Los chefs vascos coinciden en el truco para hacer lentejas mejor que las de tu madre: «Necesitas aceite de oliva, ajo y pimentón”
Karlos Arguiñano, Martín Berasategui y David de Jorge coinciden en el mismo truco para hacer las mejores lentejas
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Las lentejas son uno de esos platos que de forma regular, especialmente cuando hace frío, se cocinan (o se comen) estando en casi todas las casas. Y a pesar de que la receta es bastante básica y sencilla de seguir, habrá quien las haga más o menos caldosas o quien opte por echar más verduras que una simple patata o zanahoria. Incluso podemos encontrar trucos o consejos para que nos queden más ricas, y entre los mejores, nada como elegir el truco para hacer lentejas que además, comparten tres reconocidos chefs del País Vasco.
Un truco que además nada tiene que ver con técnicas raras o con hacer algo que parece de alta cocina, sino con elegir un paso sencillo pero que puede marcar la diferencia en el sabor de tus lentejas. Tiene que ver con el sofrito que se le echa al plato, que según coinciden estos tres expertos de la cocina, requiere de algo tan esencial como aceite de oliva, ajo y pimentón. Pero, ¿qué pasos seguir exactamente? Toma nota que te contamos al detalle cómo es este truco para las lentejas y porqué resulta tan adecuado.
El truco para las lentejas que hablan los chefs vascos
Karlos Arguiñano, Martín Berasategui y David de Jorge lo resumen bastante claro cuando hablan de lentejas, y es que el problema no suele estar en cómo se cuecen, que al final eso lo controla casi todo el mundo, sino en lo que se hace después.
Porque hervir lentejas tiene poco misterio dado que necesitas agua, y poco más, pero ahí es donde mucha gente se queda, y ese es justo el momento en el que el plato puede quedarse un poco plano, sin ese sabor que marca la diferencia. Lo que proponen ellos es bastante simple, pero cambia el resultado más de lo que parece: hacer un refrito con aceite de oliva, ajo y pimentón y añadirlo al final. Dicho así suena a lo de siempre, pero no es lo mismo hacerlo al principio que hacerlo al final, y ahí está el detalle.
Cómo aplicar el truco del sofrito
Para aplicar este truco no hay que empezar de cero ni seguir pasos complicados. De hecho, puedes hacer las lentejas exactamente igual que siempre y añadir el sofrito al final.
Primero las cueces, como lo hagas habitualmente. Con verduras, con laurel, más básicas… eso ya depende de cada casa, y cuando estén tiernas, que es lo importante, es cuando viene el cambio. Las escurres un poco, sin dejarlas secas del todo, y en una sartén pones aceite de oliva a calentar. Luego añades el ajo en láminas y lo dejas que se haga poco a poco.
Cuando empieza a dorarse, bajas el fuego o incluso lo apartas un momento y echas el pimentón. Esto hay que hacerlo rápido, sin darle muchas vueltas, porque si se quema cambia completamente el sabor. Y lo echas entonces a las lentejas, se mezcla todo, se dejan un par de minutos y poco más. No tiene mucho misterio, pero se nota.
Otras cosas que pueden cambiar el resultado de tus lentejas
Más allá del refrito, hay detalles que se repiten bastante y que influyen más de lo que parece, aunque normalmente ni se piensen. Por ejemplo, la cantidad. Mucha gente echa lentejas sin medir demasiado, y luego pasa lo de siempre: o sobran para media semana o se quedan cortas. Como referencia, unos 70 gramos en seco por persona suele funcionar bastante bien.
El agua también importa. No hace falta obsesionarse, pero unos 200 ml por ración ayuda a que no queden ni como sopa ni demasiado secas.
Y luego está el tema de la lenteja en sí, que parece una tontería, pero no lo es. Cuando llevan mucho tiempo guardadas, tardan más en hacerse y no quedan igual, ni de textura ni de sabor.
Más allá de cómo se cocinen, las lentejas siguen siendo un básico por algo bastante sencilla y es que están buenas y además llenas de propiedades. Tienen bastante proteína vegetal, lo que viene bien sobre todo si no comes mucha carne, pero también aportan fibra, hidratos de los que sacian y minerales como el hierro.
Sobre esto hay un detalle curioso que muchos pasan por alto, y es que combinarlas con alimentos con vitamina C ayuda a absorber mejor ese hierro. Algo tan simple como añadir pimiento o acompañarlas con fruta puede marcar la diferencia. Además, llenan bastante, lo que hace que con un plato tengas de sobra, sin necesidad de añadir mucho más.
Y con el truco explicado, a partir de ahora te van a quedar mejor. Las lentejas las puedes seguir haciéndose igual que siempre, con los mismos ingredientes y los mismos tiempos, pero ese gesto final de echar el sofrito de aceite, ajo y pimentón cambia bastante el resultado sin complicarse nada.
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