Suecia

Suecia cambia el color de los paneles solares a magenta y consigue cultivar brócoli debajo, aunque tarda 25 días más

La instalación de placas solares sobre terrenos agrícolas no es algo nuevo y lleva ya varios años en activo. Sirve para producir electricidad en espacios que ya están siendo utilizados, pero también plantea un problema que tiene que ver con la sombra, ya que los paneles convencionales son opacos y pueden reducir demasiado la cantidad de luz que reciben las plantas, hasta perjudicar la cosecha.

Para evitar este problema, un equipo de la Universidad de Mälardalen, en Suecia, ha probado una solución diferente. En lugar de utilizar los habituales paneles oscuros, ha instalado módulos semitransparentes de color magenta sobre cultivos de brócoli. Y el resultado ha sido sorprendente, ya que se logró que las plantas acabaran teniendo un rendimiento parecido al de las cultivadas a pleno sol, aunque necesitaron 25 días más para madurar.

Suecia cambia el color de los paneles solares a magenta y consigue cultivar brócoli

La idea que aparece explicada y publicada en la web de Cell Reports Physical Science ha consistido en repartir mejor la radiación solar. Los paneles magenta dejan pasar parte de las longitudes de onda roja y azul, que las plantas aprovechan especialmente durante la fotosíntesis, mientras otra parte de la luz se utiliza para producir electricidad. Para ello, los investigadores instalaron dos sistemas en una explotación agrícola sueca, cada uno de unos 20 por 20 metros. Una parcela utilizaba paneles con un 50% de transparencia y otra con un 70%. A pocos metros se cultivó además una tercera parcela sin placas, que sirvió como referencia a pleno sol.

Durante la temporada de 2024 se controlaron la temperatura, la humedad del aire y del suelo, la fotosíntesis, el rendimiento final y la composición nutricional de las plantas. Y cuando llegó el momento de la cosecha, el brócoli cultivado bajo los dos tipos de paneles produjo resultados similares al que había crecido completamente expuesto al sol.

La diferencia estuvo en el tiempo

Lo único que realmente fue distinto tuvo que ver con el tiempo que el brócoli necesitó para crecer y que fue de 25 días más que el que se cultivó sin paneles. Aunque los investigadores explicaron que a pesar de esa pequeña tardanza, el brócoli nacido bajo los paneles magenta aprovechó mejor la luz disponible.

Bajo los paneles con un 50% de transparencia, la eficiencia en el uso de la radiación fue 4,5 veces superior a la del cultivo a pleno sol. Con los módulos del 70%, la mejora fue de 2,8 veces. Silvia Ma Lu, investigadora de la Universidad de Mälardalen y responsable del estudio, señaló que uno de los resultados más interesantes fue comprobar lo parecido que había sido el comportamiento del brócoli en los dos sistemas pese a sus diferentes niveles de transparencia.

El objetivo de esta tecnología no consiste simplemente en colocar placas encima de un cultivo. La intención es estudiar si la misma radiación que llega a una superficie puede repartirse entre dos usos: producir alimentos y generar energía. Los propios investigadores, sin embargo, advierten de que los resultados corresponden a unas condiciones concretas y tendrán que repetirse durante más temporadas y con otros cultivos antes de plantear su uso a gran escala.

Los paneles magenta producen menos electricidad

Permitir que una mayor cantidad de luz atraviese el panel tiene también una desventaja. Cuanta más radiación llega al cultivo, menos queda disponible para transformarla en electricidad. Los prototipos utilizados están formados por células de telururo de cadmio colocadas en bandas opacas sobre vidrio. Cuantas más células se instalan, mayor es la producción eléctrica, pero menor la cantidad de luz que llega al suelo.

Durante la temporada, los módulos magenta generaron alrededor de 224,7 megavatios hora por hectárea, aproximadamente 100 menos que unos paneles fotovoltaicos convencionales del mismo tamaño. Esa pérdida de producción puede ser importante a la hora de calcular la rentabilidad. Ramesh Rayudu, experto en sistemas eléctricos que no participó en el estudio, ha estimado que haría falta producir entre 1,2 y 3,2 toneladas adicionales de brócoli por hectárea para compensar económicamente la electricidad que se deja de generar, dependiendo del precio de la energía y de la verdura.

Una opción que podría servir para los invernaderos

De momento, los investigadores consideran que este tipo de paneles podría encajar mejor en instalaciones pequeñas, como huertos comunitarios o cubiertas de invernaderos, que en grandes explotaciones agrícolas. La electricidad generada podría utilizarse para sistemas de riego, maquinaria, refrigeración o almacenamiento y, si existe excedente, incorporarse a la red.

El equipo continúa estudiando esta tecnología y ya prueba paneles magenta, rojos y azules en condiciones controladas. Quieren determinar cuánto del efecto observado en el brócoli se debe al color y cuánto simplemente a la cantidad de luz que atraviesa los módulos. Por ahora, el experimento demuestra que es posible mantener una producción de brócoli parecida a la de un cultivo a pleno sol mientras se genera electricidad sobre el mismo terreno a pesar de que para poder recolectarlo se tenga que esperar 25 días más.