“Bellezas del mundo flotante” trae el ukiyo-e a Madrid
Madrid suma esta temporada una exposición que invita a mirar despacio. “Bellezas del mundo flotante”, organizada por la “Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, propone un recorrido por uno de los universos visuales más seductores del arte japonés: el ukiyo-e y, en particular, el género bijin-ga, las llamadas imágenes de mujeres bellas. La muestra puede visitarse del 12 de febrero al 31 de mayo de 2026 y reúne una selección singular de estampas procedentes de la Colección Pasamar-Onila, considerada por la propia institución una de las más valiosas y singulares de España en este ámbito.
Una exposición sobre la belleza y lo efímero
La gran palabra clave de esta cita cultural es “Bellezas del mundo flotante”, y no solo por su fuerza evocadora. El título resume bien el espíritu de una exposición que gira alrededor de las representaciones femeninas del ukiyo-e durante su edad de oro, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Según la información oficial, el recorrido reúne estampas de gran refinamiento formal y muestra cómo la imagen de la mujer se convirtió en uno de los géneros más populares del arte gráfico japonés, en paralelo a la iconografía de los actores de kabuki.
Ese “mundo flotante” del que habla la exposición remite a una idea de belleza ligada a lo pasajero, al placer, a la elegancia y a una cierta sofisticación urbana. En “Bellezas del mundo flotante”, esa visión aparece encarnada en cortesanas de alto rango, geishas, escenas de vida cotidiana y retratos de mujeres en actividades íntimas o sociales. La propuesta no se queda en la superficie decorativa: detrás de cada estampa asoma una manera de entender el tiempo, la moda y el deseo que ayudó a definir toda una época del Japón de Edo.
Setenta y siete obras para entrar en el ukiyo-e
Uno de los grandes atractivos de “Bellezas del mundo flotante” es la amplitud de su selección. La exposición reúne 77 obras de maestros clásicos del grabado japonés y permite seguir la evolución de este lenguaje artístico a través de distintos formatos y soluciones compositivas. Junto a estampas en formato ōban, el más habitual en aquella época, el visitante encontrará también hashira-e, dípticos verticales, kakemonos, trípticos sofisticados e incluso un excepcional políptico de seis hojas.
La muestra arranca con cinco estampas de Suzuki Harunobu, figura clave por su impulso a la técnica nishiki-e, que permitió desarrollar composiciones en policromía y supuso un avance decisivo frente a la costumbre anterior de iluminar manualmente diseños monocromos. Ese dato ayuda a entender por qué “Bellezas del mundo flotante” no solo interesa a quienes disfrutan del arte japonés, sino también a quienes sienten curiosidad por la historia de la imagen impresa y por la evolución técnica del grabado.
El diálogo entre arte japonés y mirada occidental
Una parte muy sugerente del discurso de “Bellezas del mundo flotante” está en su capacidad para explicar cómo estas estampas japonesas trascendieron su contexto original. La “Real Academia de Bellas Artes de San Fernando” recuerda que la seducción visual del ukiyo-e se instaló en el imaginario occidental y que ese influjo se vio reforzado por el interés que mostraron los impresionistas franceses desde mediados del siglo XIX. La luminosidad, el colorido y la elegancia de estas imágenes despertaron un entusiasmo que todavía hoy sigue intacto.
Ese puente cultural convierte a “Bellezas del mundo flotante” en algo más que una muestra especializada. También es una puerta de entrada a una conversación más amplia sobre cómo viajan las imágenes, cómo cambian de significado según el contexto y cómo ciertas formas de belleza consiguen mantenerse vivas a través de los siglos. En ese sentido, la exposición tiene algo de descubrimiento y algo de reencuentro: muchas de sus composiciones resultan nuevas, pero al mismo tiempo familiares por la huella que dejaron en la historia del arte moderno.
Fechas, horarios y una cita cultural a tener en cuenta
La exposición “Bellezas del mundo flotante” puede visitarse de martes a sábado de 10:00 a 19:00 horas y los domingos de 10:00 a 15:00 horas. Permanece cerrada los lunes, así como el 1 y el 30 de mayo. La entrada exclusiva para la exposición cuesta 6 euros en tarifa general, con opción reducida y gratuita con acreditación, mientras que también existe una tarifa conjunta con el museo y el “Gabinete Goya”.
En una agenda cultural cada vez más disputada, “Bellezas del mundo flotante” destaca por su delicadeza, su valor artístico y su capacidad para atraer tanto a especialistas como a visitantes curiosos. La exposición no necesita grandes artificios: le basta con poner ante el espectador la fuerza silenciosa de unas estampas que siguen brillando siglos después. Y eso, en pleno centro de Madrid, ya es una razón más que suficiente para acercarse.
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