Cuando Jesús Aguirre intentó enamorar a Irene
Con la muerte de Irene, la reina Sofía se ha quedado absolutamente sola. Porque su hermana Irene, fallecida la pasada semana, vivía con ella en el Palacio de Zarzuela desde 1981, tras la muerte de su madre, la reina Federica. Era el último miembro de su familia a quien la reina estaba muy unida. Nieta de reyes, hermana de reyes y tía de reyes, era uno de los miembros de la realeza con más «sangre azul». Basta con mirar su árbol genealógico para descubrir a cinco reyes griegos, dos emperadores alemanes, ocho daneses, cinco suecos, siete zares de Rusia, un rey y una reina de Noruega y otro de Inglaterra. A pesar de ello, su vida era más que sencilla, modesta y excéntrica. No lucía joya alguna ni ropa de marca. Era discreta, espiritual y muy independiente. Aficionada a los ovnis y a la medicina alternativa. Yo la conocía desde hacía muchos años, cuando era una buena pianista, ofreciendo conciertos a nivel profesional. A uno de ellos asistí, en el Royal Festival Hall de Londres, en 1969, interpretando el concierto para dos pianos de Bach junto a su gran e íntima amiga, Gina Bachauer, una de las pianistas más prestigiosas de Grecia que la había tomado como alumna.
Uno de los grandes admiradores era su padre, el rey Pablo, quien se puso en contacto con la pianista griega para que fuera su profesora, llegando a tener una gran compenetración.» Yo tenía tan solo diecinueve años y estaba aprendiendo a tocar el piano por mi cuenta y mi padre habló con ella».
A la princesa no se le conocieron relaciones sentimentales con hombre alguno. Su vida estuvo siempre dedicada al «mundo en armonía» aunque Jesús Aguirre, quien más tarde se casaría con Cayetana, duquesa de Alba, intentó enamorar a Irene, en los años 60, cuando ésta era asidua a los conciertos del teatro de la Zarzuela y se encontraba en su permanente estado civil de soltera y sin compromiso. Jesús, que se codeaba con los miembros de la elite cultural y musical, fue cuando conoció a la hermana de la reina Sofía y, al parecer, se enamoró. Pero «Jesús, por ahí no, Irene es un jardín prohibido para ti», le dijo el rey Juan Carlos parándole los pies. También pudo haberse convertido en su esposo Michel de Orleans que, al final, contrajo matrimonio con Beatriz Pascaire.
Según Manuel Román, este querido compañero, ha hallado investigando un par de nombres relacionados a nivel sentimental con Irene: uno, el que fuera embajador de Alemania en España, Guido Brüner y del que yo también tuve noticia que «remoloneaba» (Román dixit) a la princesa y Gonzalo de Borbón que salió algún tiempo con la hermana de la reina Sofía aunque la relación no pasó de amistad.
Me casé con la mujer que amaba
Antes nos hemos referido a Jesús Aguirre como uno de los pretendientes de la princesa Irene y a quien el rey Juan Carlos se lo impidió. Ignoro los motivos. Porque Jesús, debido al cargo que ostentaba en el Ministerio de Cultura, director general de Música y Danza, se movía a sus anchas entre la aristocracia por lo que conoció no solo a la princesa Irene sino también a Cayetana, con quién iniciaría una relación sentimental contra viento y marea que se consolidó el 16 de marzo de 1978, cuando se convierte, por matrimonio, en el décimo octavo duque consorte de Alba. Cayetana no entendió nunca porque se escandalizó la gente. «Soy viuda y me caso con un hombre soltero», decía extrañada. Cierto es que Jesús era ocho años más joven. Ella había cumplido los cincuenta y dos. Jesús lo justificó declarando: «Yo no fui duque consorte de Alba porque quisiera llegar a serlo sino porque me casaba con la mujer que amaba». Aunque los hijos de Cayetana no vieron jamás el matrimonio de su madre con buenos ojos. «Mamá se va a casar con un cura. ¡Que fuerte!», decían. Aunque Jesús siempre se sintió duque. Para empezar, reconoció con ironía que sufría de las jaquecas de los Alba. «Yo soy el duque de Alba, histórica y protocolariamente hablando», decía. «No hace falta tocarte. Tu carne es ya la mía», le escribió el 7 de marzo de 1987, año de amor y pasión.
Federica sufrió el embarazo de Irene entre ratas
Pero volvamos a la desaparecida Irene de Grecia. Cicerón escribió que quien sufre, tiene memoria. Mucho debió sufrir Irene para no haber olvidado aquellos años tan dramáticos. Y los que vendrían después. Aunque ninguno tan triste como los que vivió su madre, la reina Federica, esperando, sola, el nacimiento de su tercera hija mientras Pablo permanecía exiliado en Londres. «Cuando volveré a verte, Pablo mío. Solo me faltan tres meses y medio. Mi aspecto es terrible, como si esperase quintillizos», escribía Federica a su marido desde Sudáfrica. «¡Qué feliz seré cuando me marche de esta casa y no vea mas ratas! Anoche una saltó a mi tocador y me dio un susto tremendo. Pensé que había entrado alguien en la habitación. No puedo dormir tranquila porque siempre tengo miedo de que se suban las ratas a mi cama. ¡Que alegría perder de vista esta pocilga! Yo daré a luz hacia el 10 de mayo y he decidido que nazca en otra casa más decente. La que encontré y alquilé por tres meses era bonita. Al menos Irene nació en un grato ambiente». Sucedió el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo. «Pedí al general Smuts que fuese el padrino de nuestra hija. Y para mi fue un gran honor y para ella también que la tuviera en sus brazos durante la ceremonia del bautizo. Al principio pensé que se llamara Alexia. Pero cambié de idea al pensar que se asociaba al de Alexander, nombre desafortunado para nosotros. La niña era encantadora y nunca lloraba. Inspiraba y me proporcionaba tanta paz que decidí bautizarle con el nombre de Irene que en griego significa «paz», un concepto asociado a la diosa griega de la paz, Irene y popularizado por la santa mártir Santa Irene de Tesalónica» aclara Federica en su libro de Memorias de la reina (Publicadas por McMilllan London Ltd y en España por G. Del Toro, Editor 1971).
Chsss…
Me gustaría saber quién subasta en la sala Ansorena de Madrid el anillo de compromiso de la reina Fabiola con un precio de salida de 18.000 euros.
Dicen que la Yoli vive fuera de la realidad.
¿Por qué a la amante del general de la Guardia Civil la apodaban el chocho volador?
Se está incrementando la sologenia: menos bodas, más divorcios, menos hijos. La soledad se ha convertido en la norma.
Crecen las familias LAT, siglas del término en inglés (Living Apart Together).
El rey alquila su castillo Dumfries House para bodas y bautizos por 6.350 euros entre semana, 9.800 los fines de semana.
Franco no pagó las 9.000 pesetas de la época por las copias que había encargado del cuadro de Goya La marquesa de santa Cruz, para regalarlas a Hitler.
Óscar Puente: nadie, salvo Sánchez, podía permitir a un ministro tan mal educado y grosero acuñando la frase «el puto amo», como palabra de admiración hacia él. Ahí queda, para la historia.
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