Verano

El estúpido error que los mayores de 65 años cometen en la playa en verano: evitarlo puede disminuir el riesgo de ahogamientos

playa, baño
Dos personas mayores en la playa.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

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A partir de cierta edad es fundamental que sepamos elegir la ropa que nos ponemos para ir frescos, pero cuando vamos a la playa a refrescarnos también hay unos consejos que debemos seguir para combatir el calor. Especialmente cuando nos bañamos.

Por ejemplo, uno de los problemas más frecuentes en la tercera edad se produce al meterse en el mar de golpe después de haber pasado mucho tiempo al sol. Parece una tontería, pero el contraste brusco de temperatura puede jugarnos una mala pasada

En mayores de 65 años, ese cambio súbito obliga más al cuerpo y puede favorecer la aparición de mareos, malestar o incluso una pérdida de conciencia en el agua. Evitarlo es tan sencillo como entrar poco a poco.

El error que cometen muchos mayores de 65 años en la playa durante el verano

Hay consejos muy buenos para sobrevivir al verano sin morir de calor, y la mayoría de ellos no necesitan material extra, simplemente que actuemos con cierta lógica.

Y es que el fallo no está en bañarse en la playa, sino en hacerlo de cualquier manera y sin tener en cuenta nuestra edad y lo que hemos hecho antes. Después de tomar el sol, caminar por la arena o pasar calor durante un buen rato, lanzarse al agua fría puede provocar un contraste demasiado intenso.

Ese choque térmico es especialmente delicado en personas mayores de 65 años. A esas edades el organismo tiene que adaptarse de forma rápida a una temperatura distinta, y no siempre responde igual que cuando eres joven.

Por eso es conveniente evitar la inmersión súbita, sobre todo si la persona llega al agua con mucho calor, cansancio, agitación física o sensación de sofoco. El baño debe empezar como una adaptación, no como un salto.

El truco es entrar despacio y dejar que el cuerpo se acostumbre poco a poco a la temperatura del agua. Basta con mojarse primero muñecas, nuca, hombros y pecho antes de avanzar hacia zonas más profundas.

Además, este gesto permite comprobar cómo se encuentra la persona antes de exponerse más al oleaje, a la corriente o a una zona donde ya no haga pie.

Por qué mojarse poco a poco evita ahogamientos en personas mayores

El problema del contraste térmico es que puede provocar un síncope por hidrocución o un shock termodiferencial. Es decir, una reacción brusca del cuerpo ante el cambio repentino entre calor y agua fría.

En el mar un mareo es mucho más peligroso porque basta una pequeña desorientación o debilidad para tragar agua, perder el equilibrio o no poder volver a la orilla.

Eso es muy grave en personas mayores, ya que suelen tener menor resistencia física o incluso sobreestiman sus propias capacidades para salir airosos de una situación peligrosa en el mar.

Si una persona entra sola, se aleja demasiado o no hace caso a las banderas, cualquier susto pequeño puede acabar complicándose.

De hecho, lo más recomendable es que te salgas inmediatamente del agua y vuelvas a la arena si notas cansancio, frío, malestar o dificultad para volver.

Cómo deben entrar las personas mayores de 65 años a la playa en verano

La entrada segura al agua tiene que ser progresiva. Primero se camina hasta una zona poco profunda y se moja el cuerpo por partes: muñecas, nuca, hombros y pecho. Después se espera unos segundos y se continúa.

Ese orden ayuda a que el cuerpo detecte el cambio de temperatura antes de la inmersión completa. Si aparece una sensación rara, escalofríos intensos, mareo o falta de aire, lo prudente es no seguir entrando.

También conviene evitar el baño justo después de una comida copiosa, tras beber alcohol o después de una exposición prolongada al sol.

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