Sociedad

Pocos lo saben, pero sólo hay 3 personas en todo el mundo que pueden viajar libremente sin usar pasaporte

Pocos lo saben, pero sólo hay 3 personas en todo el mundo que pueden viajar libremente sin usar pasaporte
El rey Carlos III y la reina Camila, junto a los emperadores de Japón (HOLA).
Álvaro Olivero

Tan solo tres personas en todo el mundo tienen el honor de viajar libremente sin pasaporte. Estos son el rey Carlos III de Inglaterra y los emperadores de Japón, el emperador Naruhito y la emperatriz Masako. Para ninguno de los tres es necesario disponer de pasaporte o identificación a la hora de salir de sus respectivos países.

No obstante, hay un matiz que no se puede pasar por alto: no pueden cruzar cualquier frontera como estimen conveniente. Se trata de una circunstancia de excepción diplomática, reconocida por el conjunto de los estados que lo aprueban, diferenciándolos del resto de ciudadanos, incluidos el resto de los miembros de dichas casas reales.

Carlos III no necesita su pasaporte británico

En el caso del hijo de la reina Isabel II, la razón supone prácticamente una incoherencia per se: el pasaporte británico se expide en nombre del rey. La propia familia real lo menciona en su página web: el rey no necesita dicho documento, ya que se expide en su nombre. El resto de miembros de la casa real, incluidos la reina consorte Camila y su hijo Guillermo, príncipe de Gales, sí poseen uno.

Otro de los argumentos viene incluido en la propia fórmula del pasaporte británico. «En nombre de Su Majestad», solicita el secretario de Estado de Asuntos Exteriores a todo aquel que le interese permitir al titular del documento el paso libre y sin impedimentos, ofreciéndole protección y asistencia médica en caso de necesidad.

Por lo tanto, se daría una situación absurda si el monarca del Reino Unido se firma un pasaporte a sí mismo, al ser la misma persona la que viaja y la que autoriza ese viaje. Esto supone un privilegio tan solo al alcance de Carlos III.

¿Cómo es el caso para los emperadores de Japón?

A miles de kilómetros de Inglaterra, encontramos en el mismo país los otros dos casos. El origen de esta particularidad data del año 1971 con un documento del Ministerio de Exteriores japonés. El Gobierno nipón consideró contraproducente expedir un pasaporte y exponer a los procedimientos de los visados al entonces emperador, Hirohito, antes de un viaje al extranjero.

Para una figura como el emperador, que en aquella época era considerado un símbolo del estado y prácticamente una deidad, se llegó a la conclusión de que era inaceptable que siguiera los mismos pasos que un ciudadano extranjero promedio.

Esta forma de actuar japonesa se ha mantenido en el tiempo. Naruhito, que se proclamó emperador en el Trono del Crisantemo en 2019, y su cónyuge Masako pueden realizar visitas oficiales fuera de sus fronteras sin disponer de pasaporte. Esto no significa que puedan viajar sin haber recibido la autorización previa de los países a visitar y tras haber informado a través de los canales diplomáticos.

Ninguna otra monarquía goza de esta prerrogativa

Al contrario del pensamiento fácil de asociar a un rey o reina con gozar de libertad de movimiento sin acreditación por parte de la población, simplemente por su circunstancia, la realidad no se alinea con este tópico.

Como hemos mencionado, tan solo el monarca británico y los emperadores de Japón pueden presumir de tal afirmación. La norma no depende simplemente del cargo que sustente una persona, sino de su posición diplomática aceptada hace décadas por muchos países.

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