Epicondilitis medial o codo de golfista: Causas y síntomas

Es una molestia o dolor en la parte interna del antebrazo cerca del codo.

Codo de golfista
La prevención es una herramienta muy eficaz contra la enfermedad.

La epicondilitis media, conocida comúnmente como codo de golfista, es una lesión que afecta a la parte interior del codo. Lugar donde reside el epicóndilo medial, una protuberancia ósea paralela al epicóndilo lateral, en torno al cual se circunscribe el famoso codo de tenista o epicondilitis lateral.

A pesar de dicha calificación, no solo este tipo de deportistas sufren la tendiditis que hoy nos preocupa. Cualquier persona que use con frecuencia sus muñecas o apriete con fuerza los dedos de la mano puede desarrollar el codo de golfista. Sin embargo, ¿cuáles son sus causas principales?

¿Qué provoca la enfermedad?

Epicondilitis medial o codo de golfista: Causas y síntomas
No solo los golfistas sufren el riesgo de padecer la enfermedad.

Como ya hemos visto con anterioridad, el codo de golfista afecta a los músculos y tendones de la muñeca y los dedos. Un dolor relacionado con la tensión excesiva o los movimientos forzados. Esta afección puede aparecer de manera repentina o gradual, después de realizar actividades concretas como deportes con raqueta o palos de golf, técnicas de lanzamiento, trabajos de embalaje y carpintería, entrenamiento con pesas o tareas de jardinería y cocina, entre otras causas.

No obstante, la epicondilitis también está respaldada por unos factores de riesgo que favorecen la lesión. Por ejemplo, el consumo de tabaco, la obesidad, una edad superior a los 40 años o la realización de ejercicio físico durante más de dos horas cada día.

Síntomas principales del codo de golfista

Codo de golfista
El tratamiento debe iniciarse de inmediato para evitar el agravamiento de la situación.

Al tratarse de una tendiditis, el síntoma más llamativo es la inflamación del tendón y un dolor que comienza en la parte interior del codo y se extiende por el antebrazo hasta los dedos de la mano. Estas molestias pueden empeorar si la zona afectada realiza algún movimiento de flexión, tensión o sujeción. Sin embargo, estos no son los únicos signos que definen la enfermedad:

  • En algunas ocasiones, el dolor evoluciona hasta un entumecimiento u hormigueo que llega incluso hasta los dedos. Principalmente el anular y el meñique.
  • El codo puede experimentar también cierta rigidez, además de un intenso dolor al cerrar la mano.
  • El aumento de la temperatura corporal o episodios de fiebre.
  • Las muñecas y las manos están débiles y sin fuerza.
  • En casos de gravedad, el codo podría alcanzar un estado de inflamación o deformidad.

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