Los zoólogos ponen el grito en el cielo: esta ballena está a punto de extinguirse aunque aumenten sus nacimientos
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El Atlántico Norte se ha convertido en un escenario de preocupación para la comunidad científica. Aunque este invierno se han registrado nuevas crías de ballena franca glacial en las aguas del sureste de Estados Unidos, los especialistas alertan de que estos avances son insuficientes para asegurar la supervivencia de la especie.
El aumento de nacimientos no compensa las amenazas a las que se enfrenta este mamífero, y los expertos insisten en que únicamente una acción humana decidida puede revertir la tendencia hacia la extinción.
Aumento de crías de ballena franca glacial: ¿por qué la especie sigue en peligro de extinción?
Los datos más recientes, recopilados por Euronews y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos), indican que la población de ballenas francas glaciales apenas alcanza los 384 ejemplares.
Aunque se ha registrado un incremento del 7% respecto a 2020, la cifra sigue siendo crítica. Durante la temporada invernal, la NOAA contabilizó 15 crías, mejorando los resultados de dos de los últimos tres inviernos, pero muy lejos de los 50 nacimientos anuales que serían necesarios para estabilizar la especie.
Desde 2010, solamente en dos ocasiones se han superado las 20 crías por temporada, y en 2018 no se registró ningún nacimiento.
Estos datos reflejan que la tasa de reproducción actual no logra compensar la mortalidad de individuos adultos, dejando a la especie atrapada en un «corredor de muerte biológica».
Principales amenazas que impiden la recuperación de la ballena franca glacial
El aumento de nacimientos no garantiza la supervivencia de las ballenas, que se enfrentan a riesgos continuos. Estos son algunos de los más destacados:
- Colisiones con grandes embarcaciones, que provocan muertes directas y lesiones graves.
- Enredos en redes y artes de pesca, que dañan a los ejemplares y afectan su capacidad reproductiva.
- Escasez de hembras en edad fértil, que reduce significativamente las posibilidades de un relevo generacional exitoso.
Gib Brogan, director de campañas de la organización Oceana, señala que confiar únicamente en la natalidad es insuficiente.
Una ballena con cicatrices o desnutrida tiene pocas probabilidades de reproducirse, lo que explica por qué los 15 nacimientos recientes representan apenas una fracción de lo necesario para evitar el colapso poblacional.
Legislación insuficiente pone en riesgo a la ballena franca glacial en el Atlántico Norte
La protección legal de la ballena franca glacial está estancada. Aunque existen regulaciones desde hace décadas, la moratoria actual se extiende hasta 2028, impulsada por presiones de la industria pesquera que buscan evitar restricciones más severas. Esto deja a las ballenas vulnerables durante su migración y alimentación anual.
Los expertos coinciden en que la recuperación depende de normas estrictas: limitar la velocidad de los buques, emplear artes de pesca menos peligrosas y reforzar la vigilancia de los corredores migratorios.
Sin estas medidas, el incremento de nacimientos será un indicador aislado de resiliencia natural, pero no un salvavidas suficiente para la especie. Para los zoólogos y biólogos marinos, cada nacimiento es una oportunidad que podría desperdiciarse sin la intervención humana necesaria.
La ballena franca glacial sigue siendo uno de los mamíferos más amenazados, y su supervivencia dependerá de decisiones políticas y conservacionistas inmediatas.