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La villa medieval del País Vasco donde nació Emma García: con varios palacios, muralla y calles empedradas

Emma García es quizás uno de los rostros televisivos más conocidos en España. Ganadora de la Antena de Oro en 2023 y presentadora los fines de semana del programa Fiesta, su trayectoria a lo largo de los años le ha llevado a conducir programas muy recordados como A tu lado o el famoso Mujeres y Hombres y Viceversa. Fiel a su estilo natural y cordial, García es muy popular para el público y si bien muchos saben que es del País Vasco, son pocos los que saben que nació en una pequeña villa. Toma nota porque esta es la villa medieval del País Vasco donde nació Emma García: con varios palacios, muralla y calles empedradas.

La respuesta está en Ordizia, una villa guipuzcoana de algo más de 11.000 habitantes que conserva como pocas el pulso de la historia medieval en el País Vasco. Y aunque Emma García lleva más de dos décadas viviendo en Madrid, este municipio del Goierri sigue siendo un lugar clave en su biografía personal. Esta villa es dónde pasó su infancia y juventud, y es un lugar además, al que ha vuelto cuando ha podido incluso con su carrera más que consolidada. La villa en la que creció Emma García está a unos 40 kilómetros de San Sebastián, y tiene un marcado carácter montañoso, entre los valles del Oria y del Urola. Su paisaje verde ha condicionado durante siglos la forma de vida de sus habitantes y también el carácter de una localidad que siempre ha sabido resistir, adaptarse y mantener su identidad. No es casual que este entorno, tan ligado a la tradición y al esfuerzo, forme parte del relato vital de una comunicadora conocida precisamente por su constancia y cercanía.

La villa medieval del País Vasco donde nació Emma García

La historia de la villa en la que nació Emma García se remonta al año 1256, cuando Alfonso X el Sabio decidió fundarla dentro de un plan de defensa que incluía a otras villas como Segura o Tolosa. En aquellos primeros años, el asentamiento se organizó alrededor de la antigua ermita de San Bartolomé. Más adelante, en 1268, recibió el nombre de Villafranca y el fuero de Vitoria, un privilegio que ayudó a atraer nuevos vecinos y a proteger su crecimiento frente a los intereses de la nobleza de la zona.

Ese origen medieval se aprecia en la estructura de su casco antiguo. La Iglesia de Santa María de la Asunción es el edificio más reconocible. Aunque su origen es anterior al siglo XIII, la torre barroca que hoy domina la plaza se construyó entre 1770 y 1802 y se ha convertido en una referencia visual. Dentro se conserva un retablo barroco firmado por Bartolomé Cordero, una pieza destacada del patrimonio religioso vasco que muchos visitantes se encuentran por sorpresa.

El municipio está marcado también por su relieve, Ordizia se extiende entre zonas bajas de unos 140 metros y laderas que alcanzan los 760 metros de altitud. Esta geografía no siempre ha sido amable. Por ejemplo, durante la Primera Guerra Carlista, el general Zumalakarregi llegó a sitiar la villa en 1835. Y casi cuarenta años después, en 1875, el pretendiente Don Carlos eligió este mismo lugar para jurar los Fueros Vascos. Son episodios que ayudan a entender que Ordizia, pese a su tamaño, ha tenido un peso significativo en la historia del territorio.

El famoso mercado de Ordizia 

Al margen de su historia y relieve esta villa es también famosa debido a su mercado que se celebra cada miércoles desde hace más de cinco siglos, nada más y nada menos. Un mercado de productores locales en el que encontrar quesos recién hechos, verduras de temporada o panes artesanos.

La tradición nació después de un incendio que arrasó la villa en 1512. Aquello obligó a empezar de cero, y el mercado fue una de las formas de recuperar vida económica y social. Nadie imaginaba que iba a durar tanto, pero lo cierto es que se ha mantenido, y es además el escenario del concurso anual de queso Idiazabal, un acontecimiento que congrega a expertos, curiosos y compradores dispuestos a pujar por la pieza ganadora. Las cantidades que se alcanzan suelen llamar la atención, y más aún cuando se sabe que se destinan a proyectos benéficos.

Qué ver en Ordizia

Junto a lo mencionado, el casco histórico también conserva historias propias, reflejadas en sus edificios civiles. Entre los que más llaman la atención, están el Palacio de Zabala, que a simple vista parece un edificio más del centro, pero no lo es si tenemos en cuenta que allí llegó a alojarse Felipe III durante una visita en el siglo XVII. Muy cerca está el Palacio de Barrena, que hoy funciona como Casa de Cultura y mantiene parte de su estructura original. Y, frente a la plaza, el Ayuntamiento, levantado en el siglo XIX con un estilo que recuerda a los edificios institucionales de la época.

En cuanto al entorno natural está lleno de senderos y rutas que conectan con otros municipios del Goierri y que permiten disfrutar de un paisaje muy característico del interior de Gipuzcoa. Quien llega aquí por primera vez suele combinar la visita cultural y la gastronómica. Platos como el bacalao al pil pil o la porrusalda siguen apareciendo en las cartas de los restaurantes locales, recordando que la cocina vasca es también una parte esencial de la identidad del municipio.

En esta villa nació y creció Emma García, rodeada de un paisaje que mezcla historia, tradición y un ritmo de vida tranquilo. Una villa que, aunque discreta, acumula siglos de historias, palacios, mercados centenarios y un patrimonio que se ha mantenido hasta la actualidad y que resulta una propuesta perfecta como escapada para este invierno, o para cualquier época del año.