Hagamos historia
Han pasado casi ocho siglos, pero la historia nunca tiene que dejar de ser presente, porque de otro modo perderíamos nuestra identidad.
No hace falta decir que esta tierra es el fruto de quienes la habitaron. Que somos los hijos del cruce de civilizaciones, los herederos de la diversidad y los abanderados de una identidad que avanza, unida, abriendo un camino hacia el futuro.
Y me permitirán que estas líneas que recuerdan esa historia, la que en 1233 se hizo presente con Jaime I entrando en Burriana, sea hoy el motivo —que no excusa— para hablar de todo aquello que fuimos y que no queremos dejar de ser.
Mi provincia nunca ha dejado de ser parte de una tierra orgullosa de su pasado y comprometida con su futuro. Una tierra abnegada, trabajada por valientes, héroes comprometidos y decididos a dar lo mejor.
Porque mi provincia nunca se conforma con menos. Y en ese deseo de superación, a veces nos encontramos con obstáculos y dificultades.
Unos frenos que nos impiden avanzar al ritmo que merecemos y que frenan nuestra prosperidad, limitando unas inversiones que son la garantía de un beneficio colectivo y del bienestar de toda nuestra sociedad.
Hoy el legado de Jaime I cobra todo el sentido. Porque el valor de su trayectoria no solo fue el de la transformación de estas tierras. Fue capaz de mostrar al mundo que el diálogo y el consenso eran las mejores herramientas para convivir, y que avanzar no era una opción, sino un deber, porque su tierra no podía estancarse, sino crecer, prosperar y avanzar siempre unida.
Vivimos un momento clave y tenemos en nuestras manos la capacidad de trabajar para impulsar todo el potencial de nuestra sociedad. Para reencontrarnos y vivir en armonía dentro de nuestra realidad plural.
Para unirnos y crecer, con acciones que entiendan que el progreso real nace de escuchar las necesidades de los ciudadanos y de buscar el bien común. La identidad se construye desde el respeto mutuo y la colaboración, fortaleciendo los vínculos culturales y sociales que nos hermanan históricamente, libres de cualquier visión de división.
La auténtica esencia de nuestra tierra se define por la convivencia, el respeto, la integridad de nuestras instituciones y el cumplimiento de nuestras normas de convivencia.
Y por eso este 9 de Octubre nos sentimos profundamente castellonenses, valencianos y partícipes de un proyecto común. Nos sentimos herederos de esta tierra, de esta Comunidad Valenciana y de un entorno que compartimos entre todos.
El futuro será el que decidamos construir juntos con esfuerzo, y la provincia de Castellón tiene claro, porque siempre lo ha tenido, que esta tierra merece no solo ser escuchada, también plenamente atendida.
Porque para crecer necesitamos infraestructuras clave: queremos una autovía que una el aeropuerto y Tarragona; canalizar barrancos y ríos para evitar inundaciones; reforzar los Cercanías y concluir los tramos del Corredor Mediterráneo ferroviario; inversión para la costa y protección para los poblados marítimos; más seguridad y mejores infraestructuras; carreteras en buen estado y accesos adecuados en la AP-7; una financiación local justa; una red eléctrica suficiente; la electrificación y la competitividad del sector de la cerámica; y unas inversiones hidráulicas suficientes, entre otras muchas cosas.
El futuro somos todos. La unión y la cohesión que Jaime I promovió en nuestra tierra son el ejemplo a seguir para continuar progresando. Hagamos historia de la mejor manera posible, unidos por el progreso de toda nuestra sociedad.
Marta Barrachina Mateu es presidenta de la Diputación de Castellón