Afecciones

Qué es la ‘ameba come cerebro’ y cómo se contagia

ameba come cerebro
La principal vía de contagio de este parásito son las fosas nasales.
Comentar

El parásito ingresa en el organismo cuando el agua en el que vive entra por la nariz mientras la persona está nadando o buceando.

La ameba come cerebro se define como un microbio vivo unicelular. Su hábitat son las aguas dulces templadas, es decir, lagos, ríos y aguas termales. En algunos casos también puede sobrevivir en la tierra.

El microorganismo puede infectar a las personas que se bañan en este tipo de aguas y causar lo que se denomina meningoencefalitis amebiana. Es un trastorno poco frecuente que afecta al sistema nervioso central. La principal vía de contagio de este parásito son las fosas nasales. Una vez transcurridos entre tres y siete días, el periodo de incubación, la ameba come cerebros empieza a alimentarse de tejido nervioso.

¿Cómo se contagia la ameba come cerebros?

El parásito ingresa en el organismo cuando el agua en el que vive entra por la nariz mientras la persona está nadando o buceando. De la nariz pasa al cerebro, donde destruye de forma progresiva el tejido cerebral. Así, en un 97% de los casos produce la muerte de la persona afectada.

Si bien es cierto de que existe una posibilidad de que la ameba come cerebros entre por la nariz pero no llegue al cerebro. Esto sucede cuando la persona se suena la nariz de forma previa a que el parásito alcance el cerebro.

Las infecciones por la ameba son muy poco frecuentes. En la última década se han registrado menos de 100 casos en todo el mundo. La gran mayoría de infecciones se concentran especialmente en los meses de verano, época en la que un mayor número de personas se animan a nadar y bucear.

No obstante, cuando el microbio alcanza el cerebro, es fulminante. La infección destruye el tejido cerebral de manera rápida, inflamando el cerebro y causando la muerte.

¿Cómo evitar la ameba come cerebros?

No existe ningún método 100% infalible para evitar la infección por este parásito. A día de hoy los expertos no cuentan con ninguna herramienta para la detección y cuantificación de su presencia en el agua.

Su presencia es relativamente común, aunque no tanto la infección a causa de la ameba come cerebros. Las únicas medidas para evitar su ingreso en el organismo son las siguientes: limitar la cantidad de agua que entra por la nariz y evitar el baño en aguas contaminadas.

Temas

Últimas noticias