La psicología confirma que las personas que no recuerdan los nombres de los demás no es por despiste: su mente procesa los datos de otra manera
¿Era Juan? ¿O era Manuel? ¿O quizás José? ¿Y su pareja? ¿María? o ¿Ana? Ay, ya se me ha olvidado. Olvidar el nombre de alguien que acaba de presentarse...