Respeto y concordia

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Este año celebramos el 9 de octubre con una efeméride muy especial: el 750 aniversario de la muerte de Jaume I, rey fundador del reino de Valencia.

En el ‘Llibre dels Fets’ aparece reflejada la emoción de Jaume I cuando conquistó Valencia tras la rendición de las tropas de Zayyan: «Quan vam veure la nostra Senyera dalt de la torre, descavalcarem i mirant cap a l’orient, ploràrem amb els nostres ulls, besant la terra, per la gran gràcia que Déu ens havia fet».

Palabras dictadas por el rey conquistador que nos llevan a reafirmar nuestro orgullo como pueblo y a ser conscientes de la importancia de proteger su legado.

Valencia ha sabido preservar a lo largo de los siglos una identidad propia, orgullosa de sus raíces, de su lengua, de su cultura, de sus tradiciones y de sus símbolos.

Una identidad abierta, plural, solidaria e inseparable de nuestra pertenencia a España.

Porque nuestra historia y nuestra identidad no están vivas únicamente en las páginas de los libros o en los monumentos de nuestras plazas. Viven también en los símbolos y en las tradiciones que recibimos de nuestros antepasados, con la responsabilidad de transmitirlas a las generaciones venideras, así como de honrarlas de manera digna y con orgullo.

Y pocos símbolos representan mejor esa continuidad histórica y esa identidad que nuestra real senyera, que como cada 9 de octubre desciende, sin inclinarse ante nadie, de la Casa Consistorial.

Este año lo hará, además, escoltada por la espada atribuida al monarca y custodiada por nuestra ciudad, uniendo, así, generaciones separadas por siglos de historia y recordándonos que los símbolos sólo se mantienen vivos cuando un pueblo continúa identificándose con ellos.

A nadie se le escapa que este 9 de octubre no sólo tiene una fuerte carga simbólica.

Llega en un momento en el que España afronta un escenario determinante para su futuro más inmediato con una convocatoria anticipada de elecciones generales, con un nivel de polarización que hacía décadas que no veíamos y donde no sólo están en juego asuntos que nos preocupan a todos como la vivienda, sino también los pilares básicos de nuestra democracia, nuestro Estado de Derecho y nuestro modelo de convivencia.

Hoy, en la fiesta de todas y todos los valencianos, quiero hacer un llamamiento a la concordia: celebremos el 9 de octubre con la unidad y el orgullo que caracteriza al pueblo valenciano, respetando la procesión cívica como faro y expresión identitaria que es, desde la responsabilidad y la serenidad.

Es la mejor manera de honrar el legado de Jaume I.

No caigamos en las provocaciones de quienes quieren aprovechar este tiempo de incertidumbre para agitar nuestras calles.

No dejemos que la crispación esté por encima de la convivencia y el entendimiento en nuestro día grande.

Es la mejor manera de no defraudar a todas las generaciones que nos han precedido y que nos han inculcado el amor y el respeto a nuestras señas de identidad.

Nuestra ciudad ha iniciado un camino imparable para hacer frente a los retos más urgentes, pero necesitamos un país unido y el entendimiento de todos para culminar todo el trabajo que estamos haciendo.

Necesitamos un gobierno que escuche y sea sensible a todo aquello que es clave para nuestro futuro: una política real, y no demagógica, de vivienda que haga realidad los anhelos de nuestros jóvenes, una política de inmigración ordenada para que nuestros servicios públicos puedan ofrecer una atención digna a todos, y una construcción ágil de las infraestructuras clave para la protección de nuestro territorio, como un Plan Sur Metropolitano, y para el desarrollo de nuestra ciudad, como el soterramiento de las vías de Serrería.

Cuando Jaume I descabalgó triunfal el 9 de octubre de 1238, besó la tierra de Valencia en un gesto de amor y respeto. 750 años después de su muerte, ese amor y respeto debe imperar en la Procesión Cívica, porque el 9 de octubre es de todos los valencianos. Es un día de convivencia, concordia e identidad. Celebremos lo que hemos sido, lo que somos y todo lo que nos queda por hacer. Porque Valencia tiene historia, pero, sobre todo, tiene futuro.

Feliç 9 d’Octubre, Feliç Sant Donís i Vixca Valencia.

María José Catalá Verdet es alcaldesa de Valencia.

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