La Guardia Civil registra la casa que la mujer descuartizada en Chapinería compartía con una de sus hijas

Los perros del servicio cinológico de Guardia Civil apoyan a los guardias especialistas de policía científica en un registro que ha comenzado esta mañana en el domicilio de la mujer cuyos restos descuartizados halló un vecino la tarde del pasado martes en un camino del municipio madrileño de Chapinería.

Los investigadores esperaban prudentemente que las tareas de identificación de los restos de la víctima fueran positivas para ejecutar el registro en el lugar que se cree que fue el escenario del crimen. El resultado llegó a primera hora de la tarde de ayer miércoles, las huellas de los dedos del cadáver coincidían al 100% con las de María Luisa. Su familia había denunciado su ausencia el pasado 29 de julio aunque fuentes judiciales centran su desaparición dos días antes, el 27 de julio.

En el domicilio de Marisa los guardias se centrarán en hallar la mínima evidencia que sitúe la muerte y el descuartizamiento del cuerpo en la vivienda. A menos de 400 metros del lugar donde fueron hallados los cinco  restos de la mujer, el domicilio parece la opción más lógica para rastrear las pistas que aclaren su desaparición y más que probable asesinato como piensan los investigadores. Sin embargo, los diez días que han pasado desde la desaparición de María Luisa hasta el hallazgo de sus restos no parece que vaya a facilitar la búsqueda de evidencias biológicas y de otro tipo en la vivienda.

La autopsia no da pistas

Tras identificar en tiempo récord, el cadáver los investigadores esperaban que la autopsia arrojara alguna evidencia de cómo se produjo la muerte de María Luisa, sin embargo el resultado este primer informe forense no ha sido muy revelador. Ahora los guardias revisan las cámaras del municipio en busca del autor o presuntos autores del ocultamiento del cuerpo de María Luisa. Sea quien fuera no fue muy lejos, en el Camino de las maderas muy cerca del domicilio enterró una pierna de la mujer y abandonó cuatro bolsas de basura con restos de la víctima.

La investigación se centra también en analizar el posicionamiento de los teléfonos móviles que se encontraban en el ámbito de acción del repetidor de telefonía más cercano. Descartado el robo o cualquier otro asunto delictivo, la principal hipótesis es que María Luisa falleció durante una disputa por asuntos personales. Los vecinos hablan de fuertes y frecuentes peleas en el ámbito familiar desde hace algunos meses que habrían obligado a intervenir más de una vez a los guardias civiles del puesto cercano. Es la hipótesis más valorada por la investigación que en este arranque del caso no descarta otras opciones.

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