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MacBook Neo o la crónica de un fin de semana que ha cambiado mi forma de ver a Apple

El MacBook Neo demuestra que se puede entrar en el ecosistema Apple con un equipo bien construido, ligero y más que suficiente para diario

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MacBook Neo
Foto: Justo Hernández
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Tras el primer contacto del viernes donde os contaba mis sensaciones iniciales con el equipo en las manos, he decidido «encerrarme» todo el fin de semana con el MacBook Neo. Quería saber si esos 699 euros eran un regalo, un espejismo o una jugada maestra de Cupertino para dominar la gama media. Después de 48 horas de uso intensivo, escribiendo, editando y, sobre todo, viviendo con él, la conclusión es mucho más compleja de lo que parece a simple vista.

Tabla de especificaciones

MacBook Neo Características
Pantalla Liquid Retina de 13 pulgadas (2408 × 1506)
Procesador Apple A18 Pro
CPU 6 núcleos (2 rendimiento + 4 eficiencia)
GPU 5 núcleos
Memoria 8 GB de memoria unificada
Almacenamiento 256 GB o 512 GB SSD
Conectividad Wi-Fi 6E y Bluetooth
Puertos 2 USB-C y jack de auriculares
Cámara FaceTime HD 1080p
Batería Hasta 15 horas
Peso 1,23 kg
Carga USB-C (mínimo 20 W)

 

Viernes mañana y tarde: el ritual del desembalaje y la realidad del «sin cables»

La caja es ridículamente fina, casi parece que dentro solo hay un bloc de notas de lujo. Al abrirla, el MacBook Neo se presenta con esa elegancia gélida del aluminio de Apple que tanto nos gusta a los que escribimos sobre tecnología. Es, posiblemente, el objeto tecnológico más equilibrado que he tenido en las manos en mucho tiempo. Pero al levantar el dispositivo, llega la primera lección de este nuevo mundo, solo hay un cable USB-C trenzado.

No vamos a entrar en debates sobre sostenibilidad, aquí lo que importa es la practicidad. La buena noticia es que, si tienes por casa cualquier cargador de móvil que entregue al menos 20W de potencia, ya tienes todo lo necesario para hacerlo funcionar. Es el mínimo que pide el portátil para cargar y, sinceramente, simplifica mucho la vida. Durante toda la mañana del viernes, mientras configuraba mis cuentas y aplicaciones, lo alimenté con un cargador estándar que tenía por el escritorio. Cargador, solo un cable y a funcionar. Es la máxima expresión de la ligereza, es decir, menos trastos en la mochila.

Foto: Justo Hernández

Sábado mañana: la portabilidad como bandera

He pasado la mañana del sábado saltando de una cafetería a otra, buscando ese flujo de trabajo que solo se consigue fuera de mi casa, que es además la oficina. Con 1,23 kg, el Neo desaparece literalmente en la mochila. Lo que más me ha sorprendido no es solo el peso, sino el equilibrio del chasis, puedes abrir la tapa con un solo dedo  y el equipo no se levanta de la mesa ni un milímetro.

La pantalla Liquid Retina de 13 pulgadas es una delicia para los que vivimos de las palabras. Al leer las especificaciones, uno podría pensar que 500 nits son «estándar», pero bajo la luz de una cristalera a mediodía, la nitidez es asombrosa: los textos en macOS parecen impresos en papel. He pasado horas redactando y la fatiga visual ha sido nula. Es, sin duda, la mejor pantalla que puedes comprar hoy por este precio en el mundo de los portátiles.

Foto: Justo Hernández

Sábado tarde: ¿es el A18 Pro suficiente para un Mac?

Esta era mi gran duda técnica. El chip A18 Pro viene del ecosistema móvil y, aunque las pruebas le daban una puntuación alta, quería verlo en la vida real. Durante la tarde de ayer sábado, puse a prueba mi flujo de trabajo habitual, abrí 7 pestañas en Safari con documentación, Teams de fondo para no desconectar del equipo, Apple Music reproduciendo a Beethoven y WordPress.

¿El resultado? Rendimiento absoluto y ausencia de ruido, porque no hay ventiladores. Es una sensación extraña trabajar en un equipo que no emite ni un solo decibelio. Apple ha optimizado macOS de una forma casi mágica para este chip. Las 7 pestañas de Safari volaban, pasando de una a otra sin recargas ni tirones. Para un perfil de usuario generalista, que navega, escribe y consume contenido, el rendimiento es impecable.

Foto: Justo Hernández

Domingo: batería, sacrificios y la palabra «maestra»

He pasado casi todo el domingo trabajando sin conectarlo a la corriente. Apple promete 15 horas y, en mi uso real (brillo al 75%, Wi-Fi constante y mucha escritura), he llegado a las 12 horas y media antes de que el icono de la batería se pusiera en rojo. Es una cifra que te permite olvidarte del cargador durante todo el día.

Pero hay que ser honestos con los sacrificios. Por 699€, Apple te da el chasis de un MacBook Air, pero te quita el Touch ID en la versión base de 256 GB. Volver a escribir la contraseña después de años de usar el dedo es un poco extraño, como un viaje al pasado. Los 256 GB te obligan a ser muy ordenado y a tirar de la nube si no quieres llenar el disco en dos meses. No es mi caso, ya que no me gusta almacenar en local, pero has de tenerlo en cuenta.

Mi recomendación, y repito que este Mac puede ser para el 90% de usuarios, es apostar por la versión de 512 GB con Touch ID, que son solo 100 € más. Merece la pena ese pequeño esfuerzo.

El veredicto tras el fin de semana

El MacBook Neo no es solo el Mac más barato; es, posiblemente, el más honesto que han fabricado en años. No pretende ser una máquina de edición de vídeo para Hollywood, pretende ser la herramienta definitiva para el gente como yo o para el usuario doméstico que quiere la fiabilidad, detalles y confianza de Apple sin pagar cuatro cifras.

El Neo ha venido a demostrar que el futuro de la informática no siempre es más potencia bruta, sino mejor eficiencia y un precio que, por fin, invita a entrar a todo el mundo.

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