte de su historia quedó vinculada para siempre al paisaje que creó la presa. Con el tiempo, sus edificios fueron recuperándose y hoy el conjunto ofrece una imagen especialmente fotogénica, con las fachadas tradicionales reflejadas sobre el agua.

El propio Archivo Histórico Provincial conserva el fondo documental del antiguo Ayuntamiento de Lanuza, con documentos que abarcan siglos de actividad del concejo. Esta riqueza documental permite entender que la localidad no nació como destino turístico, sino como una comunidad vinculada a la vida del valle.

La arquitectura tradicional de este pueblo de Aragón

Uno de los grandes atractivos actuales es caminar por sus calles y observar la arquitectura pirenaica. La piedra, los tejados y las construcciones tradicionales ayudan a mantener la identidad del pueblo y explican parte de su encanto.

La recuperación del núcleo ha permitido que Lanuza conserve una imagen coherente con el paisaje del Valle de Tena. Frente a otros destinos de montaña más desarrollados, aquí la escala del conjunto permite apreciar con mayor facilidad la relación entre las viviendas, el embalse y las montañas.

Naturaleza alrededor de Lanuza 

El entorno ofrece numerosas posibilidades para quienes buscan contacto con la naturaleza. El Valle de Tena es uno de los espacios más conocidos del Pirineo aragonés y permite realizar rutas, excursiones y actividades de montaña durante distintas épocas del año.

Sallent de Gállego, municipio al que pertenece Lanuza, es además un punto de partida para diferentes recorridos hacia paisajes de alta montaña. Turismo de España  destaca la ubicación del municipio y su proximidad a espacios como el Circo de Piedrafita, los Picos del Infierno y el ibón de Anayet.

Pirineos Sur junto al agua 

El embalse también convirtió el entorno de Lanuza en escenario de uno de los acontecimientos culturales más conocidos de la zona. Cada verano, el paisaje acoge el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, que reúne música y propuestas culturales en un espacio singular.

En turismo señalan precisamente el embalse y el pueblo abandonado de Lanuza como escenario de este festival, integrado en la oferta turística de Sallent de Gállego.

Un pueblo de Aragón que volvió a la vida 

La historia de Lanuza no termina con su abandono. La recuperación de las casas y de la actividad en el núcleo permitió que el pueblo volviera a formar parte del paisaje habitado del valle. Su imagen actual es, en cierto modo, el resultado de un proceso de reconstrucción que conservó elementos de la arquitectura tradicional.

Hoy Lanuza representa una combinación poco habitual: un pueblo marcado por una transformación territorial profunda que terminó convirtiéndose en un reclamo turístico sin perder por completo las huellas de su pasado.

Recorrer Lanuza permite comprender cómo los cambios en el territorio pueden transformar la vida de una comunidad durante generaciones. La localidad conserva documentos históricos, arquitectura tradicional y un entorno natural de gran atractivo, pero también una historia de despoblación y recuperación que forma parte esencial de su identidad.

 

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