En propaganda no les gana nadie
La suma de los importes de las ayudas ya existentes en España -rentas básicas de reinserción y otras modalidades- que conceden comunidades y ayuntamientos duplica con creces el importe del Ingreso Mínimo Vital anunciado a bombo y platillo por Pablo Iglesias: 7.200 millones entre todas las ayudas de este estilo ya en vigor frente a los 3.000 millones del Gobierno. Pablo Iglesias se ha hartado de decir que el Ingreso Mínimo Vital era un hito, una medida sin precedentes en nuestra democracia, cuando en realidad son muchos los ayuntamientos y comunidades que la pusieron en marcha hace décadas.
Pero es que, además, la nueva medida adoptada por el Gobierno socialcomunista discrimina a las familias numerosas, pues no recoge ningún mecanismo de incremento de las ayudas a partir del tercer hijo. Traducido: para Iglesias es lo mismo enfrentarse al paro y a la falta de ingresos con tres hijos que con cinco o seis. El importe máximo será de 1.015 euros, para familias con dos cónyuges y tres o más menores a cargo. Esto supone la exclusión de las ayudas a los hijos a partir del cuarto descendiente, -convivan con uno o dos progenitores-.
No es la única restricción a las familias, porque el Ingreso Mínimo Vital (IMV) regula literalmente la “integración de la asignación por hijo o menor a cargo en el ingreso mínimo vital”, de modo que «a partir de la entrada en vigor de este real decreto-ley no podrán presentarse nuevas solicitudes para la asignación económica por hijo o menor a cargo sin discapacidad o con discapacidad inferior al 33 por ciento del sistema de la Seguridad Social, que quedará a extinguir, sin perjuicio de lo previsto en el párrafo tercero».
En definitiva, que lo que para el Gobierno es una medida que marca un antes y un después en nuestra democracia, en realidad es una copia de las rentas básicas de reinserción que desde hace muchos años conceden autonomías y ayuntamientos. Eso sí, en propaganda no les gana nadie.