¿Yolanda Díaz presidenta?

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En la encuesta del CIS de la pasada semana se ofrecía un dato novedoso para la carrera presidencial: según el centro dirigido por Tezanos, Yolanda Díaz sería la líder más valorada por los españoles. El dato coincide en el tiempo con la opinión de Iván Redondo, quien dijo en La Sexta a Évole que si Yolanda Díaz pudiera encabezar una plataforma amplia del espectro político a la izquierda del PSOE aumentaría considerablemente los apoyos cosechados por Pablo Iglesias. Días después en Antena 3, Redondo iba a más y decía que Yolanda podría ser en el futuro la presidenta de España porque es la preferida entre los menores de 45 años (curioso razonamiento para un país de viejos). Para rematar la jugada, cierta prensa conservadora elogia estos días a Yolanda por su imagen ‘pija’, como si la mera corrección estética supusiera algo (también es impecable la estética de Corea del Norte y es un régimen abominable). Todo lo cual hace que nos preguntemos ¿realmente podría ser Díaz presidenta?

Para responder a la pregunta creo que debemos hacer recuento de apoyos. En las últimas elecciones (noviembre de 2019), el conglomerado de Unides Podemos obtuvo poco más de 3,1 millones votos, mientras Errejón apenas alcanzaba los 600.000. El apoyo del “espacio del cambio”, sin embargo, llegó a ser mucho más amplio: en las elecciones generales de 2015, la suma de Podemos e IU obtuvo más de  seis millones de votos frente a cinco y medio de los socialistas. Al ir en dos candidaturas no hubo sorpasso. Y cuando se intentó en 2016, el descontento de los votantes de IU con Pablo Iglesias propició cierto desplazamiento de voto hacia la abstención y el PSOE y permitió que Sánchez mantener el tipo. Luego logró ser presidente por medio de la moción de censura y, convocadas unas elecciones bajo el relato del miedo al trifachito de Colón, el PSOE recuperó posiciones hasta alzarse con más de siete millones de votos. Hay que recordar que en 2015 y 2016 el PP seguía ostentando el monopolio de la derecha, por lo que UP no logró amenazar su condición de primera fuerza. Hoy con Vox esto sería imposible: si la “plataforma amplia” comunista (que en todo caso debe lograr reintegrar a Errejón) lograse el sorpasso, podría ser primera fuerza.

La posibilidad de una victoria de Yolanda no es, por tanto, descabellada si valoramos la bolsa de votos de 2015 (el espectro de diez millones de votos al que según Redondo puede dirigirse la oferta electoral neocomunista es impensable según los antecedentes). Si Yolanda Díaz lograr aglutinar a todas las facciones (cosa difícil) y que aquellos seis millones de votantes de 2015 volviesen a las urnas y la votasen, su candidatura podría ganar. Luego, teniendo en cuenta que los partidos secesionistas y rupturistas se entienden mejor con Unidxs Podemos que con el PSOE, Yolanda podría tener sus apoyos sin dificultad. Alguien podrá alegar que no estamos en 2015 y que por tanto esto es imposible. Pero hay que tener en cuenta que el espacio a la izquierda del PSOE superó a los socialistas en las últimas elecciones gallegas, vascas, catalanas y madrileñas. Bastaría con encender la mecha en otros territorios (algunos tan proclives a Podemos como la comunidad vasca y Cataluña, donde ganó en 2015) para generar esa victoria.

Sin embargo, en el caso de que esto se lograra dudo de que el PSOE se prestase a formar parte de un gobierno Frankenstein si no puede presidirlo. Sería entonces la hora de la gran coalición impidiendo el gobierno comunista.

Por tanto, aunque en números la victoria de Díaz es posible aunque improbable, pienso que su gobierno sería imposible, pues sin el PSOE puede poco y el PSOE no va de segundón, pues ello abocaría a su desaparición. La semana que viene analizaré a quien beneficia todo este yolandismo de los últimos días.

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