Perdí mis AirPods y han acabado en Irán: así funciona el modo perdido de Apple (y lo que no puede hacer)
El modo perdido de los AirPods permite rastrear su ubicación durante semanas, aunque no siempre sirve para recuperarlos
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Hay pérdidas que se asumen con resignación y otras que, sin buscarlo, se convierten en una historia con recorrido propio. En mi caso, el modo perdido de Apple transformó un simple despiste en un seguimiento casi en tiempo real que ha cruzado aeropuertos, fronteras y, finalmente, continentes.
Todo empezó en octubre en un vuelo de Praga a Alicante con escala en Fráncfort. Durante el trayecto, dejé los AirPods Pro 3 en la rejilla del asiento delantero al mío. Un gesto automático, sin importancia aparente. Al aterrizar, recogí mis cosas y bajé del avión con normalidad. Fue ya en la terminal, esperando el siguiente embarque, cuando noté ese silencio sospechoso en el bolsillo donde deberían estar. Abrí la app Buscar con la esperanza ingenua de haberme equivocado. No lo había hecho.
Cuando los AirPods ya no están donde deberían
En la pantalla aparecían claramente localizados en la zona de pistas del aeropuerto de Fráncfort. Ni en la terminal, ni en cualquiera de los restaurantes de este caótico aeropuerto, sino fuera, donde el acceso está estrictamente restringido. En ese momento supe que no había vuelta atrás.
Poco después, la ubicación cambió. Los AirPods se movieron dentro del recinto aeroportuario hasta una zona muy concreta, las instalaciones donde se prepara el catering para los aviones. El escenario empezaba a tener sentido. Alguien había subido al avión después del desembarque, los había visto y había decidido llevárselos.

Qué es el modo perdido de los AirPods y qué puede hacer por ti
Ante esa situación activé el modo perdido de los AirPods, una función integrada en la red Buscar de Apple. Este modo permite marcar el accesorio como perdido, mostrar un mensaje con tus datos de contacto si alguien lo encuentra y recibir avisos cada vez que cambia de ubicación gracias a otros dispositivos Apple cercanos.
Funciona bien, sorprendentemente bien. Pero tiene límites. El modo perdido no bloquea el uso de los auriculares ni obliga a devolverlos. Es una herramienta de localización y de buena fe, pensada para quien quiere hacer lo correcto. Pero este empleado de catering no estaba por la labor. Resignado ante esto, el avión despegó.

Un trayecto diario que lo dice todo
Al llegar a Alicante volví a consultar la app. Esta vez, la ubicación ya no estaba dentro del aeropuerto. Los AirPods aparecían en un domicilio particular. A la mañana siguiente regresaban a la zona de catering. Por la noche, de nuevo al mismo domicilio. Día tras día, el recorrido se repetía con una precisión casi rutinaria. No hacía falta demasiada imaginación para entender que quien los tenía sabía perfectamente que no eran suyos y no tenía intención de devolverlos.

El intento de hacer las cosas bien
Con toda la información recopilada, decidí escribir a la empresa responsable del catering. Expliqué lo que pasó, cuál era el vuelo, la fecha, la hora y el recorrido exacto que marcaban los AirPods. Señalé que un trabajador había subido a ese avión y se había quedado con un objeto perdido, aportando incluso la localización donde pasaban la noche. No acusé a nadie directamente y tampoco ro recibí respuesta.
Cuando la historia cambia de rumbo
Poco después de enviar ese correo, algo cambió. Los AirPods dejaron de volver a la fábrica de catering y empezaron a moverse por distintas zonas de Alemania, siempre en el entorno de Fráncfort. Los veía aparecer cerca de supermercados, bancos y zonas residenciales. ¿Un trabajador temporal? ¿Un cambio de empleo? ¿Una consecuencia indirecta del aviso? Nunca lo sabré.
Durante semanas, el modo perdido de los AirPods siguió haciendo su trabajo, registrando desplazamientos cotidianos, casi domésticos, hasta que un día apareció una nueva localización tan inesperada como definitiva, Teherán.

A partir de ese momento, el mapa dejó de parecerse en nada a una historia de despiste europeo. Mis AirPods pasaron a moverse por barrios de Teherán con la misma naturalidad con la que antes lo hacían por Fráncfort, entrando y saliendo de edificios, deteniéndose durante horas en un mismo punto y reapareciendo al día siguiente en otro. La tecnología seguía funcionando como siempre, precisa y silenciosa, mientras yo asumía que aquellos auriculares ya no eran solo un objeto perdido, sino un souvenir involuntario de un viaje que nunca hice.

Cuando solo queda tomárselo con humor
A miles de kilómetros de casa, mis AirPods encontraron una nueva vida. Mi único consuelo es pulsar de vez en cuando el botón de “Reproducir sonido” y pensar que, al menos, alguien los está disfrutando, aunque no sea quien debería.

Esta historia demuestra hasta qué punto el modo perdido de Apple es capaz de seguir el rastro de un objeto perdido, pero también deja claro su límite más evidente, sin voluntad de devolver lo que no es tuyo, ni el mejor sistema de localización puede cerrar el círculo. Eso sí, pocas veces perder unos auriculares ha dado para seguir un viaje tan largo, tan detallado y, desde luego, sin billete de vuelta.