Danza en al capital

“Muerta de amor”, Manuel Liñán destaca en el “Teatro de la Zarzuela”

muerta de amor
Muerta de amor.

El amor, cuando deja de ser refugio y se convierte en vértigo, es el punto de partida de “Muerta de amor”, el nuevo espectáculo de Manuel Liñán que llega al “Teatro de la Zarzuela” del 5 al 8 de febrero. No hay una historia que seguir ni personajes definidos. Lo que ocurre sobre el escenario tiene más que ver con sensaciones reconocibles que con un relato clásico.

Liñán propone una obra que se siente más que se explica. La danza aparece como una forma de exponer emociones que suelen quedarse fuera del discurso, esas que incomodan y obligan a mirarse sin adornos.

Amar también descoloca

En “Muerta de amor”, el amor no aparece como promesa ni como final feliz. Es impulso, duda, necesidad y pérdida de control. La pieza avanza mostrando esas contradicciones sin necesidad de subrayarlas. Los cuerpos se acercan, se tensan, se buscan y se rechazan, como ocurre fuera del escenario.

La ausencia de palabras no supone una barrera. Al contrario, permite que cada espectador encuentre su propia lectura. Hay escenas que golpean por su crudeza y otras que respiran calma, aunque siempre con una sensación de fragilidad latente.

Flamenco sin corsé

El flamenco atraviesa toda la obra, pero lo hace sin corsé. “Muerta de amor” no se apoya en los códigos más reconocibles del género, aunque tampoco los rechaza. El zapateado aparece cuando es necesario, el ritmo se rompe y el silencio ocupa un lugar central.

Liñán utiliza la raíz flamenca como punto de partida para moverse con libertad. La técnica está ahí, pero no busca protagonismo. Lo importante es lo que ocurre entre los intérpretes y cómo ese diálogo se traslada al público.

Una escena limpia y directa

La puesta en escena opta por la contención. Vestuario, iluminación y escenografía acompañan sin distraer. Todo está pensado para que la atención permanezca en el cuerpo y en el movimiento. No hay artificios ni grandes efectos, solo lo esencial.

Ese planteamiento encaja bien en el espacio de la “Teatro de la Zarzuela”, que aporta cercanía y permite seguir cada gesto con claridad. La sensación es la de estar ante algo que se muestra sin filtros.

Una propuesta que no busca agradar

La llegada de “Muerta de amor” a la “Teatro de la Zarzuela” se suma a una programación que apuesta por propuestas con voz propia. El espectáculo no pretende gustar a todos ni ofrecer respuestas cómodas. Su fuerza está en la honestidad con la que expone emociones comunes.

“Muerta de amor” no se explica al salir del teatro. Se queda rondando. Y quizá ahí esté su mayor acierto.

Para seguir descubriendo planes en Madrid haz click aquí. 

Lo último en OkPlanes

Últimas noticias